A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 23 de agosto de 2010

Retazos



A veces cuando hablo con mi madre y pienso en mi padre, no puedo evitar volver a pensar en lo mismo que siempre pensé desde que adquirí la capacidad de observar y razonar, ya desde entonces y con ellos descubrí el significado de la diversidad, ayudada por ese poder de observación que mi abuelo me enseñó observando como duermen los pájaros en el Andévalo, para lo que se necesita mucha paciencia y más tranquilidad.
Eran tan diferentes que siempre me pregunté cómo la noche y el día pudieron aguantar juntos durante cincuenta años sin exasperarse, por lo que sin duda sé que un amor a prueba de todo y sin explicación, como actúa el amor, debió unirlos para siempre, porque en cuestión de formas de pensar y de ver, eran como el agua y el aceite …
Mi madre decía que más vale un pájaro en la mano que ciento volando …
Mi padre soltaba los pájaros y aseguraba que al menos 90, volvería a recoger y que los otros diez, eran solo un pequeño riesgo que había que correr …
Mi madre confiaba y sonreía cuando sus hijas revoloteaban con las mariposas en el estómago de la ilusión del amor …
Mi padre decía que con eso había que tener cuidado, que ya habría tiempo para escribir con la tinta del desamor tan temprano …
Mi madre decía que Dios estaba en todas las cosas, que la fe en él me ayudaría y me cuidaría
Como un padre …
Mi padre en cambio decía que nunca vio a Dios en ninguna cosa, y espontáneo como era le decía a mi madre: El Dios que tú buscas, llamas e imploras, pidiéndole sin descanso por todos, nunca aparecía, ni siquiera en los momentos difíciles, cuando ella lo tachaba de escéptico, él sonriendo, como siendo consciente de su inocencia, añadía: El dios que cura, tiene una larga lista de espera, el de la justicia, es sordo o distraído, el de la paz, mira hacia otro lado y el del amor, no lo usa para proteger a sus hijos de los malos vientos y las mareas, de los males, de las guerras y el hambre, un padre nunca abandona a sus hijos, así que tu padre soy yo y siempre seré mientras que esté, quien te cuide y te ayude, tienes que ser valiente y mirar al mundo de cerca y de frente tal cual es, sin pensar que alguien divino que no se deja ver, viene a salvarte …
Mi madre decía “ No vuelvas de noche del parque, está oscuro y sentirás miedo”…
Mi padre sin embargo decía: ¿Miedo? Pero si el miedo es sólo el trasero, hay que ser valiente y el miedo no vale, tu usa el respeto, abre los ojos y mira de frente …
Mi madre callada y transparente, sencilla y confiada…
Mi padre espontáneo, audaz, protector, severo y desconfiado …
No coincidían normalmente , quizá eso nos enseñó a discernir y nos ayudaba a quedarnos con lo mejor de ambos.
Pero eso sí, ambos hicieron todo cuánto supieron y pudieron para que pudiéramos distinguir el bien del mal, y no mayormente con palabras sino con actos honestos… Es tan relativo y tan diverso el mundo y sus motivos…
Mi madre decía que por amor se podría renunciar a algunas cosas …
Mi padre en cambio pensaba que ni siquiera por amor había que renunciar sobre todo a ser uno mismo, y más aún , una mujer en un mundo de hombres- en sus tiempos claro- , que renunciar era abandonarse, por lo que había que buscar los caminos para ser o querer sin renuncias que no fueran vitales.
Me dejo muchos ejemplos en mi tintero, pero sería interminable contar lo diversos que fueron, supongo que ahora mi padre sonríe desde el cielo, eso espero …
Y aquí, a mis padres, tan distintos entre sí, les dejo un bravo con todos los honores, por ser capaces de mantenerse unidos con amor sin exasperarse el aniversario durante cincuenta años, siendo tan dispares, pero eso sí, coincidieron en el amor que se tuvieron y nos tuvieron, ¡Y qué bueno!

4 comentarios:

  1. un bonito homenaje , a unos padres que supieron dejar tremenda huella en sus hijos, un beso

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  2. Coincidieron en lo más importante para pode convivir, llevar una familia por el buen camino, fueron diferente pero los unía un gran amor. Hermoso texto para tus padres; hace mucho que no paso amiga.

    Besos

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  3. Es bonito. A los padres les debemos parte de lo que somos.

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  4. Un BRAVO por tus padres, por supuestos que sí, por todo lo que os entregron -tangible e intangible-, por todo lo que os desearon -luego realizado o no- y por el cariño que prendió en sus hijos, porque el cariño de unos niños a su padre es el cariño de los futuros adultos a la humanidad entera.

    Alegra y emociona encontrar estos ejemplos de sana humanidad y de esplendoroso cariño.

    Un gran abrazo.

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Huellas.