A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

miércoles, 14 de enero de 2009

Ayer.

Ayer fue un día de perros, yo no soy supersticiosa pero tengo que reconocer que ayer se notó que era un martes trece y digo que no lo soy, porque yo nací precisamente un día trece…
Por la mañana me levanté temprano ( y eso que estoy de vacaciones) para hacerme un análisis de sangre(algo que odio, esa sensación de que te perforan la piel y una aguja danza por tu vena agggg ), pero ayer hasta eso me salió mal, cuando entré la enfermera me dijo: “pues lo vamos a tener difícil, porque en su papelito alguien se le olvidó de marcar los parámetros que tengo que analizar”, así que tuve que llevarme más de media hora buscando a la enfermera de mi médico que después de encontrarla, va y me dice: “Ay niña todo te pasa a ti” ¡será posible¡, luego tuve que volver al lugar de los análisis y sin desayunar me sacaron cuatro botecitos que me dejaron más amarilla que un chino en el asfalto a 40 grados. Luego después de eso, tuve que ir a recoger unos informes médicos que había solicitado en el mes de Octubre y resulta que no aparecían por ninguna parte, se les había olvidado pasar mi solicitud que rellené por el registro y ahora tenía que volver a hacer de nuevo todo, estuve a punto de hacer una reclamación pero me quedé tan anonadada de la poca competencia del personal, que me marché bastante contrariada después de solicitarlo otra vez.
Y no fue poco, al entrar en la cafetería donde iba a desayunar me encontré con una amiga de esas que más bien es una conocida y se sentó conmigo a desayunar, se enfrascó en una conversación de lo más banal y me dijo : “ Sabes que ya no estoy con Javier? “
- Ah ¿si? Vaya lo siento.
-No llegamos a nada a él le gustaba otra.
La verdad es que ni siquiera recordaba a Javier, bastante me importaba a mi precisamente en estos momentos algo así.

Cuando terminé de desayunar le dije que se me hacía tarde y tenía otras cosas que hacer.
-bueno no te preocupes Merche, hay más chicos que no se llamen Javier.
Al irnos ella se vuelve y me dice: Eres tú quien le gusta a Javier.
Me paré en seco, me volví y le dije: No importa, él a mí no.
Lo sé ese es el problema- según él-
Pues entonces que cada uno solucione sus problemas como pueda, ese no es el mío.
No me dirán que no era Martes trece- jaja- después solo quise irme a mi casa, por si al día le daba por seguir haciendo de sus treces, nunca mejor dicho…
Cuando entré en mi portal, me encontré a mi vecino el jefe de la comunidad, trastejeando en el cuartillo de contadores con una linterna, y al verme se giró y dijo : no cojas el ascensor, no hay luz, pero él le dio a una palanquita y se hizo la luz, entonces puse el dedo en el botón del ascensor y me dijo, sube por las escaleras que ya le di más de dos veces y debe de haber algún problema, porque salta y se va de nuevo, así que pensé que tal como estaba el día mejor sería no fuera a quedarme allí dentro prisionera y no soporto los encierros en los sitios cerrados, así que me fui andando, cuidando de donde pisaba por si acaso, porque encima de todo eso, llovía a mares y al abrir el paraguas en la calle me corté, me hice un buen corte en el dedo índice en la parte interior de la falange y sangraba bastante.
En fin vaya Martes trece serán casualidades…

1 comentario:

  1. Bueno, que día te tocó Karolita, incompetencia por doquier, ese parece un Hospital dominicano, en donde hay que dar más vueltas que un trompo.

    En Huelva tendrán que clonarte para que todos queden complacidos.

    Espero que el dedito esté mejor!

    Un besote

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Huellas.