
Recorro el mismo camino de siempre
El sol pronto se retira a su morada
Y la luna asoma ya tras mi espalda,
El día no ha estado del todo mal
Y tengo apetito,
El estómago me avisa como una alarma
Y los 43 grados de este día de agosto
Se alejan dejando fluir mis venas,
El sopor es menos denso
Y va saliendo de mi cuerpo
Como si hubiera recibido una brisa fresca…
La flema ya no hace ondular las aceras,
Paso por los módulos negros de mi oficina
¡Qué cínica felicidad me inspira su presencia!
Miro al cielo, ya casi a punto de ser negro
Que no el azul reventón de la acuarela,
A lo lejos titila ya alguna estrella.
Mientras camino directa a mi cena,
En la esquina de la calle una figura me espera,
Su mirada verde aceituna,
Desborda la noche negra …
Siento menos la alarma de mi estómago
Y en el trayecto,
Me entretengo en levantar piedra a piedra
La muralla infranqueable de mi pecho
Como un disfraz de fortaleza …