A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 12 de abril de 2008

Como si Tú Mismo.


El cielo es oro candente y grotesco

el negro desfile del orgullo,

de este desfiladero duro y arrogante

esparce su rostro

guareciendo sombra con sombra

al pobre corazón de dos seres atormentados.

Y yo te pregunto, Perseo, cual es tu razón

en esta historia de cuchillos

abandonados, de cortinajes pálidos,

de risas provocadas, de estallidos nerviosos

que acercan a este corazón

al fin último, si tu amor prosigue

en ese rincón oscuro de la plaza,

cuando ya la ciudad duerme, y yo fervorosa

empiezo a comprender los mensajes

ocultos, tan contrarios,

como hoy que pretendo disuadirte

y rescatar los miembros esparcidos de tu caída

que te devolverán la vida para siempre.

Esta mañana ha amanecido abrazando

al paisaje ecléctico,

ha amanecido regada de sol y restos de la lluvia

como si la noche anterior hubiera dibujado

la explicación movible de luz y llanto incontrolables

ante un cielo sin estrellas fulminado.

Como si tú mismo a través del pozo de lo innombrable,

descendieses desesperado y taciturno buscando un sentido

duradero a tantos vuelos pretéritos

ya desgarrados, invencibles en tu conciencia torpe.

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