A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

martes, 31 de marzo de 2009

Niñez.


Yo me crié entre fresas, hierba buena, azahares y romero, entre libros y zaguanes, aprendí a leer con mi abuelo, y creo que nunca he dejado de ser la niña que observaba a los pájaros y leía debajo del limonero.
En las noches de verano en el primer patio de la casa debajo de la parra de uvas negras y en los bancos de hierro que mi madre cubría de cojines, ella nos contaba cuentos, con la luna por testigo y los ojos amarillos de mi gato negro.
Mi madre me ponía entre sus piernas y mientras narraba se entretenía en ponerme jazmines en el pelo, o entre medio de los huecos de mis trenzas de trigo. En esas noches de tanto calor a casi 40 grados, mi madre se ponía un vestido fresquito de verano provisto de grandes bolsillos que llenaba de caramelos”sugus” de muchos sabores, nunca nos los daba hasta que empezábamos a mirarla impacientes, ella se hacia la despistada, “venga mamá los caramelos “ y siempre decía “ ah, hoy no llevo” Y todos a la vez “ no ni na “ pero si tienes los bolsillos abultados que no lo puedes negar, anda abre el bolsillo mamá…
Yo le tenía miedo a la oscuridad y nunca me atrevía a cruzar sin compañía el trecho de patio coronado por un arco de rosas de pitiminí , veía monstruos en las sombras del membrillo y de la higuera y si tenía sed después de tantos caramelos, ella dejó de acompañarme o de irme a por agua y me decía: “ anda niña con lo listilla que tú eres, no seas tan “sinservir”, y mientras ella seguía narrando sus cuentos o las historias de familia, yo cruzaba de espaldas a ella sin perder de vista los bancos, las mecedoras y las butacas de mimbre, más de una vez me caí…
Los grillos dejaban su chirriar de melodía metálica rompiendo el silencio y las crías de lagartijas permanecían como embalsamadas en las paredes blancas del patio como si también ellas la estuvieran escuchando.
Siempre me gustó mucho aquella enorme casa, me perdía en sus rincones y sus estancias, en sus grandes patios, reteniéndola para dejarla en mis recuerdos, después terminaba escribiendo todo lo que me iban contando para algún día, yo poder contarlo, qué bueno que no se perdieron los recuerdos, recuerdos vividos a la sombra de mi casa, de mi gente y de mi pueblo, a la sombra del olvido con esa emoción de la memoria que dejan las cosas idas, retenidas en la luz que las contiene, llena de tiempo.

Y tan breve...




Como me desarma y utiliza con saña
para atraer a la nostalgia,
esa distancia grande
que nos guardamos.
Como me consuela
que a la vez sea tan breve
y eternamente intente
achicarse en vano…
Y como me sumerge en la espera
arraigándose lentamente,
poco a poco
sin delirio
por no hacer más grande el intersticio…
Se hace breve esa distancia
por medio de la palabra,
esa palabra que se hace grande
como esa distancia,
que lucha de continuo,
para asir el sentimiento.

lunes, 30 de marzo de 2009

Letras, letras...




Bendita Poesía.
Bendita sea la hora, el año, el día
y la ocasión y ese venturoso momento
que te leí , y…
en que rendí mi corazón amante
a tu divina poesía.
Bendito el esperar y la porfía
y el alto empeño de mi fe constante
y tus versos y el arco fulminante
con que ella abrasó el alma mía.
Bendito lo que he sentido
en las cadenas de mi dulce sueño
y los suspiros, risas y llantos,
que en mi corazón se alojaron
han de vencer el duro tiempo,
y ella la poesía bendita siempre
que me hizo leerte para conocerte.

Mi vecina Isabel.

Isabel ha vuelto esta mañana de Bruselas, estuvo enferma y Pablo-su hijo- se la había llevado hace un mes, hoy la vi y qué alegría y qué ternura me provocó el verla, le llovían sus ojos llenos de cariño.
-Niña, mi niña qué feliz estoy de verte, cuánto te eché de menos… y yo, he vuelto a mirarla ¡Me duele su fragilidad!.
No baja la escalera según su costumbre, esbelta, firme y segura, va doblada sobre su espalda y apoyada en un bastón ¡Pobre Isabel!, pero aún conserva el lujo de sus manos buenas… y las envolví entre las mías…
¿Qué te pasó Isabel?
¿Por qué estás así?

Ay, niña, me caí en casa de mi hijo y me rompí la pierna, ya te decía yo que no debía irme, solo le acarreé problemas.
Vamos Isabel, no digas eso, las cosas pasan en el justo momento, no pienses en ello, ya pasó y estás aquí.
Es que todavía resuenan en mi cabeza las palabras escondidas-“ay y ahora los dos trabajando y un niño de 4 años, ¿Qué vamos a hacer?...
Bueno Isabel las palabras a veces no dicen lo que parece, adoptan un sentido sin intención, que aunque creas que es un reproche o una queja, solo es una preocupación, esas palabras no pueden tener otro significado viniendo de tu hijo, a veces son como el viento, ese que sopla en nuestros oídos con medias palabras que casi no sabemos lo que nos cuentan… y que sin querer salen corriendo juntando puntas de palabras, caminando pequeñas, enhebrando una realidad que jamás comprenderemos, Isabel deja de quejarte y vamos a celebrar tu vuelta, te invito a desayunar.
Por el camino no paraba de silabear a medias palabras, persuasivas y quebradas, ella me contaba que su nieto no la conocía, que la había visto cuatro veces, a una por año y que en cada una de ellas, cuando ya empezaba a acercarse y tomarle confianza, se tenía que marchar y que a ella le dolía por dentro que su nieto no recordara los gestos, las palabras el rostro y la voz de su abuela como yo lo hacía con mi abuelo.
Le apreté las manos y le hice un guiño, “Mira Isabel, un día mientras mi abuelo y yo estábamos en la sala leyendo él y estudiando yo, le dije: Abuelo mira, un cervatillo blanco se ha asomado al cristal de la ventana”, en la sierra los hay pero en el monte, nunca tan cerca y dijo mi abuelo:” Anda niña fantástica, si yo no lo veo, tú tampoco” y me miró de reojo y sonriendo como esperando, entonces le dije convencida y sin darle la menor importancia: Abuelo tú no eres un niño, yo si, los niños tenemos más grande la mirada-eso dices tú- más transparente y no ocultan nada y podemos ver donde por ejemplo tú no ves, aunque ni siquiera lo entendamos, y ahí, al filo de la ventana se ha asomado un cervatillo blanco”
Isabel tú no eres una niña, pero tu nieto si, y seguro que tiene también la mirada grande, le interesas aunque no lo sepas, él te ha visto ya y cuando cierre los ojos al pensar en ti, sabrá tu rostro…
Vamos Isabel tómate el café y no te quejes tanto, si en vez de eso intentaras ver con la mirada grande, esa que va más allá de lo aparente… a veces me recuerdas a mi abuela, tan quejita, un día estaba en la sala con mi abuelo y ambos no se percataron de que yo estaba sentada en el suelo tras el sofá jugando con un puzzle, mi abuela no paraba de quejarse por todo, era esa clase de mujer que de tan mimada por mi abuelo, cuando cogía un catarro, parecía que se le estuviera partiendo el corazón…
Y una de esas veces, acabó un poco con la paciencia infinita de mi abuelo, y le soltó una frase en francés con un timbre fuerte y seguro en su voz, mi abuela le dijo: No me hables en francés, hazlo en español, que cuando te enfadas, haces eso y no te entiendo bien, y entonces eres para mi, solo silencio… ni te advierto. Entonces mi abuelo le dijo: Anda mujer, que aún tienes manos para agarrarte a la vida y dientes para morderla… vamos camina que tenemos que ir a la tienda.
Mi abuela se cogió del brazo de mi abuelo y cuando salían, mi abuela se miró las manos y con una de ellas se tocó los dientes, al paso, los dos sonreían… pues eso Isabel, tan quejita como mi abuela, eh sonríe Isabel- Isabel sonríe- con ancha sonrisa…
anda venga tómate el café que se te enfría…

Dame un beso niña…

domingo, 29 de marzo de 2009

Aparecer y luego irse.



