domingo, 30 de diciembre de 2007
No sé yo...
Poco me importa ya,
la noche que duerme fuera,
si mi noche se ha juntado
con el día…
Si ya no sé si es el sol,
o es la luna la que brilla,
ya no sé si me sostiene
una estrella,
o es el brazo del viento
disfrazado de caricia,
que me abraza,
sobrevolando la llanura
o la montaña,
no se yo,
si sea culpa del silencio
o se me está haciendo jirones
la piel del sueño
entre tus dedos,
cruzo de norte a sur el alba,
y se derrama antes de encontrarla,
se deshace en un instante
y llega la noche,
con la luna inconstante
no sé yo,
si es… o si me importa.
Desalojo.
Hoy me voy a desprender en general,
o sea, de todo lo que alojo…
de la memoria,
de la duda,
de los fuegos fatuos,
de la quimera,
de las mortajas,
hasta voy a desempolvar mi casa,
de los amores de ahora
de los de antes,
hasta de mi “yo” misma
de las cajas, de la negra,
y de la blanca,
pararé los relojes
cuando haya terminado,
luego ya sin equipaje,
sin refugios,
sin cadenas,
sin impedimentos
seguro es que seguiré
sintiendo, lo que siento.
Y después veré,
la montaña de realidades.
viernes, 28 de diciembre de 2007
No me Gusta
No me gusta el silencio hueco
de las mentes vacías,
no me gusta la mentira, ni
los ojos idos, inexpresivos
esos que no derraman luz,
sobreseídos,
no me gustan los puños apretados
ni la sonrisa de plástico,
la verdad que se calla
ni los dolores que no conozco,
no las cosas a trozos
ni el recuerdo doloroso,
ni el llanto de un niño
ni el barro del olvido,
tampoco el recuerdo arrugado
en la memoria,
ni el frío,
ni el perfecto inmaculado,
ni el desierto,
ni me gustan por supuesto,
los labios apretados,
ni ser el error de nadie,
y la intranquilidad,
que no me la contagien,
ni me gusta beberme
las lágrimas de los duendes
que saben a olvido _ eso me han dicho_
ni me gusta el abandono,
ni me gusta el hielo,
prefiero…
los cuarentayocho grados,
de una sonrisa, lisa,
fiel,
ni me gusta el destierro de una piel
y otra piel…
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Sabor... a chocolate y a... melón
Regresaron las lluvias y con ella la nostalgia,
la memoria, la distancia y el viento con tu recuerdo.
Y en el lado izquierdo de mi pecho, en un trazo quieto y profundo
te encuentro,
te sitúo, abarcando el abrazo mientras te pienso.
Porque la renuncia es contemplar las estrellas sin ojos,
me quedo sin brazos para tocar la noche, y el refugio
de la luz, serán las palabras que doblo entre mis dedos
arrugadas sin texturas y sabor, que acabaron dentro,
de la boca del amor, sabor revuelto, violento de poemas infinitos,
a manos que no pueden enlazar al unísono el filo del mundo,
sabor, sabor a azahares y romeros teñidos de rojo, sabor…
de dos exiliados del desamor que guardaron todo
para quien no supo quedarse, para los que se quitaron ,
el azúcar de los labios, y los vinos sabor a verde,
a quienes no les llovió en las manos chorros de luz
de los luceros, a los que no logran sembrar uvas,
en el cielo de la boca…
para quienes guardaron lo que nunca entregaron.
martes, 25 de diciembre de 2007
¿hablamos?
Hablemos y descuarticemos
este silencio,
seamos aunque sea demonios
antes que el ángel indiferente
en el duelo,
es más fácil esconderse
tras el beso dulce de un reptil,
que de las garras de la pantera
hiriente,
si acaso, alza mejor
la voz, discutamos, ahondemos,
después, brindemos
como dos sabios
o como dos necios,
deja que las palabras,
se abran paso en la garganta,
aunque acuchillen el alma,
desviste los temores
como desvistes el cuerpo
di hasta cuando me viviste
hasta donde me entregué,
bébete la luna…llena,
emborráchate de luz
para poder estar cuerdo.
Ya no tienes derechoal silencio.
Un día te encontré,
Un día te encontré,
no sé cuando ni porqué
solo supe que
al mirarte
ya antes, te miré,
que te alimenté
y caminaste en mis pasos
que te adentraste en mi ser
te adueñaste de él y
lo hiciste tan nímio que
ya nunca fui, sino fuiste.
