
Bendita sea la hora, el año, el día
y la ocasión y ese venturoso momento
que te leí , y…
en que rendí mi corazón amante
a tu divina poesía.
Bendito el esperar y la porfía
y el alto empeño de mi fe constante
y tus versos y el arco fulminante
con que ella abrasó el alma mía.
Bendito lo que he sentido
en las cadenas de mi dulce sueño
y los suspiros, risas y llantos,
que en mi corazón se alojaron
han de vencer el duro tiempo,
y ella la poesía bendita siempre
que me hizo leerte para conocerte.
Sí, ¡bendita poesía...! ¡y bendito el amor y la alegría...! ¡y benditas las dulces miradas y las buenas intenciones...! ¡y bendita la vida...!
ResponderEliminarY se agotaron las parrafadas, Cinta, que hoy ha sido un día duro todo el.
Un gran abrazo y un gran cariño.
Y bendito el día en que conocí tu maravillosa casa y por ende a ti.
ResponderEliminarUn saludo, amiga.
Qué bonito, bendita tu alegría, cuando va de la mano de la poesía, hay felicidad.
ResponderEliminarBesos
Gracias a todos, no sé que decir más de vuestros preciosos comentarios. Besos.
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