A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

martes, 22 de septiembre de 2009

Expresión de Tristeza.


En el mercado una mujer, miraba un puesto de pescado con expresión de tristeza, estaba a menos de un metro con la cabeza ligeramente girada, miraba a alguien con una mueca de estupor e indignación.


Llevaba delantal y puños de goma sobre las mangas para protegerla de la mercancía, debía pesarle mucho, el delantal era más grande que ella.


Una mujer señaló el pescado que quería y el personaje en cuestión, se dispuso a limpiarlo.


Demudó el rostro al introducir la hoja corta del cuchillo en las entrañas del pescado. La mujer que la observaba se sorprendió muchísimo al ver la habilidad para realizar una tarea, a la que se supone que no podía estar acostumbrada, en la mano llevaba un vendaje impregnado en sangre ya oscura y algo seca, tal vez no siempre había sido tan hábil… ¿Siempre?


¡Por el amor de dios, sólo tiene cinco años¡


¿Cómo se atreven a obligarla a realizar esta clase y ninguna otra clase de trabajos?


Dijo la mujer que la observaba con expresión de estupor y de tristeza.

6 comentarios:

  1. Lamentablemente, muchísimos niños se ven obligados a trabajar en el mundo. Ojalá no fuese así, ojalá...

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. y existen también mujeres de 70 años que venden cigarrillos y caramelos por las calles húmedas de la ciudad, mujeres que traen de la antigua Unión sovietica para prostituirlas, mafias italianas que venden recien nacidos a matrimonios estériles, trato inhumano contra los inmigrantes en paises desarrolados y otro tanto con los burriers extranjeros en los paises "en vías de desarrollo"...
    en todos lados existe una especie de indignación
    ¿ es que no existe otra manera de hacer las cosas?
    y la pregunta de la mujer acaso no es la del mundo o al menos la que uno se hace en algun momento..
    ¿que hacer?
    no podemos ayudar al mundo ni hacer que las cosas cambien vertiginosamente..... pero hay un mundo nuestro y uno mucho mas cercano, un entorno que requiere y necesita de nosotros y nosotros de ellos
    una ayuda, un abrazo un compañerismo y un empuje de fuerzas, a este mundo ya le hemos entregado demasiado no permitamos que nos roben tambien nuestros sueños.

    esteis donde esteis un abrazo enorme amiga!

    ResponderEliminar
  3. Vaya, algunos lo hemos sufrido en carnes própias, quizás no a tan corta edad, pero...


    Abrazos....

    ResponderEliminar
  4. ¡Que triste! Y lamentablemente, más común de lo que uno cree. Tan sólo imaginar esa carita y el asco que siente al destripar el pescado.
    Lo relataste de una manera precisa, con intriga y suspenso en pocas líneas. Tambien es hermosa la imagen elegida.
    Saludos desde Buenos Aires

    ResponderEliminar
  5. Tremenda historia, querida Karol_a. Y magníficamente bien contada.

    Besos impresionados

    ResponderEliminar
  6. Decididamente desgarrador. Es uno de los -también muy abundantes- lados oscuros de esta humanidad que se resiste a dejar de tropezar mientras llena de negrura su alma.

    Aprendamos... pero aprendamos antes de amargar tantas vidas.

    Un gran abrazo, mi querida Cinta (¡que no me sale lo del guión bajo...!).

    ResponderEliminar

Huellas.