Apareciste cuando yo emergía de un pozo profundo al que me costó mucho encontrarle la salida, andaba entonces acechada por la melancolía y sumida en las paredes húmedas de la nostalgia, escribiendo feroces versos en la portada de cada arista de mi piel, sajándome el alma.
Un día de esos, unas manos, una mirada, unos versos, agarraron mis rubios cabellos derramándose en ellas y desparramándose entre sus dedos, haciéndome subir al sol, y pude sentir que la primavera no había desaparecido. Yo me extirpaba un amor torturado que tironeaba de mi barca sin dejarla abandonar el puerto… atrapada en unas redes tan plateadas como cubiertas de moluscos.
Tengo una torpe manía de escribirlo todo, tal vez no debería hacer constante la crítica de los sentimientos que un día nos ayudaron a vivir, tal vez yo no debería escribir tanto de eso y de cuánto, pero escribir es mi enfermedad incurable, en la fuerza de la alegría y en la pasión de la desdicha, subo descalza por las piedras de mis sentimientos, a veces me caigo y otras me levanto, pero confieso que hacerlo me hace a veces-que no siempre- llegar al lugar donde el aire libre suprime la cruz y el calvario y derrama la luz y la dicha, es lo mismo que la cara y la cruz de una moneda que por un lado es luz y por otra es oscura como la endrina.
Dichosa soy de poder hacer, no por facilidad en la pluma, sino por recuperarme tantas veces con ella para sobrevivir a tanta emoción y a tanta ansia de rescatarme a mi misma, es el orgullo del feliz, escribir sus alegrías y el orgullo del desdichado, tal vez soy una pretenciosa que busca en las letras lo imposible de lograr, ya que está todo logrado, pero seguiré escribiendo hasta que todo se desvanezca o todo reviente y se ilumine.
No sé si todas las palabras son de colores dentro de mi, a veces no encuentro el modo de expresarlo, no sé si a veces invento el fondo o la forma de contarlo, pero cuando lo saco lo veo de otro modo, cuando encuentro el instante justo de desvanecerme incansable buscando metáforas que cuenten precisas lo que mis palabras digan…
Puede que invente un muro o que pinte sin saber pintar, pero dejo mis manos sueltas o mi boca, o mi cara o mi alma en mensajes de amor por la vida que sube y revienta en las estrellas… esto que estoy escribiendo no lleva deseo de perfección ni siquiera lo lleva de verdad, simplemente es el jardín cerrado de lo que llevo dentro, a veces me avergüenzo de que no sea mejor o de que sea poco, pero sea como sea lo plasmo para que no se lo lleve la memoria del olvido, aún sabiendo la incapacidad que llevo entre los dedos por no ser ni poeta ni escritora, pero no puedo disfrazarme, solo dejo mi participación de lo que siento, o a veces la confusión de algunos recuerdos, en mi pequeño mundo visual de las cosas.
Cuando escribo, llego precipitada a todo, a doblar las esquinas, a comerme el asfalto, a encontrar bellas las esquinas por donde paso, los quicios, a sorber las miradas, las sonrisas, las puertas de otras casas, los parques, las palomas, rescatarlo cuando las nubes pasan de prisa, o el viento las arrastra y la lluvia las decolora, las voces, esas que se disuelven, la primavera acercándose cada año… es una urgencia de agarrar entre mis manos las palabras y hacerlas letras, porque todo en esta vida llega, cambia, camina, se encariña y se va… Por aquello que decía mi abuelo, “ escribe y rescata las cosas de la memoria del olvido, las cosas de los mortales todas pasan… agárralas”… las cosas, las voces todas se quedan dentro, a veces mejor no oírlas, encementar los oídos, pero yo dentro de todo, nunca seré un retrato mudo… estaba diciendo que llegaste y no sé donde yo me he ido.

Y si...


Déjame ser jardinera
En tu jardín habitable
Que ya no entiendo porqué…
Me eres inevitable.

Si no apareces,
mi corazón profundo
queda desnudo
y en una cueva sin aire
bracea oscuro…
agonizando.

Y si regresas,
mi corazón suena
como un estertor que aletea,
con ese latir de ave
que veloz cruza el aire,
volando...

y soy viento

luz,

y soy sueño...

sábado, 28 de marzo de 2009

No sé desde Cuándo.


No sé cuándo comencé a quererte, no fue ese día en que me precipité en tus brazos- nunca lo hice-porque seguramente me hubiera paralizado el miedo, como lo hace siempre, sintiéndome tan pequeñita como un gorrión temblando…
Podría haber sido- si hubiera ocurrido- en esa ocasión que me subí extendida y ansiosa por los páramos de tu mirada con hambre de tus ojos, ese lugar que refleja la vida nueva en otros ojos…
o sería el instante en que las letras me dieron a ti, y sorprendida tuve que mirarme a ojos cerrados.
No, no fue tu rostro, ni tus manos- esa herramienta tan útil que utilizas desmembrando sentimientos, fue tu alma, que engalanada y blanca, empapa mi fragilidad de todas las magias.
Tardé un tiempo en poder seguir tu pensamiento, era más fácil seguir agarrada a mi coraza, esa que me viste cada mañana para evitar que nadie me turbe el alma.-perfecta desconfianza-, o quizá fue un día que me descargué de medicinas y me abandoné solitaria como una caracola abandonada en la resaca de la playa, y en sus orillas fuera de mí, senté a mi alma.
Esa mi alma que siempre escapa cuando percibe sonidos iguales, consecuencias lógicas, o colores complementarios…
No sé desde cuándo, pero aquí estoy en pugna con mis sueños, haciéndome la sorda a esa llamada del corazón central…
Aquí estoy en este instante pasando los dedos sobre los árboles del parque y en ese banco, me he sentado a quererte.

viernes, 27 de marzo de 2009

No te Duermas ahora.


A mi amiga M T de 33 años, que lleva 26 días en coma.

¿Recuerdas amiga cómo bailábamos descalzas en aquella orilla de la playa?
¿Cuantas noches de verano bajo la luz de la luna, todo el grupo, entre verso y guitarra?
-eres tan alegre y divertida-

Ahora esas aguas saladas me humedecen distintas, sus olas de dolor inundan mis recuerdos y sube la marea hasta parir por mis ojos.
Son tus risas
tu otra mitad
tu sed y tu agua.
Yo impotente y tú, ausente invocas con tu sueño el latir de mi espíritu deshojado, que ondea muerto, de pie, con los brazos yertos… mientras lloro tu sueño.
Llanto que solitario me araña la garganta y levanta mi piel hasta hacerme gritar y huirme.
No te duermas ahora,
que me duele este intento de hacerte conciencia, despiértate amiga,
vamos a crecer la estatura completa, la esperanza en los ojos, las manos ciertas…
¿Quién anda buscando contener tu latido de quietud profunda que no trae regreso?
No duermas la mirada que está despierta tu alma.
No borres los días, no alargues la distancia,
tu beso, tu mañana,
ni tu caricia
tu risa, tu miedo
tu duda y tu fuego,
duerme esta noche, despiértate luego, en la orilla te espero, no quiero recordar ese baile que asoma a mi tristeza, mientras suena la voz rota del agua sobre la playa.
Tu silencio me asusta y callas, y callo un dolor que ni adviertes ni conoces.
Nunca como hoy me angustiaron las horas, no te quedes en ese lugar donde abandonarte, ni te duermas en la arena sobre caracolas mudas, no lo consientas-lucha-sé que me escuchas.
No te vayas ahora ¿cómo darte mi fuerza?
¿Recuerdas amiga aquella barbacoa que nos encontramos en las dunas de gente de la tercera edad, mientras pasábamos al borde de la orilla?
Tú tatareabas a la luna y yo daba golpes suavecitos en la cadera de mi guitarra.
Íbamos al encuentro del resto del grupo, cuando un par de abuelitos nos llamaron a gritos “ niñas, niñas, acercaos la guitarrita, anda bonitas.” y allí, divertidas y contentas, nos quedamos de ocupas…
¡Cómo disfrutabas cantando, mientras las abuelas y los abuelos te acompañaban de palmas, mientras yo rasgaba las cuerdas de mi vieja guitarra… fuimos rayitos que alegramos iluminándoles la velada, a la luz de las candelas bajo un zumo de luna mezclándose con las olas bajo la mirada.
Recuerda amiga, recuerda, no te duermas ahora, pasea por tu mente y que los bellos recuerdos del sueño de la vida te despierten…En la orilla te espera tu gente.

jueves, 26 de marzo de 2009

La vida... ¿es justa o injusta?

Mi abuelo decía que todos buscamos las mismas palabras, antiguas palabras de siempre a través de todas las generaciones, en el corto camino de la vida.
Amor, bienestar, suerte, paz y armonía…
Palabras efímeras, que no siempre toman los simples deseos, y no nos conformamos con una vida corta, ni un amor efímero ni una suerte minúscula…
Ah pero el mundo es así de injusto y la vida, así de ciega.
No todos disfrutan del mismo rasero, la balanza se rompe entre ese espacio enorme de lo máximo y lo mínimo, que tiene tanto que ver con las manos ridículas de quien hace el reparto…
¿Serán humanas o serán divinas? o quizá ambas cosas, pues todos traemos los mismos sueños a la cuna, en este cuadro mal pintado de la vida.

Por Orden de Prioridad.


Esta es la dimensión que no puedo medir:
Te quiero y estoy viva, por orden de prioridad.
No hay dimensión ni grado en el amor.
Te quiero y estoy viva porque tú, amor, me lanzas a la vida, quiero y vivo y vivo con amor. Porque él me habita y estoy llena de vida.
Sé de donde vengo porque el amor me da sus raíces, a donde voy porque él es mi camino y sobre todo sé quien soy porque puedo verme en él.
Tal vez amor es vida o viceversa, es caos, es creación… amor, amor, ese instante improvisado, ese sin porqué justificado, el presente siempre atento y mañana consumado.

Te quiero y estoy viva, porque amo desde la vida y vivo desde el amor.

No sé de donde llega, no puedo imaginarme la fuerza que lo arrastra y que lo crea, pero ahí está, alegría y balada triste que alternativamente me arruga la piel de la deshora, que se me ofrece compartido en el fondo de una duda, en la humedad del llanto o en la espera que le inyecta fuego o agua al tiempo… No sé, amor cuanto cabe en ti de mi refugio, cuanto amor en cada uno de mis actos, ni sé cuantas amapolas siembran tus caricias por mis páramos…
Solo sé amor que tú, perímetro de la existencia, amor bueno, te vistes y creces como la levadura a medianoche, y ahuyentas con mares de cemento el desasosiego que muerde el alma dentro…
Que te apoderas de la textura etérea que me adorna y que eres bueno y que eres mío… y que es tu mirar la única luz que abre a golpes los pliegues de mi alma y que es la brisa cálida de tu aliento el único refugio de mis culpas y mis miedos…
Estoy viva y te quiero, amor preñado de alegría y sacrificio.

Solo tú amor mío y bueno, calmas el sabor agridulce de todas las esperas, solo tú posees la capacidad de preludiar un sino común en este universo lleno de preguntas, al que tú llenas de alegría, sobreviviendo eterno en las aristas de la piel… porque eres mío, y porque eres bueno…

miércoles, 25 de marzo de 2009

¿Dónde?


¿Qué tan alto y tan lejos?

¡Véndeme el cielo!

Tu mirada… ¿dónde?
tu dulzura aquí
en un abrazo de ausencia,
… tan lejos.

¿Y tus manos?
en ese lugar que atraviesa la nube
y la desgarra…
ya no sueltan mariposas

¿Y el verso?
poblado de silencio
¡Qué ahogo de desierto!

¿Y el camino?
sin movimientos, sin pasos,
sonoros llegaron
tácitos se fueron…
¿Qué motivos lo dejaron huérfano?

