A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 30 de mayo de 2008

Ella.

De todas mis amigas, ella es mi preferida. Aún en los tiempos que no pensaba que quisiera ser mi amiga, yo le tenía simpatía a aquella muchacha, y quería creer que aquella simpatía mía fuera correspondida.

Yo me acercaba a ella algunas veces para hablarle cortésmente con cualquier pretexto. El primer día de curso de aquél año, le pregunté una soberana tontería, que la hizo disimular su risa de estallido, para por consideración, regalarme una sonrisa, se le notaba en los ojos que reprimía aquella carcajada suya que la caracterizaba, ahora me pregunto¿ porqué lo haría? Si precisamente hubiera dado lo que fuera por oír su risa, contagiosa…

No era yo solamente quien sentía preferencia por ella. Ella constituía algo así como un centro interesante en las conversaciones, que presidía muchas veces, su simpatía y su inteligencia eran proverbiales, espero no haber sido motivo de sus risas, pues entonces aún se estarían riendo de mí todos los alumnos de aquél curso.

Yo la miraba muchas veces desde lejos, a veces con cierto desconsuelo, ella tenía una agradable y sensual aureola en la que relucían unos ojos “ terribles”.

Era algo fascinante aquél contraste de sus ademanes suaves, el aspecto juvenil de su cuerpo y de su cabello largo, liso y rubio, con la mirada verdosa cargada de brillo y de ironía que tenían sus grandes ojos… y ella me saludaba con la mano y la sonrisa, y a otra cosa carolina…

Me gustaba cuando llovía y teníamos una hora libre, pasear por los claustros de piedra de la Universidad iberoamericana y escuchar su voz, sus palabras, pensando que cuando la oía, yo ya no tenía nada que contarle… y empezaba a aparecer ante mis ojos, cargada de romanticismo, a todo le sacaba su parte romántica, se notaba como la mezclaba con las chispitas de su mirada al frente, al paisaje, al mundo… parecía apagar los ecos de los otros.

Podría extenderme demasiado si la sigo calificando, podría ser que el cariño me hiciera magnificarlo.

Así un día, dejamos de vernos, ella desapareció, no supe bien donde se marchó, pero aún a su vuelta, nos hicimos más amigos y aún lo somos, este escrito se lo debía y creo que le pediré que lo ponga en su blog… sino, pues lo mismo siento yo…

Para Carolina de su viejo amigo. Víctor. Gracias Víctor amigo...

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