Y hoy como ese siempre,
avanzas, lo arañas y abres
y emerges de él
con la misma luz de ayer,
parece de sueño,
y quizás lo sea,
porque allí en mi gesto,
entras saliendo
metiéndote en él,
y no por mis pupilas,
es algo más que “ver”
puede que sea y sea,
donde el llanto llora,
donde el gozo goza
donde el tu y yo,
se encuentran,
porque es más allá,
más allá de los ojos
donde tu y yo nos vemos
allí donde nace y muere,
todo consuelo…
si acaso en la presencia
del eco, un día…quizá
¿nos vemos?lunes, 24 de diciembre de 2007
viernes, 21 de diciembre de 2007
Un Viento que lleva.
Hoy voy a beberme los instantes, los minutos, las horas, los días, los veranos, el invierno, las ausencias, las faltas, que todo el tiempo pase veloz mientras yo cierro las compuertas de mis ojos, para que en ese tiempo de eternidad despedazada, yo pudiera salir de este cuento sin palabras. Espero no quedarme enganchada a los vértices resbalosos del cielo de tu boca y mientras te empapo de olvido no me roces con la jaula de tus costillas, asomándose atónita mi tristeza, para que de nuevo –Trepa- invadas mi torre de arena.
Escribiré una nana para que al soplar sea cantada con ida nunca de vuelta.
Mis ojos ya no avistan náufragos en sus orillas.
Hoy de todas las esperas, te debo la mía, y la luna mostrará su cara sin nombre, hoy la luna no te preguntará por mí.
jueves, 20 de diciembre de 2007
Que Llueva.
Está lloviendo, el agua diluye su azul o verde o transparente sobre el asfalto, y los cuchillos de luz de luna entran por mi ventana a ratos, me abstraigo y mis ojos vislumbran un océano desbordado y entonces cojo el anorak y salgo, sin paraguas, el cielo es de un negro achicharrado, alzo las manos y parece que cobijo el mar entre mis dedos, mis pies chapotean como ladrones de encuentros – no vendrá- me dice la marea sin vuelta , pero sigo… chapoteo entre los charcos, buscándo- te.
Bebo del vaso lleno de esa agua triste, bebo de lo negro de la noche y alguna estrella perdida buscando quien la mire se me clava como garfio, apenas me hizo daño, la estrella fugaz no se para y menos en medio de una noche de pupilas relajadas, con más agua que un mar que reventara, deshabitada y de compuertas cerradas, yo, empapada bajo un cielo abierto llorando a cántaros y mi corazón desorbitado, Buscando-te.
No quiero ir a dormir a la sombra de mi cama, no quiero dejar esta noche con su lluvia, si me voy, se queda mutilada de cielos imposibles, no quiero romper las conexiones, aunque ese océano desbordado tragándose mis zapatos, me inunde también el sueño cansado.
Las gotas de agua con sus trajes verdes, azules o transparentes, bailan a la luna creciente y en algunos tendederos se cuelga la noche del domingo, parece que millones de lágrimas caen sobre este silencio amargo, se oyen pasos corriendo, apresurados, y yo me dejo mojar hasta subir por mis ojos la marea de este océano desbordado.
¡Que llueva, que llueva! Se oye una voz chillona que debe salir de labios descomunales ¡Que torrente! Mientras mis pensamientos hacen cola para salir de mis sienes y en el reloj se paran las agujas, se me escapa con el agua las heridas y sin las heridas aparece la sonrisa y con la sonrisa ríe el corazón, que siga el chaparrón que rompa los cristales de la iglesia mayor.
Lo Confieso.
Lo confieso:
tú eres mi reloj de arena
como el sol cuando baja
y hace trazos sobre ella,
girando a su sombra
abrazándola a su paso,
atravesando los instantes
de las horas, tic-tac,
y el latido
solo reconoce tu ausencia,
acostumbrada inquilina
que el paso del tiempo mira.
Te lo confieso:
Que en ese espacio lento
que recorre el silencio,
he querido hacer el cielo
más azul, allí,
en el cielo de tu boca,
y sentir más cálido el aliento
que suda de las comisuras
flamígeras de tus labios,
néctar de los míos
que rezuman aromas
de azahares y romeros.