¿Y el sentimiento?
que pronto se cuela..
y veloz dispara fuera…
¿languideció la tarde en alguna tristeza?

¿Y yo?
yo estoy contigo
dejé mi sol en tu mundo
y una rosa sobre el piano
con el aroma de tu música
tan indeleble, tan habitable
que ya me es tan inevitable…

¿Y el sueño?
no quise soñarte
dejar de hacerlo yo ya no puedo,
y me estoy muriendo de miedo.

¿Y tu cielo?
en ese cielo imposible y cálido,
se han fundido mis alas de cera
al calor de tu silencio.

Mis versos hacen cola
en el puño de mi mano
que ya abandona,
que se ha cansado…

¿Y tus ojos?
esos ojitos tuyos
que lo ven todo
que miran ciegos…
ciegos, ciegos… compañero.

martes, 24 de marzo de 2009

Inclemencias.


El cielo se ha confundido, de repente de celeste se pasó a gris y luego a negro, brama con rabia y se desdobla lleno de nubes espesas y bajas, chocan con la suciedad de los charcos, el viento sopla fuerte como un pulmón enfermo contra la tierra, pareciendo que la deja muerta… hay tormenta…

Y yo en medio entre las calles desiertas, las manos agazapadas en los bolsillos y la capucha del impermeable puesta, me ha pillado por sorpresa, sin paraguas, indefensa ante su ofensa…

Me cala los huesos y la ropa me empapa, pero que bien me siento, por fuera y por dentro y sonrío ante tanta inclemencia... descarada e insolente, desafiando, a tanto aguacero…

Esa lluvia que cae malintencionada, despeja mi cabeza, levanto la cara, las gotas resbalan a mi boca hasta llegar a mi garganta arrastrando sinsabores y regando ilusiones, esa, que aunque me moja, más fuerte me encuentra, gotas que son como besos para lo adverso…

Yo amo la lluvia tanto como los besos, esa agua bendita que acaricia la cara y como una mano después de mojarlo, me acaricia el pelo. Cierro los ojos y camino sin bordear los charcos, los piso, como piso en mi vida los obstáculos…

Y adoro la naturaleza, en ella murmuran mis labios, la acojo y me acoge en silencio, sin baremos, acepto lo bueno y paso de lo malo que ella me deja… al menos en lo que puedo- como las inclemencias y las ofensas- y la busco cuando mi alma busca el encuentro, respetando el tiempo que necesito para aceptar, que no siempre el mundo y la gente son tan honestos, es una realidad que en el fondo no quiero hallar.

La vida es bella y su gente forma parte de su belleza, aunque a veces sea como esa pavesa esparcida entre el desorden que ha dejado el fuego y luego reverdece de ojos brillantes al paso del calendario… llueve sobre el tiempo que apaga todos los fuegos.

También me gusta la noche, esa dama de castas pupilas que boga en su esquife de plata, esa que reina en las sombras que nos trae en sus pliegues la dicha mientras los sueños baten sus alas y se enreda en la magia… donde yo filtro mis ojos cuando es muy oscura y me inunda las pupilas con sus sombras…
y esa lluvia desmedida que anega la calzada y moja y empapa y refresca mi cara .

Solo un segundo y emergen mis sueños.
Solo un instante para imaginarme lo bueno.
Y luego, me agarro a la esperanza detallándome mil caminos diferentes a mi paso.
Sé lo que sé, y eso no impide lo que soy, ni lo que quiero, aunque me tropiece y me pongan mil obstáculos… no desteñirán mi alma ni pararán mi cerebro, eso es un principio- al fin al cabo-

Sé que la verdad coronará mi frente, que la adversidad me hará más fuerte y la lluvia refrescará mi corazón –ese que solo hay uno- aunque para eso, antes se empape de llanto, y que la arena del reloj, desvanecerá el daño y olerá a esa anestesia que desprende el olvido.
Sé que me quedan aún muchos desvelos en mis pasos, pero fuera de todo perímetro y compostura, lo innegable es que amo la vida.

Detrás de mi mano se queda el corazón, la esperanza en mis ojos dejó su verdor y en mi pecho, se clavarán los frutos como el trigo y su espiga que se alzan al sol, se deshojaran mis versos como una amapola de aires nuevos creciendo sus pétalos abrazando al universo, otro universo amplio, sano, nuevo, como un hilo de seda entre mis dedos…
y sigo andando, y creo y creo…

Mañana dejará de llover y llegarán las primeras horas del día, con una luz tenue, opaca, que caerá sobre el campo, el horizonte será de un color violeta nacarado, cerrará la vista una neblina tenue, y sobre ese fondo difuso, dulce, sedante, destacarán las casas blancas de mi pueblo, perfilándose pina, gallarda, aérea, la torre de la iglesia y emergerán acá y allá solitarias unas ramas curvadas, unas palmeras, y yo, tomaré como siempre la senda, mi senda.

lunes, 23 de marzo de 2009

Impropio y Pretencioso.



Me gusta ser lluvia, luz, cálida brisa cuando derramo mi interior entre folios inmaculados, mi alma sobrada de sueños y sensaciones pregunta y busca y desea ser esa luz brillante y etérea que me exima de mi cuerpo-desear ser luz, deseo impropio y pretencioso- para así iluminar la gruta oscura que me encierra en ocasiones este mundo, liberándome así de las colinas de mi cuerpo, aunque sea solo por un instante mágico que a veces consigo, ni sé como ni se cuando…

Y también a veces deseo ser viento…
Para volar los espacios infinitos, asida a la cola de mis sueños.
Si pudiera adquirir la inmunidad de la espera, esa que es una inyección letal para los sueños y poder ser lo que deseo… ser lluvia para caer fresca sobre la cara de la injusticia, de la intolerancia, del desamor, de la desigualdad, de la necesidad y ser viento para secar el llanto de la pena, y arrastrar el dolor de los niños indefensos, y ser luz para dar claridad a tanta sombra que como un manto asola los arrabales oscuros donde nadie entra de la tierra.
Es solo una ilusión. ¿Y si lo ideal de las cosas es una quimera y en realidad nuestro paso es tan breve porque vamos hacia otro lugar?-podría ser- pero si no, la vida se apura mientras espero, y las horas, los días… el tiempo, pasa burlándose de mí, y me clava una espina que separa la realidad de mis sueños. La soledad en las respuestas –sola- me acompaña.

Vacío mis bolsillos de ideales como una niña perdida y sin destino, cuando veo como desprecian la vida humana con tanta indiferencia y como se queda impune siendo así doblemente despreciada, pero luego desvío la mirada y me busco en mi interior volviendo a beber de nuevo del cántaro de la esperanza, vuelvo a beber de su agua a pesar de que no me quita la sed y oigo su voz sabiendo que no me habla, y vuelo y otras veces me desvelo buscando motivos para encontrarla.

¡Y quién soy yo! si para este mundo enorme e inmenso no existo, lo sé, no soy y nunca seré más que nada.
Tan solo pensé que sería hermoso desear… ver llegar y besar la alborada… siendo luz, viento y agua…

En estos papeles mojados por mi impotencia, quiero hacer crecer mi alma, aunque sepa del silencio de la indiferencia con la que el mundo global me hace saber que soy una indiferente individualidad, una hormiguita por un elefante pisada, y también grito y araño las paredes de uñas contra la indiferencia porque no soy… porque no quiero ser si el mundo no me ama.

Pero alguien dijo:


La rendición y la entrega son la verdadera batalla.No te resistas, no te aferres, confía.Suéltate, déjate ir, permite la apertura. Levántate y lucha.Ve y entrégate.


Al Anochecer.


Al anochecer me he acercado a tu casa, esa casa tan grata a mi mirada y observando las terapias que hay en ella para el alma, me he recostado en tu espalda, y me he sorprendido porque en mi cansancio, casi me quedo dormida sobre ella como una niña confiada, a ti no te ha sorprendido porque no me has advertido, y yo, más que un sueño, quería hacer eterno ese instante contigo, la noche avanza y me traslado a mi cama, quisiera que al volver siguieras estando allí.
Mi mano se ha convertido en una mariposa que después de volar a tu cara arrebatándote una caricia tierna, se ha quedado quieta y cerrada, guardándola como un tesoro de luz dorada.
Quizá un beso tuyo me ha despertado, me han rozado levemente unos labios, y yo dormida he sentido al caballero que aparece en mis sueños, sin saber quien me rozaba los labios, mientras yo bailaba ligera entre paisajes nublados y violetas.
A media noche un trozo de viento ha entrado por mi ventana ligeramente entornada, su brizna de brisa fresca, se ha ido abriendo caminos hasta mi corazón y ha despertado mi cuerpo conservando las sensaciones a esta parte de la realidad.

Es entonces cuando temo que no seas solo el caballero de mis sueños literarios, sino que apareces en mis calles, en mis gentes, y busco tu mano para pasear antes de que te vayas para atar tu historia a mi sueño y subirme a tus nubecitas llenas de ideales y miradas distintas, en esa escala de sentimientos diversos que hacen vivir, tendiendo un puente supongo que en sitios varios y desde luego hasta aquí.

Quizá después en una de esas noches de letras que ambos conocemos, repletas de sueños dormidos, en cada uno de nuestros pensamientos que se abren en cada resquicio, que tiembla en nuestros ojos, pensemos que estamos uno frente al otro en medio de esa charla que soñamos, desde que nuestros pensamientos se encontraron, a pesar de que sabemos que no podemos enlazarlos en un mismo vuelo, cuando sabemos que viajamos en distintos cielos.

domingo, 22 de marzo de 2009

Al Otro Lado.


