
Ella me atravesó el pecho con sus ojos de césped- dijo él- pensaría que fue por accidente, pero no lo fue, me clavó su mirada directamente…y fue adrede…
Él no lo meditó ni un instante-dijo ella- avanzó hacia mi y en un segundo, lo tuve delante…
Además llevaba colgada esa sonrisa por la que yo paseo mis ojos de césped…que es la culpable…
Me hirió de muerte –siguió él- su ataque fue preciso, certero y poco duradero… ojala y hubiera sido eterno…
Y qué importa si fue o no por accidente, si yo es lo que anhelo…
que me destrocen sus ojos verdes… que se prolongue el duelo…
Que sea su mirada la que me hiera el pecho, y sus labios la cura con todos sus besos…
Qué mala suerte que me encontré y no retuve sus ojos verdes, como el trigo y la albahaca... verdes ... verdes...
Eso digo yo... ¿y qué más da si fue por accidente?
ResponderEliminarBesos accidentados. :))