Te lo confieso:
que he arremolinado brisas
y vientos,
despeinando caricias
en la yema de mis dedos,
sintiéndome…
tierra y cielo,
poema infinito,
Si, te lo confieso.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Ojos negros de noche Blanca
Si te miro a los ojos
Se despliegan
Y desgajan
Como párpados de río
O nudos de agua
En mis aguas…
Brillantes crepúsculos
De estrellas reventadas,
Negros ojos de salamandra
Sobre la noche blanca…
Luciérnagas fecundadas…
Tus ojos,
Que de noche
Hacen el alba,
Y sangran transparentes
Amor a ráfagas…
Para caer al vuelo
Entre mis dedos
Que lo apuñalan,
Y siempre noche
Y parece alba
De abrir de párpados
Sobre azahares cómplices
De madrugadas,
Luciendo de noche negra,
El alba blanca.
De tu mirada,
Haré las alas
Que me arrancaras,
Y también blancas.
martes, 18 de diciembre de 2007
Respirarnos
Respiraste mi nombre
hasta saciarte,
y en tus pulmones germinarme.
Que soy difícil
me confesaste,
mi nombre se te hizo mar de mares
y te ahogaste
entre torrentes de agua
y suspiros de aire.
Te inundé por dentro
de agua salada y de aire fresco
resucitaste como los muertos.
Y yo no entiendo,
porqué te ahogas
en ese aire que yo te presto,
si es lo único
que hace flotar
la balsa errante de tu cuerpo,
si te sumerjo en el terciopelo
que traen mis vientos.
Así que vamos a respirarnos
mutuamente nuestros nombres
sin trucos, por dentro
aunque sea a lamento,
de rompernos de amor
como vaso en el pecho.
Qué me hizo...
lunes, 17 de diciembre de 2007
Aquel Beso.
Qué lejano es el roce
de tu boca en mi boca,
pareciera la sombra que
anhelante me toca,
la luna de la noche
más que tú me roza,
su luz inmensa
se me encerró en el pecho,
y me latió encendido
el pulso con el fuego,
se me rompió el amor
la espera y el tiempo
y en el silencio,
quietos…
se quedaron tus besos.
Y todavía los busco
en las aristas del sueño,
el tiempo amor,
hace piruetas
sobre el anhelo.
Voz Rota
La voz se esparce rota
en la garganta,
y las palabras caen
inertes,
sobre la escarcha,
espera amor, no te vayas,
no borres la madrugada
se hará un puño
que golpee la esperanza,
la luna se ahogará en agua,
y serás memoria, olvido…
¡Ay amor mío serás vacío!
y yo seré silencio, o alarido
y cerraré mis ojos,
acariciando lo quieto,
vuelan las palabras frías,
sobre la escarcha
y la soledad mía,
clavada en los cristales
de mil ventanas
y como ramas,
las alas de una gaviota
yacen cortadas.
Y Qué...

Y qué si huelo a mar
cuando lleva el aire
la sal de mis lágrimas,
cuando me empuja
la nostalgia de la tarde,
inmensa y larga
derramándose
en la ría,
hasta despuntar el alba.
Y qué…
si las tardes callan
y el tiempo pasa
tras algo que se escapa
y en las caricias del viento
tu ausencia se derrama…
Y qué si la luna se para
de mi pecho en una esquina
llenando de luz
los túneles de mi alma,
y qué… si me diluyo en la brisa
mientras camino sin prisa.
sábado, 15 de diciembre de 2007
Alcanzar la Luz.

Decido pararme
detenerme un instante
darme un poco de tiempo
porque aún tengo
temas conmigo pendientes,
que lanzar al aire,
y no es que no valore
el paso del tiempo,
ni lo sueñes…
pero es que tengo un socavón dentro,
los abrazos abiertos
y los sueños ¡ tan despiertos!
creo que es bueno pararse,
limpiar los restos
de algún dolor descolgado
del ventrículo izquierdo,
y disolverlo en palabras
gritadas al cielo
que endulcen el amargor
que llevo en el pecho.
Y no es que quiera renunciar,
de veras ¡ no es eso¡
solo quiero despedazar dentro
esa mezcla de afectos
que aún no entiendo,
es difícil acertar con los sentimientos
analizar los aciertos,
por aquello de tantos equívocos pasados
localizar dentro
lo que está vivo,
lo dormido o lo muerto,
quiero pararme en lo frugal del momento
y saber si lo que siento,
es soñera o es cierto! Hay tanto en juego¡
viernes, 14 de diciembre de 2007
Feliz Qué?
Menudas navidades para celebrar se avecinan no? Eso de feliz año nuevo al menos este año no tiene mucho sentido, y no lo digo por algo individual, que también, pero es más bien colectivo, nada que celebrar, Mejor tendremos que decir al 2008… sálvese quien pueda, no es más lógico?
que no está el horno "pa bollos".
