Las calles huelen ya a sandalia veraniega,
a azahar y a jazmín,
la luz del astro apasionado,
preside la ciudad,
y las graminias
transmiten suspendidas sus místicas orgías...
Amenazarán pronto en Andalucía,
los cuarenta grados para sepultarnos...
Los lacustres verdes,
se irán cambiando en amarillos opacos...
Se abren las puertas a los turistas,
y en los patios a los niños se dejarán abiertas,
los caminos bajo la luna callada,
la noche que tilila estrellada abriendo las ventanas.
Tamarindos, Hortensias,
claveles y begonias`bailan sueltas
sin cuidador ni arriates,
solas con la luna brillante
o bajo el sol radiante,
juegos de infancia en los umbrales
cerrados los colegios, los institutos,
los parvularios...
Y allí en el fondo de mi patio,
ella,
aroma de la belleza,
única,
dibujada, hermosa y presuntuosa... la Rosa.
Perfumando sin prisas, la puerta de las horas,
desmordazando la noche que a veces canta,
y otras, llora a guitarra,
mientras la luna sueña los azules lindos
del día que no levanta...
LLoran estrellas sobre las aguas
que son sus lágrimas, y en los esteros, por la mañana,
se leen te quieros de luna enamorada,
y no le falta el acento al verso,
el rítmo al cántico del pájaro en su trino,
ni la armonía del poeta en la creación del verso,
en esa noche estrellada de mi Andalucía....