
Mis manos:
Porcelana fina que no te acarician,
Mis ojos:
Aguas marinas en las que no te ahogas,
Mi boca:
Flor escarlata que no deshojas,
Mi cuerpo:
Recipiente en el que no te desangras,
Mi tristeza:
Comparable con el cansancio que rinde el aire quieto sobre el verano.
Ese aire tibio de mi cielo por donde no has pisado.
Mi cara:
Centro de luz donde mora el sol al que has mirado.
Mi beso:
Calor rubí, saliva de esencias, alas, pena, deseo,
pájaro que se marcha volando con el último rayo,
elixir dulce y salado que no has probado…
Mi amor:
Cuerpo largo, brazos de amparo, que viaja hacia la luz del fondo y que no alcanzas.
Y sin embargo guerrero… cuanto me amas…
MI LANZA:ESCENCIA DE FE QUE POR POCO TE ALCANZA.
ResponderEliminarGrato es visitar tus versos, te felicito por tu página es muy apreciada y eso me alegra de corazón. Si tienes un tiempo libre puedes encontrarme en:
http://josxavi.mi-web.es
Ricardo Felipe
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Vengo del blog de una amiga escuchando, en la voz de uno de mis catautores preferidos, la frase: "el amor engendra la maravilla"...
ResponderEliminarLlego aquí y lo compruebo: maravillosos versos que el amor ha engendrado..
Mi cariño de siempre, amiga, en un abrazo inmenso ;)
¡Clama el anhelo la ausencia del amante...! Pero son dos -y no uno solo- los compañeros...
ResponderEliminarY de faltar, solamente uno se echa de menos, porque si extrañaras al amado, el amor -tu sentimiento- siempre seguirá a tu lado. Y eso -verdaderamente eso- es lo más importante.
Por lo menos eso creo...
Un gran abrazo, querida amiga.