
Ando subida en un globo que no alza el vuelo,
me falta el calor de tu sonrisa, la tibieza de tus manos y tu prisa…
la palabra y el silencio que monta la vida.
Esperando que la luz incida perpendicularmente sobre mis ojos, y el insomne movimiento se detenga por un instante en la autopista que veloz me lleve a tu lado.
Te he sentido en la poesía desgastada
Te he hablado en el silencio
Te he moldeado a mis anchas
Te he perfilado entre las sombras
Te he absorbido diáfano
He enloquecido sin ti
Te he besado en la distancia…
ya ves que no he podido poner los pies en la tierra, volver como he venido y te sigo buscando en algún rescoldo de mi cuerpo, te he llenado de versos en penumbra y en silencio, como quien no sabe que escribe porque a solas y en silencio, pone rima a lo que vive.
Es la imaginación que me traiciona a hurtadillas que juega con la ilusión y la esperanza perfila, sin ella no sería nada, aunque sea una utopía que viaja sin saber donde sin estación y sin prisa.
A veces la busco y no la hallo, tantas veces llega y me encuentra dormida y a la mañana siguiente, busco lápiz y papel sin nada que la defina, y me encierro en otro mundo, escribiendo el sin sabor y me pierdo en las calles de un mundo llamado tiempo, que me duplica los días haciéndome el todo eterno, entre un sin ti y un contigo… yo ya casi no me encuentro, intentando correr más por si la dicha se escapa, cayéndome y levantándome de este papel vacío, presa de la sinrazón, buscando una respuesta a tanta equivocación…
hemos sido desde antaño siempre dos… y sin embargo… se paró el reloj ante nuestro primer abrazo, ya no creo en el amor.
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Huellas.