A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 5 de noviembre de 2011

ME GUSTA QUE LLUEVA.


Estaba dormida frente a los sueños revueltos, la cama deshecha, la lluvia golpea la ventana con su voz poderosa cuando cae con ganas-ella sabe que me gusta que lo haga- de un salto, abro los ojos, también la ventana para echar medio cuerpo a los océanos del cielo, vistiéndolo con besos de agua …

Arriba los callejones de nubes marcan el firmamento como un techo de grises plomos diluidos por el suelo, dándole forma líquida a todos los espacios, sin barreras ni medidas, como una melodía agrupada en millones de notas sobre la soledad y el silencio de las aceras.

Una oscuridad temprana reina sobre los tejados y las azoteas, algún rayo ilumina posiciones inciertas entre las nubes dominantes que se arrastran por el cielo, un frescor húmedo se aloja en los gestos detenidos, los árboles cimbreantes le dan vuelo a las hojas que pululan por el aire, se abre ante mis ojos un espacio sin paredes, agua, agua y agua…

¡Qué me gusta la lluvia! Desde siempre, de niña me iba a la calle sin paraguas y saltaba sobre los charcos, me gustaba regarme el pelo, la piel, la boca, la mirada, la esperanza… sentir la caricia del agua, ese impulso de bebérmela, de atraparla, esa plenitud de alzar los ojos cerrados al cielo y las manos abiertas, sintiendo su música, el latido inmenso de la naturaleza.

Qué sensación más placentera de libertad, de rebelión de gotas que desbordan los cauces, la mente, la euforia… la frescura de una tormenta que me ha despertado generosa, para regalarme su belleza.

1 comentario:

  1. Los ríos se purifican cuando la lluvia encuentra su cauce por la piel amada...
    Bello escrito!
    Besos

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Huellas.