
Yo soy así, como soy. Caigo de todas las alturas, me desmorono, bajo a los abismos que nadie baja y, aunque mucho menos, también subo a las alturas.
Y tengo en mi pecho una rueda que gira y palpita y riego mi interior con perfumes de mi tierra, jazmines y azahares y pinos verdes, una fragancia perfecta …
Yo vivo la vida del sentimiento, me gusta besar en los ojos porque me produce paz, aunque sea efímera, me gusta la poesía y aspiro escribirla y a sentir la piel de gallina al leerla a ser parte de su locura. Reconozco que es una osadía, pero una osadía de gloria, de magia divina, y reconozco que otras veces, me saturo de ella y, yo que escribo siempre lo que vivo, me sumerjo en el olvido y duermo por un tiempo, un tiempo que nunca es muy largo, pues me grita mi alma y no lo resisto, cada día es más grande ese grito, como si fuera otro que no oyera nunca, como un viento acerbo sobre las hojas desnudas levantando un puño y, un puñado de letras en pie de lucha abren la puerta y las hojas desnudas se hacen murales que lleno de rayos, estrellas y centellas … mi universo interno…