A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 12 de julio de 2008

Ladrón de Poemas.


La casa de mis padres tiene tres patios de flores y parras, y una marquesina aromada de azahares, jazmines, romero y albahaca. En las noches de verano el aire se transforma en brisa perfumada, es indescriptible narrar la sensación que te provoca estar allí sentada en el banco fumando un cigarro, la luna parece que baja y te enseña su cara, un ramillete de nubes blancas la guardan haciendo la noche más clara.

Y estabas allí, sentado en el escaloncillo del final de la escalera, el chico que me robaba los poemas de mi mesa, de mi carpeta, de mis libretas… aquél que luego se dedicaba a recitarlos en casa de sus amigos y se reía de mi, que no conmigo…

Me miraste con una mirada que absorbía, los versos, las ideas, las palabras…

Con un susurro apenas dije: Me pareces el presidente de la real academia.

El silencio rompía el aire hasta que sonó su voz: He cantado romances desde la noche al alba, he recitado versos hasta entre mis labios convertirlos en besos en tu ventana, no he dormido pero si he soñado, he llamado con los nudillos en ella hasta no sentirlos míos, a veces te he cantado, te he mirado, te he esperado, te he amado, pero siempre, te he llorado…

_ si, y también me has robado mis poemas- dije- para reírte…

_ y tú Nada, nunca me abriste-dijiste-

Pero yo ya me perdí en el lenguaje ceceante de la fuente, los pinos, las retamas y la yerbabuena, un aire fresco murmuraba en mi oído- un pelo largo, bueno para peinarlo- y al besarme desaparecía. Puede que fuera entre el pelo y los hombros, los labios o los ojos, chorros de besos de agua como un arroyo… la fuente siguió manando para siempre, y el aire sigue oliendo entre los árboles que protegen del sol a los amantes…

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