A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 14 de marzo de 2009

Querido Desconocido...



La espera pierde su gracia cuando le gana la impaciencia.
Una inquietud inexplicable se apodera del tiempo y grita para olvidarse de la impotencia.
Esa que tiene su casa encima de tus pestañas y que dibuja su cara cuando comienza el alba.
La inmovilidad duele, y confunde así, los pasos que se pararon y que no pudieron seguir.
La inercia que se crea, lucha con la duda y asoman las preguntas por doquier… ¿apaga eso el querer?
hay cosas que suceden en silencio, las cosas acaban y empiezan en ocasiones de forma tácita y todas las razones que asoman calladas, son absurdas, y más absurda es la espera que sin poderlo evitar, se vuelve a renovar.
No se necesitan palabras que el silencio apaga, no se necesitan palabras que no se pueden oír. Querido desconocido quizá hayas construido algo más fuerte que tú y que yo, vive y muere y resucita al margen de nosotros, no está y está y es el aire que respiro y que respiras.
Atraviesa los caminos aunque piense que la ruta es larga y puede que efímera… nunca mejor dicho…
Pero todo está estático, encuentro motivos y la precaución le da una lentitud que para su ritmo.
Cada paro y cada paso, son riesgos y cuesta prolongarlos.

Calculo los pasos que me quedan por delante-imprevisibles e infinitos- y tú andas tus pasos con un peso enorme, pierdes constantemente el equilibrio, vives con miedo, eres inconstante y no sabes cuidar lo que el amor te da, necesitas relieves conocidos que te sirvan de puntales, y ante eso, ambos sabemos que se acerca el último tramo.
Puede que en el fondo haya sido un amor sólido como los roquedales agrestes, a pesar de las dudas y la distancia, pero hay cosas que debilitan los sentimientos y puede que sea la falta de risa, aunque se haya oído la carcajada limpia, falta esa risa secreta, íntima que ofrece el amor cuando los ritmos y los latidos te dejan cansado y contento el corazón, esa otra risa que nunca oímos y de la que tú hablas… esa que sale de la garganta, entrecortada de ternura en las horas compartidas, con un temblor de labios riéndose hacia dentro…abrazando un universo, esa risa, de roces,. de cercanías, de cosas compartidas, que te empapa los ojos y la boca, y toca el mar y el cielo para luego alojarse en el costado…esa risa que nos hace… tan dulces compañeros…

3 comentarios:

  1. De lo que dices me van surgiendo unas reflexiones (que no deben ser entendidos como consejos, por favor):

    Para vivir no hay que tener demasiada prisa, a ser posible, aunque nadie sabe donde empieza la tranquilidad y donde supura la impaciencia. Supongo que todo es cuestión de encaje, de dejar que las cosas sean y sentirse como dejando que sean como son. En cualquier caso hay demasiadas cosas por vivir y poco tiempo para ello. No es fácil ser paciente.

    Las dudas solo son dudas en el ser que queda atrapado en ellas. Tal vez ni hay motivo para ellas. Tal vez son la sal de la vida.

    El amor es un mundo en el que deben caber dos. Y deben caber sin que encuentren limitación a su existir: debe ser un jardín sin verjas por el que poder correr libremente.

    No hay sonrisa ni hay alegría si no hay confianza y si no hay complicidad. No hay confianza si no se está dispuesto a perder en la entrega. Y no hay complicidad si no hay entendimiento: una similar forma de entender y sentir la vida.

    No sé si me he ido por las ramas, Cinta, pero si es así, es que hoy no doy más de si, por lo que pido disculpas.

    En cualquier caso, otro mundo de sugerencias el que nos has dejado. Una golosina para mí

    Un gran abrazo, querida conocida.

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  2. No importa que me aconsejes Suri, no es malo, lo que pasa que yo cuando escribo, saco, suelto, y no miro ni hago caso de consejos, solo de lo que tengo en esos momentos en el corazón y que sale con la pluma.
    Me alegra que te haya gustado aunque no siempre se comparten ciertas cosas en lo que se lee, será porque al escribirlo otro, son otras razones las que en ocasiones el léctor no acierta a saber por donde van, pero tampoco importa, yo no a veces cuando leo a otros que escriben, intento meterme en sus escritos y no siempre consigo entender los motivos que llevaron a ellos.
    Un beso9 Trovador.

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  3. yo a veces no entiendo los motivos de los escritos a quienes leo, pero me encanta lo que leo... quise decir, perdona se me fueron arriba las palabras...

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Huellas.