En ocasiones me voy al otro lado de mi mente, y escucho otra poesía, esa más concreta de los pensamientos hambrientos, ansiosos por salir, guardo silencio, y me contemplo, contemplo el tiempo, las ideas, el viento y mi voz callada hablándome por dentro y camino por los renglones de mis sentimientos, por las aristas de todos los reflejos que se cruzan y los uno y los amaso para luego darle forma en mis manos.
A veces es difícil atraparlo todo, porque hay cosas que son ráfagas de luz rápida o son rayas en el agua que solo pasan una vez en tan solo un instante pero que llenan un océano, otras veces son ventanas abiertas al viento de mis sentidos y se abren y se cierran sin darme tiempo a atrapar alguna vista hermosa, lástima que en las estancias de mi mente, no haya un espejo.
Y otras veces siento como si luciérnagas sonrientes saltaran de una neurona a otra bajo lo absorto de mi descuido o saltan en medio de mi semiinconsciencia antes de que céfiro me atrape el pensamiento y lo convierta en sueños, me lamento de el tiempo, ese saqueador de mis días y mis noches que no me da respiro, al menos ese que yo quiero, como un viento y no como un suspiro…
Luego está el sueño, ese que echa los barrotes silenciosa y lentamente a la puerta de mis ojos, que me encierra en un mundo de semejanzas, y me lanza a moverme por los cielos, por los mares, por la tierra sin salir de mi propia cama, entonces me pierdo en mis sueños y a veces no sé como, me despierto, como si esos barrotes tuvieran una banda sonora que me alerta y me despierta para ir corriendo tras la pluma, no tengo alas y vuelo y cruzo la zona de diamantes soñolientos en plena madrugada y me envuelve un universo estrellado e inmenso donde despierto de pronto y a escribir me siento… y siento como se estrellan las olas y revientan en mi, y sucede que me encuentro entre el mar, la tierra y el cielo y las estrellas observo. Luego me encuentro con un montón de renglones torcidos y en desorden que aún con los recuerdos, serenamente ordeno.
A la mañana siguiente me gusta despertarme con el sol entrando por mi ventana como hoy, esa luz que es el primer surco del día, que impulsa desde arriba, me despierta los oráculos del sueño y me camina y antes que el paisaje va dándome figura, así una mañana y otra antes que nada, iluminando ese trocito de espacio donde pongo mis pies cada mañana.

Para alguien muy Especial.


Me has regalado un trozo de ilusión,

Mi corazón estaba un poco adormilado
Y el aire hirviente de tus venas,

Me lo ha despertado,

llévame a la luz de la mañana
No me dejes sentada aquí
Al filo de la madrugada…
Cobíjame en ti.

Ven que te llevo.



Quiero llevarte a un mundo
Acompasado y majestuoso
Con cadencias de música
En los ojos…

Quiero llevarte al misterioso
Crepúsculo del amor, mi niño amado
Allí entre lo real y lo soñado.

¿Quieres venir?... ven
Te llevaré de la mano.

Y para tu calma
Yo te diré…que
Soy el complemento de tu ser
En cuerpo y alma…

Y puedo ser…
Niña, mujer
Fugaz y transparente
Sin las palabras para entenderte.

Te amaré infinita y lentamente
Como gota a gota que cae…
Por los surcos de tu frente
Y bajan a tu boca…como notas
De un instrumento…
Reuniéndose en cada punto de tu cuerpo.

Y susurrando como
Ruido semejante a la melodía
Se multiplicaran y cantaran…
Unas veces con llanto … y
Otras con alegría…Ven vida mía…

Hasta caer en el lago blanco
De mi remanso…
Y entre mis senos
Alzar el vuelo
De los deseos…

Ven que te llevo…
Dónde los pájaros cantan
Por distraerme…
Serenatas de caracolas
Y ramas de pino verde.

sábado, 21 de marzo de 2009

Al Amor.


Amar es más, mucho más
Va más allá de mirarse y de besar
es dar vida a la vida y recrearse al crear.


Brindemos por el Amor cuando es para siempre y de verdad.


Amor, arraigada escena al preludio de los tiempos,
ya entre vínculos amanecías.
_También la Némesis, vecina de tu hiel_
no distingues materia, ni fechas, ni éteres,
ni cantidad, ni apenas causa,
pués tú temporal o esencial, todo tu,
perímetro de la existencia, lo eres todo.

Al ayer me retorno y te diviso
ancestro de los humanos;
allí, donde herraste tu vestigio,
yo retorno…

Veo un renglón rasgado en infinito,
acorazado por el vocablo que en ti albergas,
que en ti nunca marchita,
aunque lidias empañen tu periplo.

Tú que has bramado en pechos con ahínco;
vértigo, pólvora en tantas entrañas,
ígnea catarsis, retahíla ávida,
sájame el alma.

Tú sentimiento perentorio menester,
a veces prócer, otras crónico, tú,
que desafías aún el asueto,
ven en mi busca,
entre tanto yo,
espero y sigo esperando
un hálito verdecido,
que no habiendo fenecido
me susurre musitando:
Aquí estoy, ya regresando,
soy el amor que estás esperando.

viernes, 20 de marzo de 2009

Sol Y Luna


Con el pasar de las horas
muere la tarde y se marcha,
el sol contempla su obra
antes de dejar el alba,
haciéndose el remolón
va preñado de esperanza
por si la luna madruga
y ver su cara de nácar…

El sol aún conserva sus ascuas
requiebros llenan el aire
y un brillo de luces blancas
lo va llenando de magia,
que ya aparece la noche
y trae a la luna guapa.

Ya se retira impotente
por sus rayos fuego lanza,
un bosque de rudos brazos
como dos rayas rosáceas,
intentan llegar a ella
desde la fuente del alma,
el día no lo permite
y en la noche se le escapa…

El sol quisiera ser cielo
y ser de ella morada
para dormirse a su vera
y despertar con el alba.

Ya se retira el sol,
la luna, triste sus luces derrama
y en las aguas del océano,
se refleja enamorada…

Se apagan todas las voces
el sol se va solitario
y en un rinconcito del cielo
la luna queda llorando,
sin amor, sin calor ni amparo…

la luna deja mensajes
por las campiñas agrestes
por los ríos y las nubes
en donde dice te espero
“pa” cuando llegue mañana
el sol luzca alegre y fuerte…

Somos luz, somos luz
en diferentes senderos
pero luna tu me quieres
y sabes que yo te quiero…
Tú lo sabes luna dulce y a veces fría,
que trazas dividiendo noche y día,
tu divino paréntesis de plata.

jueves, 19 de marzo de 2009

Si me atreviera...


Yo quisiera ser la calle
por donde pasas
que tu mirada quedara
en mis balcones colgada.

Que en sus ventanas se pose
el éxtasis de tus ojos
y sus cristales se rompan
al chocar de tus te quiero,
¡Y que te salga de dentro!

Yo quisiera ser luz
para alumbrar tu camino
y roja alfombra de paso,
para tu alma de niño…

Yo quisiera atreverme
y decirte –y que en los adoquines suene-
cuando la calle sea ciega, y las ventanas oscuras,
lo mucho que yo te quiero
¡con qué locura!

si me atreviera…

Y sin embargo,
será la voz sin sonido
de susurros y sin ecos,
la que te grite “pa” dentro
lo mucho que yo te quiero,
eso es amar en silencio
y lo demás… no lo cuento.

Porque ya eso es,
intimo fuego interno
que aviva mi paso incierto
y arde y arde,
desbocando sentimientos.

Yo quiero, pero no…
ya mañana te lo digo,
hoy, respíralo en el silencio
de la noche en esta calle,
con la que empecé este escrito.

Suma.


Un beso y otro beso
suman dos besos,
y también forman
un único beso…
Así besando podría,
ser un beso, o ser dos besos,
o tres serían…
Pero yo creo,
que es sólo un beso,
dímelo tú…
haber si acierto…
¿Son dos besos tu beso y el mío
que juntos forman un beso?
O es un beso en cada labio
que si se besan nace un tercero…

Sea como sea,
como ese beso que suma tres,
otros tres quiero…
y que florezcan entre mis labios,
el almendro y el cerezo.
Anda y dame un beso.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Aquí


Aquí me tienes
con los ojos desnudos,
ignorando las palabras que lastiman,
con la misma suavidad de mi partida,
no recuerdo si he vivido dos siglos
o dos minutos sobre tu pecho latiente,
pero no es necesario que me lo recuerdes,
no quiero aplicar la boca
a lo ya irremediable,
prefiero levantar mi pecho ya de ti,
ignorante,
ya pasó la sangre por el corazón
y la sonrisa se entreabre,
ya empapé de plomo
mis ojos
y de oscuridad al sueño,
ya soplé un olvido
sobre mi pecho sereno,
todo lo encerré sobre un verso
sin sonido,
ni es mi hora la prisa
no siento el anhelo
es como si nada valiese el vuelo,
mi boca besa lo que muere
y lo acepto,
y la piel misma de mis labios
es la del viento,
quédate tú con las cosas
con las cosas “ nuestras”
que yo me iré
donde la noche quiera,
allí donde mis sueños,
se aligeran y se pueblan.

Poema Roto.


Mi poema fue escrito en silencio
sus palabras salieron de mi pluma despacio…
como un hilo de voz
con ternura en las manos
con temblor en los labios
y los ojos brillando.
Y en mi cuarto
los objetos y yo,
destilaban amor,
que fue cayendo
como nudo de agua desatado,
en un recipiente súbito,
desbordando la nada
como si estuviera cayendo a trozos
un cielo roto,
sobre un mundo que aguarda
en unos ojos mudos
en unos labios secos
sobre una inerte masa,
a lo que tú equivocado,
llamas corazón… Tu corazón.
¿Dónde la fuerza entonces de tu amor?
Mis palabras bajo tu ciega mirada.
Sus letras irradiaban mi alma en el crepúsculo,
tus ojos no alcanzaban
desde sus oscuras cuencas…
mil olores, mil historias, mil tristezas
salían desde mis manos
mezcla de vida, de sensaciones
por los caminos descubiertos
de mi querer despierto
hacia la patria azul del firmamento,
Y tú sin verlo… Qué desencuentro…
Mi corazón cantaba como ave primera
rompiendo el silencio
recorriendo caminos sin regreso
abrazado a los astros y también al viento.
Pero la verdad no pide nunca,
ella sola se da…
Ya no habrá más poemas que se abracen contigo,
a lo inútil le es imposible el cántico…
a todo aquello que no puede sostener el sentido
de lo que no valoraste,
ni pudiste comprender…
Las columnas ciegas, siempre chocan contra el cielo…

Vestirse de Amapolas.


