
Adoro tus manos cuando vueltas hacia mi
se levantan,
tus manos morenas, recias, que caricias alzan,
curando mi mal agudo
sin dejar hueco en mi piel,
ni resquicio alguno,
con tu tacto leve, suave y mudo,
así llegas al dulce error del sueño,
_presente ante mis ojos_
tus manos imagino,
acariciando el verde sábana infinito,
que cobija tus sentidos,
dando rienda al desatino,
que hará durable el mío,
por los siglos de los siglos,
en mil llamas abrasado,
con fuego desmedido.
Te imagino…
Con el amor aumentado y encendido
Quedándote dormido,
con tu expresión silente
y mis cabellos sueltos por la marea cálida de tu vientre.
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Huellas.