Eso de darnos patadas a la inteligencia me molesta cantiduvi porque sino aver díganme : los tipos de interés mientras no paran de subir nos bajan las defensas, los alimentos de primera calidad corren delante de las familias con sueldos irrisorios y familia numerosa, el petróleo está que arde, sube sube que se inflama, el paro aumentará de seguro por la crisis del sector de la construcción, porque quien es el valiente que se mete en hipotecas, así que a todo eso se le sumará el paro nacional y el inmigrante y para colmo el deterioro del medio ambiente y porqué no nombrarlo también el deterioro moral y emocional del mundo, que está perdiendo la fe, la paciencia y lo que es peor los valores , y claro así cualquiera conserva todo eso en medio de tanto sinvergüenza suelto aprovechándose de los que menos tienen, a esos tahúres bienpensantes que ocupan los sillones relevantes, luego la cumbre de Bali, una tomadura de pelo, un “paripé” porque todos sabemos que los todopoderosos no valoran más que el dinero y les da igual un ciclón que un maremoto, y aunque se firmara algo que lo dudo, no se cumplirán los pactos tanto por los países emergentes como por los desarrollados… a quién querrán engañar.
Por eso con este paisaje aver quien me cuenta eso de Feliz Año Nuevo. ¿Como le sienta?
jueves, 13 de diciembre de 2007
Milagro de la Observación.
Cuando era pequeña, me dedicaba a ser niña, era una niña algo( no demasiado ) solitaria y observadora, reconozco que eso se acrecentaba a medida que crecía, me gustaba buscar rincones solitarios donde escribir sobre las cosas y las personas y buscaba siempre el doble fondo a todo, como si en todo hubiera recovecos por donde mi fantasía y mi receptividad me llevara, un algo más, un más allá, una particularidad mía que me hacía leer sin libros y ver paisajes donde todo eran páramos, no sé si era bueno o era malo o sencillamente no tenía importancia pero al cabo de los años aún lo conservo y me ha servido para ver donde no todos pueden hacerlo.
Cuando ya me hice mayor, me fui desparramando en los caminos, y me gustaba quedarme sin quedarme en todas las cosas, las retenía y las anotaba en mi cuaderno de anotar la vida, cuaderno que aunque se acabe, siempre es nuevo, hay cosas que solo se reconocen desde los mismos poros de los que nacen y fluyen y permanecen en el eco transparente de la escritura, soy una mujer libre y sencilla y por eso mismo pienso que hay que anotar las cosas que la montan, todas esas cosas que aunque no sean vitales si son importantes, una mirada, una sonrisa, una sensación, un ángel al vuelo, toda la magia, todas aquellas cosas que aunque no sean evidentes se sienten, es como capturar la esencia de la brevedad de la vida y capturarlas.
He conocido a muchas personas, no todas las que son, pues aún me quedará que conocer, ya que pienso y espero que aún me quede mucha vida, pero las suficientes para poder clasificar, he conocido personas corrientes, normales, buenas, malas, ni buenas ni malas, especiales, mágicas, personas locas maravillosas, misteriosas, bondadosas, en fin, supongo que muchos adjetivos me faltarán por poner, pero me voy a quedar hoy en mi escrito con una persona especial, que reúne todos los adjetivos buenos habidos y por haber, y no es una exageración ni tampoco una perfección, pero le pondré el adjetivo “especial”.
Hay personas que en las calles vacías se emborrachan de sueños, que se beben los sentimientos propios y ajenos, que le llaman otro nombre y le dan otro significado a cosas que otros valoran por lo material que les pueda aportar, hay personas que llaman dinero a la ayuda, que llaman sonrisa a las que pueda ver dibujada en otros labios que no en la suya, que desprecian las normas que le impidan ser lo que sienten o quieren ser, los que van siempre en pos de la riqueza interior, que cuidan a otras personas sin tener ni derecho ni obligación, personas que dan, personas que en el horizonte de sus vidas dejan el corazón, la ternura, el amor, el tiempo compartido, sus manos que enlazan otras, la esperanza sumergida en el fondo de sus ojos a pesar quizá incluso de sentirse solos, que gozan de esa soledad valiente que impide otras soledades, hay personas, que para hacer feliz o ayudar a otros, incluso mienten…
Hay personas que son tan especiales e originales que son capaces de inventarse hasta un premio en la lotería… yo sé lo de lo que hablo.