VesTirSe De AmapolaS

Decir que el mundo
Está tocado, es fácil
Pensar que aún está
La incertidumbre
De la espera,
Podríamos comprobarlo,

sin embargo…

Detectar el mal enraizado de este siglo, la Soledad, mal que no tiene cura Y a la vez contagioso…Es difícil de aceptar Para los que nos congratulamos, de la existencia compartida.
Es la era de la tecnología, de los avances industriales, proyectos científicos, Nucleares…De los autosuficientes de las prisas, del stress, Y de la individualidad también.
Ahora todo el mundo Pretende realidades concretas y materiales…Usamos el término Amistad, Para fines mucho más reales.
Antes hace mucho tiempo, la amistad tenía un sentido profundo y seguro en la gente, el encuentro de dos seres unidos por afinidades comunes e incluso divergentes.
El mundo tiene falta de lugares ocupados, de relaciones compartidas, de frases tontas pero necesarias para meterse en el mundo cotidiano.
Sentimos el mal típico de la década, nos conformamos con ir a la velocidad que marcan los relojes, las normas… nos dejamos arrastrar por la Soledad.
Me asusta que no seamos capaces de sembrar ese lugar desierto esos caminos tan poco explorados, de la relación humana.
Tan hermosos y necesarios, para que nuestro corazón se vista de amapolas, ropas viejas, pero nunca pasadas de moda.
Me gustaría que miríadas de gente, me pudieran leer por si leyendo esto, se detuvieran a pensar aunque fuera solo un momento. Ese de tomar café…mientras leemos el periódico, pero como siempre, un extraño poder anónimo me domina y sólo llegaré a una minoría, esa que siempre existe en el campo de la Amistad, porque amigos de verdad, con los dedos de la mano se pueden contar.

Terminaría este escrito, diciendo… que si miráramos calles, barrios, plazas… veríamos como la gente se necesita entre sí…y lograríamos despertar de este marasmo social.

Quizás me llamen loca
Pero no, no estoy loca,
Por mantener el sentido
Emocional y básico
De la vida.

martes, 17 de marzo de 2009

Si te leo.



Leerte es sentir que te he leído siempre.
Me alimentan tus palabras y son cercanos tus pasos, leerte es aventajarte en el curso de mi sentir, hasta hacerme tan afín que ya no me siento a mi, sintiéndote a ti.
Entre tus letras yo broto luminosa con esa luz que alumbran los sueños…
Y de ellas yo fabrico mis alas y vuelo, y me hago emblema porque destilan vida y calor, ante tus conceptos y sentimientos, yo me deshojo como una flor de pétalos abiertos y pupilas que reflejan el llanto cuando lloras y el gozo cuando gozas… y más allá de los ojos… te hallo, sintiendo la alegría o la tristeza que dejas en el aire y que envuelves en mi alma, mullida y traspasable.
Se me anegan los ojos de zumo de lunas y se enciende de luz de luceros, y un sabor impregna mis labios de menta y canela, albahaca y de romero…
Tus letras esas que yo me bebo, que invaden el blanco profundo de mis huesos con esencias tuyas, puras, recorriendo todas las lunas, este rato, esta noche, este instante mágico… que me llena y me despoja, esas letras que hacen piruetas en el filo de mi boca y lucen luminosas en el candil del alma, en las aristas tiernas de mis pestañas, en mis silencios… quietas.
Las que me guardo todas en el temblor del pecho… y trepan…
Leerte es sentir que te he leído desde siempre…

domingo, 15 de marzo de 2009

Mi Mar.


Desde mi mar Colombino
intercambio miradas contigo,
desde este mar intemporal,
intocable
impreciso y ambiguo,
apenas en la orilla
aquí, sobre la arena,
consciente de tu ausencia.

Y están solas las olas,
sin unas manos
sin un abrir de labios,
en este mar insalvable,
inaccesible,
mi mar cercano…
Marejada en los ojos,
sal en las manos
sol en mis labios,
aire en mi pelo…

El sol hace temblar a luces
al horizonte lleno,
multiplicándolo,
sonando a agua
a caracolas,
a algas húmedas…

La tarde llega
explotando sus pétalos
como aves de flores
que el mar empapa
en los esteros…

Y yo aquí,
sentada
a la orilla
de este mar Colombino,
marismeño y sereno.

Tan delicado apenas...


Porque tú no estás,
he retomado el silencio
ahogándome en las líneas
de mis versos y
en lo ausente de tus besos.


Fué tan inmenso tan bello
tan cierto
tan delicado,
como mi libro cargado de poemas.
como el simil de un beso,

tan frágil,

como mi corazón

dibujado en la orilla de la playa

cuando las olas se apoderan
de él
llenándolo de sal y agua

haciéndolo infinito
y aún más genuino.

sábado, 14 de marzo de 2009

Querido Desconocido...



La espera pierde su gracia cuando le gana la impaciencia.
Una inquietud inexplicable se apodera del tiempo y grita para olvidarse de la impotencia.
Esa que tiene su casa encima de tus pestañas y que dibuja su cara cuando comienza el alba.
La inmovilidad duele, y confunde así, los pasos que se pararon y que no pudieron seguir.
La inercia que se crea, lucha con la duda y asoman las preguntas por doquier… ¿apaga eso el querer?
hay cosas que suceden en silencio, las cosas acaban y empiezan en ocasiones de forma tácita y todas las razones que asoman calladas, son absurdas, y más absurda es la espera que sin poderlo evitar, se vuelve a renovar.
No se necesitan palabras que el silencio apaga, no se necesitan palabras que no se pueden oír. Querido desconocido quizá hayas construido algo más fuerte que tú y que yo, vive y muere y resucita al margen de nosotros, no está y está y es el aire que respiro y que respiras.
Atraviesa los caminos aunque piense que la ruta es larga y puede que efímera… nunca mejor dicho…
Pero todo está estático, encuentro motivos y la precaución le da una lentitud que para su ritmo.
Cada paro y cada paso, son riesgos y cuesta prolongarlos.

Calculo los pasos que me quedan por delante-imprevisibles e infinitos- y tú andas tus pasos con un peso enorme, pierdes constantemente el equilibrio, vives con miedo, eres inconstante y no sabes cuidar lo que el amor te da, necesitas relieves conocidos que te sirvan de puntales, y ante eso, ambos sabemos que se acerca el último tramo.
Puede que en el fondo haya sido un amor sólido como los roquedales agrestes, a pesar de las dudas y la distancia, pero hay cosas que debilitan los sentimientos y puede que sea la falta de risa, aunque se haya oído la carcajada limpia, falta esa risa secreta, íntima que ofrece el amor cuando los ritmos y los latidos te dejan cansado y contento el corazón, esa otra risa que nunca oímos y de la que tú hablas… esa que sale de la garganta, entrecortada de ternura en las horas compartidas, con un temblor de labios riéndose hacia dentro…abrazando un universo, esa risa, de roces,. de cercanías, de cosas compartidas, que te empapa los ojos y la boca, y toca el mar y el cielo para luego alojarse en el costado…esa risa que nos hace… tan dulces compañeros…

Ese Beso que me das...


No hay dimensión ni grado en el amor, ningún enamorado alcanza la medida que grita el corazón.
Si tú me besas, me nace un jazmín entre los labios, que sabe a naranja mandarina, si tú me miras, de aceitunas se tiñe tu mirada y tus ojos se vuelven, púrpura de aceite, oro verde, verde oliva, verde verde.
Besas mi corazón y sus latidos brotan... en melodías de suavidad, gota a gota... Besas mi alma y calla entre tus brazos, como callado queda mi corazón en tu regazo. Besas mi cuerpo, y de silencio lleno, la magnitud del universo contengo.

Y ese beso que me das, no va a remediar el hambre ni dará la vuelta al mundo, traspasando las fronteras, pero podría, quizás, sanarme de la tristeza, medicina curativa "pa" mi corazón.

Ese beso y muchos más son los besos, que yo espero, este beso y un montón, seguro son la salvación, pero también la condena, “pa” mi corazón.
Anda Pues, ya dámelo…

Y yo pienso en tu boca cuando te sueño, quiero explorar sus íntimas moradas, y besarla siempre siempre, siempre, tu boca única, tu boca sola, tu boca siempre…” Te Digo”, Y tú me dices: Ya es la segunda, para que con la primera la beses siempre, siempre y siempre.

Guarda.



Guarda todo cuanto te di, mis risas y alegrías de todos los días, saca también mis defectos a relucir.
Con todo ello ¿qué harías? llévate todos mis besos sin olvidar mis abrazos,déjalos en la almohada de alguna noche fría que no tengas compañía.

Entra en mis sueños, quizás te encuentres a ti mismo pero eso sí, sin sentido ni compromiso, aprópiate de todas mis dulzuras y secretos mis dolores imaginarios, mi resaca, mi angustia y la felicidad que aún me resisto a descubrir.
Te regalo las texturas a jirones de mi alma, mi aroma, mi cintura, mi amanecer ebrio de luna mi figura. Llévate mi pluma llena de poesía y el fuego de la llama que la guía.

Dime ¿qué harías con tanto amor y algarabía bailando entre las rimas?
¿Darle la ternura de tus manos y así romperme el corazón en mil pedazos? Hazlo.

Rómpelo a cachos, para después arreglarlo, como el mejor artesano. Porque todo lo que amo, descansa entre tus manos.
y luego déjame en mi refugio, ese que me arrincona cuando naufragan los barcos y estallan explosivos, en su seno me duermo y olvido, que me balanceo… en una esquina de tu pecho.





viernes, 13 de marzo de 2009

Hoy he visto a Jadir.


