
Dicen que quien conoce los fines entiende los principios.
¿Conocemos nosotros nuestros fines y nuestro principio? ¿Es el fin el principio?
Saber es crecer y la naturaleza es sabia, ¿Por qué entonces no nos saca de la simple hipótesis?
¿Tenemos derecho a saber de donde venimos, porqué estamos y a donde vamos?
O quizá es una utopía más que sepamos el principio y entendamos el fin…
¿Nacemos por un tiempo incierto e irregular y después solo es morir?
¿Y qué sentido tiene? o quizá no necesariamente tiene que haber algún sentido…
Relacionar nuestro pensamiento con el caos y la improvisación no es otra cosa que negar lo que no comprende nuestra perspectiva, es propio de nosotros otorgar cualidades sobrenaturales y fantásticas a todo lo que desconocemos, pero todo está perfectamente armonizado en la naturaleza, y nosotros estamos en ella ¿por qué?
Si el bien es escoger lo mejor, lo puro y lo incorruptible, si lo justo es dar a cada cosa su valor y relación, si el orden es poner cada cosa en su lugar natural, bondad, justicia y orden son los sostenes que mantienen la naturaleza viva, ¿Porqué entonces tantas intrigas, mentiras, y tantos misterios?
Entonces no somos tratados bondadosamente, ni justamente ni ordenadamente, si nadie nos explica cuales son nuestros orígenes, ¿es que no lo sabe nadie o no hay forma de saberlo? o acaso estamos, pasamos por aquí con esa condición,”No Saber”.
¿No somos individualmente un minúsculo dios? “a Imagen y Semejanza”, dijo alguien, o somos pura casualidad, o venimos de un alga marina o quizá sea verdad que venimos de ese mono evolucionista…
Si estamos provistos de inteligencia, que es alcanzar el alma de las cosas, saberla, entenderla, sentirla en cada una de nuestras manifestaciones, cultivarla y utilizarla… ¿Porqué no tenemos acceso a saber de donde venimos sin buscar, o hacia donde vamos, y por y para qué estamos? ¿porqué no llegamos a esa información?, esa es la intriga, el clic de la cuestión, que alguien puso ahí... o no hay cuestión…
¿Acaso hay un momento justo, un después para saber?, Y ¿eso porqué?
Si todas las manifestaciones de vida están condenadas o llevadas al fin de nacer, crecer, desarrollarse, expresarse y morirse, si es una ley de principio, porque si, como lo es la casualidad, porque si, pues puede ser aceptada, asumida, y llevada con naturalidad… pero entonces, ¿Porqué tantas historias, tantos cuentos, tantas intrigas, tantas conjeturas, tantos secretos?
Lo peor es no encontrar fin a todo esto, pues no es un jardín de rosas.
Toda especulación es tan inútil como hacer agujeros en el agua, o construir en ellas la caverna encantada que albergue los sueños de toda la humanidad.
"Que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas... Víctor Jara.