
El ronquido del silencio es cruel y desalmado
el cielo se puebla de hondos páramos
a menudo son cantos elegidos y soñados,
cantos de amor y reposo abandonado.
destruyendo rincones heridos
que algún día estuvieron ocupados,
como ese sonido de lamento
de los barcos, sonando cansado
cuando atracan en un puerto
tanto tiempo soñado.
Tiene la voz de campana acongojada
que tironea las eternas soledades
donde se refugian las palabras y
se arrinconan en el alma, como mariposas
silenciosas buscando el néctar
de las flores encontradas…
ser domadora de este canto disfrazado,
de huecos sin suspiros
que me saquean el alma, y entonces,
solo entonces,
siento que se me van las emociones
hacia otros cantos de silencios muy lejanos
y no necesito las palabras
para ser y sentirme en tus manos.
otras a yerbabuena cuando la vida se aquieta.
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Huellas.