Hoy volví a encontrarme con Jadir.
Siempre en los mismos sitios, se ve que sabe donde me muevo.
Tenía el aspecto de alguien que ha dormido poco, estaba más delgado, no lo veía desde que en el hospital me acompañó algún rato.
Caminaba despacio, él nunca lleva prisa, tampoco habló enseguida.
Jadir tiene unos ojos que hablan por sí solos, y su mente siempre está despierta, a pesar de que también la lleva casi siempre abstraída. Los ojos de Jadir ven cuando miran.
A veces parece que su rostro se asemeja a una corteza de árbol recortado en las alturas-es tan alto- algo que contrasta con su mirada llena de ternura, mira sin juicio, con una mirada limpia, transparente pareciera que mirara con su mente.
Y otras veces ese árbol se torna en maestro y sus ramas son brazos henchidos de protección, desplegando al abrirlos el idioma del corazón.
Las miradas se cruzan antes que asomen las palabras.

- Hola Fakir, ¿Adonde caminas?
- ¿Ahora?
- Claro, cuando va a ser, ¿Ayer?
- pues, ahora , hacia ti princesa

Y ambos terminamos desatando el nudo de la risa.
- El lunes me vuelvo de nuevo a Madrid-dijo-
- Ah que bueno, me encanta Madrid, hace mucho que no voy, ya sabes que mi hermano tiene un estudio en la calle Dahoiz.
-¿Y sales por allí?
- Si, pero con mi hermano, no me deja sola.
- Ah claro, mejor, será para que no te miren demasiado a la cara, no sea que te lean y te roben…_risas_
- ¿Robarme? ¿Por qué dices eso?
- En mi país-contaba mi amigo- casi todo el mundo cree que se puede tomar el alma de otro si la capta de dónde no la puede borrar…
Me llenó de emoción aquella semejanza. Sobraron más palabras, él dice las cosas asi, muy sobreentendidas.
Empezamos a caminar, el invierno ya muestra su huida los árboles ya no pierden sus hojas y el sol aunque leve, juega con sus dorados y verdes.

Un rato de silencio, a Jadir cuando calla se le nota la conveniencia del silencio, a menudo vale la pena callar, las palabras muchas veces no se dicen por si no se pueden borrar, él domina la técnica de la contención, pero no domina su mirada.

- Oye princesa, ¿Sabes que me has robado el corazón?
- No Fakir, no digas eso, solo te lo tomo prestado en cada encuentro, luego… lo suelto. Ninguna interferencia interrumpirá nuestra maravillosa amistad.

Jadir hilvanó una a una mis palabras con la mirada. De nuevo sobraron las palabras.
Yo no dije nada, caminamos juntos por la ciudad mientras la noche empezaba.
-Jadir, yo soy así, tal cual, como tú me ves, no podría ser de otra forma, no puedo esconder mi alma mientras me explota en la cara, el alma no es prestada, ya sabes que lo prestado dura nada, y el alma perdura, incluso cuando no tiene morada. Eso creo que es Universal, ¿No Jadir?
Los ojos de mi amigo brillaron con ese brillo que a los ojos aguan…
- Lo sé princesa, Yo sé…
- Hablar con Jadir es sentir que el tiempo se para en la piel, es buscar el alma en cada conversación, inevitablemente con él, se ahonda en el fondo profundo de todo, y a veces hasta sin palabras… Jadir es especial.

jueves, 12 de marzo de 2009

Un poco del Siempre...



Quiero contarte que soy y no soy… que antes no vine nunca y siempre me voy.

Yo sé que sólo soy
un rayito de toda la luz del alba,
y de la inmensidad del mar
solo una gota de agua
o del río su caudal,
que de tan poquita cosa,
ni quita la sed, ni puede saciar.
Y sé que soy tan solo
en el aire, un suspiro
que se mece alrededor… y es poco su alivio…
Yo sé que soy una brizna de hierba
doblada por el viento,
tragada por la tierra,
para la que solo soy,
una insignificante partícula,
materia…
También soy un trozo de nada,
que sin pena ni gloria
camina y luego pasa,
cruzando veloz como un exhalo
al universo inmenso.

Y sé que soy una entrega,
un calor, una dicha,
entregada a la vida…
dulcemente la vivo,
me tiene, la tengo, nos hemos tenido,
y luego dulcemente se va, me voy,
nos vamos…
entre azules brillantes, rompiente de nube…
ida de besos,
de la tarde y sus delicias,
y del poniente su cima…
Soy nada y muero…
pero absorbo la vida
y en su regazo me abrazo,
vivo y no espero-no tengo tiempo-
no sé cuanto tengo.

Yo soy todo eso y quizá poco más… y soy eso porque así me siento.
Pero lo que soy,
de donde vengo,
a dónde voy…
nadie me lo dijo.

Sólo sé que llegué sin dar mi permiso y me voy de lo mismo… y me llevo lo que no traje, mi nombre, que nombraron quienes me quisieron y a quienes tanto quise…
Espero encontrarlos en el tiempo largo, en algún lugar que se llame Siempre…
Ese lugar tan extenso, tan grande… Siempre… Siempre…

miércoles, 11 de marzo de 2009

11 M.

Desde este silencio mío de luna,
desde el arco doblado de mi corazón,
desde los claros oscuros de la pena,
la rabia y la nostalgia…
Brindo mi más sentido homenaje
a las víctimas del 11 M.

No será que...


¡Qué alegría hay en el cielo¡
Y qué tibia la mañana,
Vuelven las golondrinas
A trinar en mi ventana,
Las que en invierno marcharan…
Mami qué será lo que palpita
En mi corazón que ya no para?
Cuando en mi balcón los trinos
De los pájaros me halagan,
Son suspiros tras suspiros
Los que de mi boca escapan, ¿qué pasa?
Las calles tan bulliciosas
Que hasta las esquinas hablan,
Y el aire me trae las notas
De música enamorada,
Y este brillar de mis ojos,
Que revienta la alborada
Y este palpitar hermoso
Que hasta el aire ya me falta,
Y es mi voz entrecortada…
Mami ¿qué me pasa?
¡Ay mi niña!
La primavera que viene… te pasa…
¿No estarás enamorada?

Ojos de Fuego.


Me horadó tu mirada
de pasional infierno,
me quemaron tus ojos
de canela en rama,
como encendido diablo
que su fuego derrama.
Esa flumígera mirada
que estrangula los sentidos,
que muerde sacrílega
el éxtasis del deseo,
el que sale por tus ojos _ puro fuego_
como los ojos del diablo,
rojo pasión… rojo tormento…
que muele a palos
la razón y el pensamiento.
Fuego… fueron tus ojos…
que arrasaron los míos
del mismo fuego… sin yo quererlo.

martes, 10 de marzo de 2009

De tus besos...




De tus besos olvidados,
sembré yo mis recuerdos
y mi memoria,
sobre un campo de labios
germinaron
aquellos “todos” mis besos
que me diste y te he dado,
entre las rendijas de la parra
allí en mi patio,
por el sol y la lluvia
son besados,
¡Qué más cuidado!
Si el sol me rozó los labios
y la lluvia me ha mojado,
y sobre el campo de beso y labio,
se han derramado…
Buena cosecha recogerá mi boca,
de fruta fresca.

Manojitos de Claveles


Puentes de aguas
mis ojos…
por donde fluyen los ríos,
que anegan el corazón mío,
manojitos de claveles
son estos labios de brío
que palidecen su rojo
cuando te nombro,
el aire se hace de nubes,
se encierra en mi blanco cuerpo
atrapando mi memoria,
cuando brota tu recuerdo,
y se arrastra por mi sueño
desbocándome el anhelo,
y luego…
versos, versos, versos
siempre y solo versos
¡Ay amor que poco tengo!
eres la tenue brisa
que empuja el viento…
las estrellas, su universo, el aire, el mundo
la frente, el regazo, la ausencia, la espera
el hastío… ¡ Que desvarío!
para qué tanto sentir
si no eres mío,
ni soy de ti
si el día no llega
y eres solo noche febril…
si me duermo estoy allí
si te duermes, estás aquí
ni siquiera un eclipse de luna
nos hará coincidir.
Todo muere con mi sol
y todo nace con mi noche
¿quién lo ve? ni tú ni yo,
ni nadie, nadie.
Qué nombre le ponemos
A esto que no se nota,
Cauce de sol oculto
O madrugada remota.
Manojitos de claveles... adornan hoy mis quereles y mi pelo...
y vámonos mi niño a despertar los luceros

domingo, 8 de marzo de 2009

Risa Espontánea.


