A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

jueves, 7 de mayo de 2009

A Thomas.

Imagino tu vida, las puertas de tus horas, el latido de tus pasos, el horizonte de tus ojos, tus manos reposadas sobre los atrios de la espera, la desesperanza descolorida en el lienzo de tu alma, el sollozo de tu pecho y las ansias de cerrar pronto tus párpados para robarle deseos a los sueños, tu mirar lejano… tu niñez de campos áridos… tus recuerdos.
Y no entiendo como soportas esa soledad y tu impotencia a partes iguales a la caída de la tarde, en esas horas en que las córneas enrojecen y los párpados se hinchan bajo la membrana insomne de la incipiente llegada de la noche, imagino esa sensación de sentirte viejo a la caída del sol que tus días no calienta, esa mirada atrapada en ese balanceo de la bombilla que mece pétalos amarillos acunando la tristeza, imagino tus manos morenas agarradas con rabia a la oquedad de la cama, implorando una presencia salvífica…

Y soy yo quien no soporta el sudor inicuo de tu miedo.

No siempre los deseos no son saciados, siempre hay manos ajenas que te llevan a la fuente del agua que calma, toma esas manos y llámalas fe…
La boca de la fe dicen que es infinita, siempre hay alguien que quiere practicar el bien, que reconoce que existe, esa boca de la que escapa el hondo suspiro interminable que su hálito entrega.

Seguro que en la noche oscura de uno de estos días Thomas, el balanceo de la bombilla se mecerá amarillo de alba.

1 comentario:

  1. Tus prosas tienen el don de las metáforas y además de hermosas, tan entendibles, esta es genial amiga. Un abrazote.

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Huellas.