A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

FELIZ NAVIDAD

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Sueño de Labios...


Marcos no podía remediarlo, cada vez que la veía y era a diario, soñaba con besar sus labios.


Se la quedaba mirando y le duraba su imagen hasta la tarde y así hasta el día siguiente, un día tras otro. Soñaba con recorrer poco a poco los contornos de sus labios, con la punta de la lengua, primero tímida, luego incisiva, soñando que Mirian, los entreabría como los pétalos de una flor que se abren al sol…


Qué soñador era Marcos…


Los labios de Mirian eran carnosos, húmedos, dibujados con pinceles que manejaría un pintor con la ductilidad de la misma belleza…


Y soñaba Marcos cada vez que la veía, como si fuera su ilusión, un juego, modulando la prisa, que los humedecía con su propia saliva, deseoso de descubrir su sabor, sus movimientos…


A veces los mordía un poco, el punto justo para que se encendiera aún más su rojo.

Marcos pensaba camino de la oficina que los labios de Mirian eran el espacio que había buscado siempre, en el que soñaba respirar y quedarse…


Marcos… siempre soñando…


Qué curioso que su mejor y más anhelado sueño, fuera eso, unos labios… las comisura que los rompe en un gesto de felicidad y de gozo, ese rictus leve de la sonrisa de Mirian que al pasar, es lo único que ella le ofrece, pero él en sus sueños, lo convierte en un beso que lo libera de la quietud…


Marcos llegaba a su trabajo con una sensación de no haber completado el sueño, siempre llegaba antes de haberlo concluido… nunca era lo bastante largo… el soñado beso…


Pero a veces en medio de su labor, él seguía soñando y le venía a su boca ese sabor de azúcar y limón, ya en pleno sueño, decía que comía caramelitos de anís, y muchas veces se transformaban en yerbabuena y chocolate…


Por las noches cuando regresa en el último autobús del barrio, apoyada su cabeza en el cristal, vuelve a casa soñando y en los otoños, le cambia el sabor al beso y le sabe a sal marina, a briznas de hierba con frescura de lluvia…


Marcos es un gran soñador…


Hasta sabe que los labios de Mirian, son de seda quebradiza, que tiemblan entre sus dientes, y piensa que todo el mundo habla del temblor, cuando tiene frío o miedo o desconcierto, pero él guarda ese otro temblor que es su secreto, el temblor del estremecimiento, ese del sentir sintiendo… que conoce en su sueño…ese que sacude el cuerpo de Marcos cuando se cruza con Mirian y retiene sus labios para volver a soñarlos… y mezcla salivas que son aguamiel, lengua estremecida, que recorre interiores y se pierde en rincones profundos… glotona, como glotones son, los sueños de Marcos…


Pero qué… él es feliz así,

pues que siga soñando,

que para eso también hay que saber,

y él lo hace muy bien…

aunque Mirian aún no haya mirado,

los labios de él…

Sueña Marcos, sigue soñando

dicen que los sueños,

de tanto soñarlos,

se cumplen… alguna vez,

y salen por los labios…

5 comentarios:

  1. Me quito el sombrero chapeau
    Precioso, te saliste del lienzo,
    Un beso de Marcos amiga

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  2. Yo también quiero creer que los sueños, a base de soñarlos, pueden llegar a cumplirse.

    Besos soñadores, cielo.

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  3. ouch que maravilla de escrito, sabes llevarnos al centro mismo de sensaciones cada vez que escribes.
    Un sueño, el mío llevo en los labios.

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  4. Si por la boca muere el pez, por la boca muere el hombre, prendido a unos besos, aquellos a los que se entrega o esos otros que tanto anhela.

    Estupendo relato, y ese siempre colorido mosaico con el que llenas de imágenes tu recorrido literario.

    Un gran abrazo, amiga.

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  5. Gracias gracias me gusta y me sienta bien vuestro cariño.
    Un beso también con el mío.

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