El otro te día te vi y parecías un invierno en plena primavera, la tormenta la llevabas en la amplitud de las ojeras, parecías no estar bien- nos miramos tú y yo- donde hay tanta gente la mirada se extiende con rutina- esa que no ve pero que mira- al menos la mía, la tuya… la tuya no era tal, más bien parecía buscar- estoy segura- porque en tu mirada cuando encontró lo que buscaba, leí un alivio para tus garras – plaf- me sentí cazada. Cuando vas a entender que hay caminos inescrutables a los que no puedes acceder aunque lo intentes una y otra y otra vez…como de hecho lo intentas y nunca lo dejaste de hacer.
Yo pensé de inmediato qué podrías esta vez traer, para intentar retenerme.
Pero nunca me lo imaginé, esto vez fue la primera vez. Confieso que dudé pero no pude evitar temer.
Yo estaba con unas amigas y casi a la vez, una de ellas, dijo algo ocurrente que no pude evitar reírme estruendosamente.
Tú te acercaste y lo primero que me dijiste cuando me hablaste fue como viste esa risa, no como era, de esta manera:” Que me gusta tu risa, te ríes como nunca, como si acabaras de inventar tú la risa, sin darte cuenta que para otros les está explotando en pleno rostro, mientras tú te ríes con la fuerza de reír desde dentro, como quien nunca ha tenido dolor, menos mal que te conozco, sino pensaría que lo haces a propósito, desde luego estás perfecta, para mi no tienes competencia- tengo que hablar contigo-“
Me quedé muerta, confusa, como un bebé que se despierta después de un sueño que le cortan, cuando reaccioné corrí un tupido velo sobre tu texto y te dije: “¿hablar aquí?, y nos fuimos fuera a la terraza.
Empezaste tú, que si no lo hicieras se te olvidara el texto del segundo acto.
“¿Sabes? hay gente que se va, que se queda, que gana o que pierde, que olvida, que siente dolor y se le pasa, en cambio yo siempre me quedo en medio, en medio, y es una losa la cosa, no tengo motivos, mi vida es una novela que se interrumpe en mitad de la historia. Y yo así no quiero vivir, ya me aburre desarrollarla, y dudo si seguir y terminarla o acabar con ella, estoy como en un juego de Rolls, no llego al nivel y ya me cansa. “
-Pero a mi me gustan mucho los poemas, y no sé hacerlos- podrías enseñarme, aprender y aficionarme, así encontraría un motivo para llenarme- ya sé que escribo bien la prosa, pero a lo mejor me sienta bien cambiar de estilo, cambiarme el disco duro, la poesía llena el alma, como tú la llevas llena, y haber si yo así la lleno- ¿Porqué no vuelves conmigo?
¡Lo sabía, fue otro truco más en tu pesada manía, o cuando ya no puedes más con la agonía, vas y me buscas y si me encuentras pretendes que también sea mía! ¡Qué chantajista! Creo que el recuerdo te viene cuando estás fastidiado, tú dirías que cuando estás jodido, no te engañes a ti mismo.
Oye Doc, Tú haces daño, exprimes, destrozas las cosas, como si pudieras hacer eterno lo que quizá amas, y por esa misma razón crees que siempre lo tendrás, pero eso no es valorar, siempre hay una acción reacción… y luego vas y lloras, mendigando amor, y cuando lo pierdes corres a ello, es una cuestión de tiempo y de medida, hasta que los ojos otros, dejan de ser ciegos, y ven… Pero si tú lo sabes, a diario salvas vidas, no te falta humanidad ni sensibilidad. No te plantees acabar con la novela, es mucho mejor que la sigas, así podrás saber, si a lo largo de ella, este es tu eterno comienzo, o realmente serás capaz de cuidar y valorar a lo largo de ella, lo que importa en la vida… -que cuando perdiste esa virtud que un día tuviste- ah, no lo sé, tú sabrás. Es mi consejo, un día yo, en el comienzo de todo, fui tu amiga…
Qué porqué estoy tan llena- me preguntas- porque hago cosas, por mí y por los demás, porque escribo, porque sueño, porque espero, porque siento, porque pienso, porque imagino otro estado de las cosas y me hacen vibrar, aunque sean imposibles que no se puedan lograr, y a lo mejor es el estado ideal. Por eso es tan vital terminar la historia y no acabar, aunque te parezca lo mismo, no es igual.
Por eso mi risa espontánea como si fuese yo quien la inventara.

sábado, 7 de marzo de 2009

En el Mar de tus Ojos...


Tengo el gusto de tener en mi blog, esta preciosa poesía que ha creado mi amigo Suri... Lean la Maravilla. Gracias Trovador, por prestármela.



Yo vivo, mi amada…
entre el mar de tus ojos
y el azul de tu cielo…
pegado a tus mejillas,
enredado en tu pelo…

Yo sueño, mi tesoro…
con arroparme en tu pecho
y perderme en tu encanto…
con recorrerte en mis versos
y enamorarte en mi canto…

Eres, querida mía…
la noche que me extravía
entre duendes y luceros…
eres el aroma que me empapa
de mentas y romeros…

En tus días habito,
loco de amor,
la existencia que no vivo.

Me pregunto, amada mía,
donde estará el camino
que me acerque a tu cálida
morada.


Suri l’apprendista.
Halo de luz.
Noche electrica. Pasiones en duelo, Rasgados azules, Plataformas de vuelo. Burbujas que ruedan y despliegan, Indifinibles locuras. Pechos que estallan y explosionan.
Luz "Pa" tus ojos...

Luz "Pa" tus ojos

Sobre la blanca hoja


Y qué trajo la noche
a esa hoja en blanco,
que la luna brilla tanto
sobre el azahar de los naranjos...
qué le trajo esa noche
a aquella hoja en blanco,
qué le trajo...
le trajeron tus ojos
como luceros blancos
y también tus labios
de terciopelo y raso,
y esas tus manos
de miel y almendras,
y esa brisa fresca
con olor a tierra
como aliento de espuma
que acuna el aire en la arboleda,
y un campo de amapolas
que se deshojan
sobre la blanca hoja,
y un campo de fresas
sobre la boca roja.

Arriba la Luna


La Esperanza es un tesoro tan bien guardado por el hombre...

Tan guardado, tanto tanto…

Que se ha olvidado de donde lo guardó,

Y no se sabe donde aguarda.

Entre la soledad inmensa del abandono,

Y sin palabras,

Tu noche y mi noche se reclaman

Para compartir silencios,

Porque no brota la luz

En la pared del sueño,

Y nos invita la oscuridad

A ser dos esquinas de locura,

Sin tocarnos…

Y somos una piel transparente

En aquella atalaya vestida de palabra,

¡tan desgastada¡.

Arriba, la luna…¡Tan maltratada!

Mientras tanto,

Llega el alba

Y descubrimos que existimos.

El día nos abraza,

Y el silencio de la noche, contigo se marcha…

Despedida.



Dos miradas se posan sobre las ventanas.
Se miran, se están mirando.
Gesto en las manos, labios insomnes
gesticulando…
Ella dio un paso adelante
él abraza la ventana
pronuncia su nombre,
la mira callado, se bebe su mirada.
Ella extiende sus palmas, y luego,
acaricia su cara
con las dos manos… imaginando…
después lo hace él,
ella coloca su dedo corazón
sobre sus labios…
Ella no lo ha observado
pero a él los suyos le temblaron.
Ella murmura en voz baja
un sollozo-que raudo-
moja los ojos
de quien la mira tanto,
como quedándosela.

Doña "Desarmada" y el señor "Cautivo",
se han despedido- dos corazones partidos,
- que lloran-
por diferentes caminos.

jueves, 5 de marzo de 2009

Sin voz.


Hoy al entrar en mi blog, se me antojó una hoja en blanco… me sonó a música de libertad, sin comentarios, sin lectores, ni mapas, ni nada que observar- sola y blanca-

Y ¿de qué quiero hablar, ahora que sé que no me van a observar?
¿Me dejo llevar por esa hora mágica que aprovecha el amor, cuando la existencia aparece como otra hoja en blanco?

Está todo por decir…
Y también por escribir…

Hoy me voy a esforzar
por detener las horas del anochecer,
con el ansia de no dejarme escapar,
-yo misma a mi misma-
soltando los impulsos,
ya que escribo- no dejarme callar-
robarme la voluntad…

Y robarle a mis labios
la materia volátil del sentimiento,
-con suaves palabras-
apenas susurrando…
materia que sube desde mi corazón.

Me hubiera gustado que fuera más sencillo,
pero cuesta lograrlo.

Me hubiera gustado, que mi corazón
y mis labios,
se hubieran dado un abrazo,
pero no sé si entre el alma y el cuerpo
hay un encaje perfecto.

Sobran los labios
para cantar el amor…
El silencio calladamente,
guarda todas esas palabras
de materia volátil
de la que yo hablo.

Pero ahora,
yo no tengo una canción
¡Quería contarte muchas cosas!
y sin embargo…
de repente la pantalla ha reaccionado,
a mi se me apagó la voz
esa voz, anhelada
que solo escribiendo, no se queda en un conato
a filo de labios…
Y alguien llega,
y ha comentado- ¿Se atienden los reclamos?

-claro- yo fui la primera
que entré reclamando
esa voz, viva voz…
que modula el canto
al ritmo del vuelo
de mi corazón…

O tal vez Sueñas...


¿Recuerdas dios de alabastro,
cuando mis labios recorrían tus labios
tímida primero, incisiva luego?
¿Recuerdas también cómo mi boca
tal como rosa, ardiente y roja,
abría sus pétalos en un beso de amor
abriéndose al sol de tus labios?

¿Recuerdas –lobo estepario-
ese refugio
donde querías quedarte,
ese espacio siempre tan buscado
al cálido abrazo de mis brazos?

El gusto, el tacto, el roce
de menta y chocolate,
el instante transformándose,
la brisa marina,
la brizna de hierba
que olía a lluvia…
la seda quebradiza
temblando entre los dientes…

¿Recuerdas dios silente
cuando unos labios
al roce de otros labios,
tiemblan…
en una caricia y un combate
que se llama estremecerse?

Sé que lo recuerdas
y también lo sueñas,
que el corazón se te queda pequeño
acelerando sus latidos
cuando me piensas…
y se te quiebra el aliento,
dejando tu alma contenta,
pues aún sin tocarme,
con sus ojos me besas…

Lo sé dios de alabastro
que sin haberlos besado
sabes y sientes
el sabor de mis labios…
esas avenidas de jazmines
de frescos aires,
de eucaliptos, de pinos verdes,
de rosales
que esparcen sus pétalos
sobre tus labios,
que ansían besar mis labios…
También mi frente,
ambos, ¡Apasionadamente!

miércoles, 4 de marzo de 2009

Historias de mi madre y su padre...

A la Niña le gustaba acompañar a su padre a la mina. Sarita siempre fue muy activa y decidida, pero sobre todo, siempre quiso adelantarse a su tiempo, ella, si quería crecer.

El sábado le gustaba más que cualquier día de la semana, el viernes en la noche se iba a dormir muy temprano para así al día siguiente levantarse a las cinco de la mañana y acompañar a su padre, le costó mucho convencerlo y utilizó todas sus armas de niña paciente y capaz para poder manejarlo, pero Sarita era el ojito derecho de su padre, fue así como acabó llevándosela todos los sábados, a pesar de tener que madrugar demasiado, y terminó enseñándole a distinguir los minerales, el motivo de las grietas y los colores de la tierra.

