miércoles, 25 de febrero de 2026

A Veces

A veces me gustaría

darle la vuelta al mundo 

como si un calcetín fuera.

Al volver del revés las cosas,

se ve lo que contiene 

dejar caer la mano izquierda 

y con la derecha sacudir espinas 

y recomponer lo que se rompe con ella

y recuperar aquella esperanza última

que un día perdiera,

quizás el mundo del revés 

sea mucho mejor por dentro...

Pero No, no está el mundo 

para ser cómplice del deseo,

sería como doblar acero

y escupir jazmin en los adentros.

Ahora ver el mundo,

es ser cómplice de la tristeza

y ser una absurda visión de locos cuerdos.


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Huellas.