Al amanecer olía a libertad…
Ambos en la oscuridad del camino, la aspiraban hondamente y cómplices se cogían de la mano, perdiéndose entre las sombras.
Sara se movía en una especie de ensueño, contenta con esa irrealidad febril de lo no acostumbrado.

A la salida del pueblo, después de cruzar el dique chico ya sin temor de despertar al pueblo, su padre comenzaba a entonar una canción,( esta es mi voz que es mi sangre y tu memoria y la sentirás cuando no la oigas, te la traerá el viento y nunca estarás sola… laralala…) primero entre dientes y labios, susurrando, como un canto mudo que a Sara le llenaba el pecho de emoción impulsándole la voz, y ambos agarraban el ritmo a la vez, mientras la luna-aún- se montaba en un cúmulo de nubes iluminando el borde de los caminos negros de mina de carbón…

La niña iba feliz dentro de sus botas, con su cestita de alimentos que le había preparado su madre y el abrigo sobre ella, como si la tapara un matorral…
A su lado su padre, alto, delgado, de ojos azulísimos que relucían como un manto azul sobre las sombras del campo…

Ese día ellos llegaban antes que el resto y aprovechaban para desayunar y luego, cuando su padre repartía el trabajo a los mineros, se dedicaba a llenarle la cesta de minerales poniéndoles nombre y enseñándola a distinguirlos, algo en lo que ella ponía sus cinco sentidos y disfrutando de esa libertad se sentaba en los riscos pletórica de sueños y vitalidad, absorbiendo la magia de la naturaleza, como agarrada a un asa de viento, mientras su padre, disfrutaba observando.

Esos momentos eran espacios quietos de un presente con calma, luego fueron el refugio que permite recordar… él le contaba como era cada rincón de la tierra, ella sonreía haciendo preguntas y ambos reían a carcajadas que eran ecos en la mina esparcidos en el viento.

Luego él la besaba en el pelo despeinado y jaspeado por manchones de carbón, como quien besa un sol estriado y la llevaba a casa a media mañana, sorteando riscos y jaras, contenta pero cansada.

Todos los sucesos especiales son inmortales, obran en nosotros en el transcurrir del tiempo, invisibles, insospechados. Pueden dormir a veces, pueden ser soñados en el infinito anhelo de recuperarlos, pueden quedar sepultados, aplastados, bajo ingentes masas de vivencias y nuevos sucesos y recuerdos diversos, pueden dormir y ser soñados… y sin embargo, aunque estén dormidos, distantes, viven en nosotros y nosotros vivimos en ellos, enraizados…
Como esas culturas y civilizaciones muertas que son despertadas de continuo, esas que tienen tendencia a callar con frecuencia debido a su paso, y así engañarnos como si ya no estuvieran entre nosotros y en nosotros, pero que una vez llamadas al recuerdo, a la memoria, vuelven a actuar… un recuerdo, un hallazgo, nos advierten repentinamente de su tácita presencia, y entonces, nos asalta una extraña sensación de emoción, como si quisiéramos llorar por algo o alguien que tenemos muy cerca, incluso dentro, y que hemos perdido… pero que siempre recuperamos cuando como por ejemplo, mi madre me contaba esta historia…

martes, 3 de marzo de 2009

Nuestro.

Yo te amo con la entrega
de querer siempre contigo
con el delirio que desprendo
si te miro…
delirio… que se queda adormecido
entre tus labios… prendido.

Y te amo desde mi infinito
con amor y pasión ciega,
en silencio y sin olvido.

Eres mi gloria y mi dicha,
mi pecado y mi castigo
-siempre contigo-
porque te amo desde fuera
con mis ojos, con mis manos
con mi cuerpo…
y con mi alma te amo,
desde dentro…

Tú mi equilibrio,
yo soy tu centro,
eres la piel
de la que visto mi cuerpo,
y nos late un corazón,
dentro del pecho
ni tuyo ni mío,
Nuestro…

domingo, 1 de marzo de 2009

Mamá Cuéntame un cuento...


Mi madre siempre tuvo un baúl de madera labrada muy bonito, se lo regaló un anticuario francés amigo de mi abuelo, el día de su boda, por lo visto tiene mucho valor, todos lo cuidamos con esmero, aún lo conserva, pero es otro su valor verdadero.
Allí guarda su diario, sus recuerdos, sus amados objetos, pero sobre todo eso y por lo que esto escribo… eran los cuentos.
Mi madre se inventaba historias maravillosas, mi madre escribía cuentos y le era sencillo… sólo dejaba volar su pensamiento, como yo el mío…
El baúl estaba lleno de cuentos, antiguos y más nuevos, los universales de autores famosos y los que ella llamaba suyos, escritos con letra inquieta llena de amor y de prisa, motivo de tanta sonrisa en sus niños y niñas…
Mi casa tenía seis habitaciones, la de mis padres, la del “ por si alguien” (Invitados) la de una señora que cuidaba a mi abuela y ayudaba en la casa y las tres restantes, según mi padre para los arrasantes, dos en cada habitación porque sea dicho de paso mi padre con tener ¡Seis Hijos” vaya que si arrasó… qué locura, pobre mamá, cuatro chicas y dos chicos…
Entonces dormíamos dos en cada habitación… En las noches de invierno sobre todo, mi madre nos leía un cuento a cada dos… entraba a suerte en que habitación entraba primero. Después de cenar, el que comía mejor tiraba primero… mi madre ya nos atrapaba desde el principio como la de sin querer queriendo… era un salero.
Era curioso como después todos nos íbamos a la cama sin pensarlo, ella esperaba a ayudar a los más pequeños y después iba a su baúl y en unos momentos elegía el cuento, unas veces suyo y otras ajeno… nunca el mismo en cada habitación, con sus tres cuentos o libros o cuadernos, entraba en la primera se sentaba en la alfombra que separaba las dos camas y comenzaba a sonreír mientras contaba…me encantaba oír a mi madre mientras el sueño me llevaba, su imagen guapa, su cara de niña y esa dulzura en su cara y su sonrisa amplia iluminando la mía… era la última imagen en la noche y la primera de Alba…
Una noche mi hermano pequeño, le dijo a mi madre:
- Mami ¿porque ya no le lees cuentos a mi hermana y hermano mayor?
- ¿Te has enfadado con ellos o se portaron mal y les has castigado?
- No mi niño, tú sabes que eso no entra en los castigos, ni tampoco me enfado tanto como para eso… lo que ocurre es que ya crecieron lo suficiente para leer por si mismos… aprendieron y crecen por fuera y por dentro, se enriquecieron… porque aparte de leer aprendieron ya a regalar su tiempo y así yo, puedo disfrutar del vuestro y dejar algo para el mío… cuando crezcas y aprendas lo entenderás.
- Mi hermano sonriendo, se dejaba dormir oyendo su cuento.
- Y todos sus cuentos llevaban una lección dentro, sabía sacarle a todo, su provecho.

Un día mientras me leía a mi, yo estaba muy seria y creo que a punto de llorar, y ella me dijo: “Anda princesa de mis cuentos, cuéntame tú a mi, ¿que te pasa hoy?
_Mamá, yo no quiero ser rica, no quiero enriquecerme, ni tampoco crecer”

Ella disimulaba su asombro, me miraba con sus dos lindos ojos y algo más seria dijo: “eso no está en nosotros mi niña, ahí no cabe elección, se va uno con el tiempo creciendo y sabiendo, tú crecerás y te aseguro que te enriquecerás, así que serás rica… pero no es malo ya lo verás”.
-Mamá yo soy pequeña, pero ya sé medir mis sentimientos, sé lo que quiero – mi madre espantada- y sé lo que no quiero…
-¿Y qué quieres tú mi niña? ¿Ser siempre pequeña?
- Si enriquecerme quiere decir que dejaré de oír tu voz leyéndome cuentos cada noche y dejar de ver antes de dormir tu sonrisa, no quiero ser rica y si ello lleva no crecer, tampoco quiero crecer, porque este es el momento de mi día, que más rica me siento, sin él la noche es más noche y tengo miedo…
¡Pero hija eso es porque eres pequeña y tienes sin remedio que crecer, perderás tanto a lo largo de tu vida¡ y eso te va a enriquecer.
Entonces mi madre guardó silencio, yo sentí su emoción y me abrazó suavito, y lento, con ese ritmo de acuno que mecía mi cuerpo…

Era en esos momentos cuando ella me contaba una historia sin leer, una historia que venía a cuento… siempre con su provecho… y el mío sin dudarlo.

Mamá te quiero… léeme un cuento… hoy tengo miedo.

En una Piedra del Camino


En una piedra casi plana del camino y a pleno sol, me he sentado a observar en el horizonte, lo que me has querido y lo que te quise yo- ninguna señal- después de un rato, me he agazapado en un matorral, por si desde la sombra, vislumbraba a la luna y las estrellas- pero no- sería que era demasiado temprano y, lucía ya el sol…
Me siento de nuevo en la piedra, y espero, y miro alrededor – nada - no encuentro la forma de tu corazón, ni tampoco la forma de retirar el sol, ese sol eterno, que arde, que ciega mis ojos, que no me quema fuera, quemándome por dentro… no encuentro la forma de retirarlo a su aposento…

Y es que la culpa la tengo yo…
por dejarme hechizar por esos ojos negros
que si me miran, ya no me tengo…

Y qué culpita “Vía a tené” ,
si este amor que por ti siento
no lo pude detener,
aunque el culpable ¿no será usted?
¡motivo de mi queré¡

Miro de nuevo y detrás del horizonte brilla el sol amargo,
y con él…
la soledad de mis labios.
Cuando asome la luna
con su piel plateada –amor-
podremos encontrarnos.


Me retiras el mechón que me resbala en la frente,
me coges de la mano,
el sol se retira y sube de repente,
la luna baja- y ya-
contigo hasta el alba…

¡Ojala que esta noche siga siendo tan larga¡

No sé si fue el sol que me provocó delirio,
o fue la deseada luna
que me ahogó en su desvarío, o,
sencillamente amor eras tú... y fuiste mío.