A esas personas, aunque quieran disfrazar los gestos bondadosos con disfraces frívolos por no verse azorados, son los que yo siempre he captado, a los que en mi cuaderno de anotar la vida, los dejo inmortalizados, para algo me debió servir mi observación, ya en otro escrito dije que mi abuelo en la casa del campo, en medio de una naturaleza brutal, me enseñó a observar como duermen los pájaros ¡milagro de la observación¡
Nadie Sabe
Cuando la luna pase
y se derrame
sobre mi talle,
me moriré en tus labios
perdiéndome en los brazos
ligeros del aire,
hasta alcanzarte.
Mientras tanto,
la luz se desvanece
en los huecos de tu ausencia
y se hace carne
reencarnándose,
y nadie sabe
hasta qué adentros llegas
y me invades,
si el amor se hace luz
invade mis ojos
y no dejes de alumbrarme.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Perdóname si no Pude.

Querías uno de mis cabellos
para quizás guardarlo
en el cajón de los sueños,
y entre las manos de la soledad
anudarlo
en el silencio absoluto
de tu cuarto,
no pude darlo,
porque cuando
yo doy algo,
es con algún significado
y si no es gemelo
no vale nada, o vale poco,
salvo para el corazón que lo guarda
pero mejor no guardarlo
si no lleva implícito
lo que se va buscando.
Cuando no es el momento de los sueños,
brota ceniza de los ojos,
y es que esos hechos,
no son voluntarios,
el mundo no nació en mayo
y para ser más exactos,
ni verde ni esperando.
Pedacito de desmayo
ya mi risa, mi metáfora,
mi llanto estaba ocupado
lo decían mis versos
amontonados,
quizá no te hayas percatado
de mi nudo en la garganta
como muestra
de oxígeno recalentado,
pero claro…
nadie tiende su mirada
hacía otros ojos, hacía otras lágrimas
en el lenguaje de los sueños que cabalgan,
nadie atiende si está obcecado
en su circunstancia,
y es casi lógico,
nadie está preparado
para saber qué hacer
cuando el pecho se nos abra,
y es que todo en el amor,
tiene la forma de un mundo,
de un nudo,
de un hecho inacabado.
No quise que mis ojos
fueran lanza de corazones,
ni yerbabuena en el rostro
ni que mis manos fueran
escarchas de oro y plata,
sobre las tuyas cálidas,
solo quise ser y lo aclaraba,
bocanada de alma blanca
para tus lágrimas.
martes, 11 de diciembre de 2007
La Casa de la Era.
De vez en cuando me paso por la antigua casona del campo donde antes mis bisabuelos segaban trigo dorado en las mesetas infinitas que unían la tierra y el cielo, en los que se secaban el sudor de la frente con pañuelos hechos de yerba dorada y verde.
Ya son caminos en desuso, veredas calladas llenas de vivencias e historia, una fuente vieja que ya no conserva el gorjeo del agua al lado de las estancias de cal y ladrillo grana que rompe la sincronía de los amarillos secos que rodean la casa.
Al lado de la ventana trasera cuelgan aún restos de raíces de parra ya seca donde en su día verde esmeralda, servía de techo para el sol que sin ella te abrasaba y también de suelo para el paseo acostumbrado de la gata parda que traía amargadas a las ratas y demás inquilinos que compartían según que zonas de la casa.
Las sillas de enea, las mesas de madera de los olivos que los guardeses hicieron con sus manos, donde tomaban los tazones de café de cebada, aún conservan la compostura aunque ya no el brillo que les caracterizaba.
Terminando de andar el patio, al final a la derecha está aún la escalera que te lleva al granero, ya no hay trigo, ni maíz ni garbanzos con sus cáscaras amarillas a punto de ser preparados para meter en los sacos, también siguen ahí las ánforas de latón que ya no relucen como antaño, donde vaciaban el zumo de olivo verde transparente traído recién del molino, que por cierto ya es un laberinto de tiempo y telarañas, cargado de baúles, muebles inservibles y cacerolas, sogas y sacos con restos aún de harina y de cebada, ¡cuanta historia duerme en los arcones¡ cuantas vivencias de generaciones y un sinfín de objetos dignos de colección, cera de abejas, relojes de campana, de aquellos que clavaban su sonido en las dobleces del sueño.
La mecedora de todas las abuelas está triste y lisiada, ahora yace arrinconada y a oscuras, antes su sitio era al lado de los arriates de pilistras y siempre verdes, a su lado un búcaro que ya suda el agua de agrietado, un piporro como les llamaban sus antiguos dueños andaluces.
La piedra grana del suelo que antes mantenía fresca la casa en verano y que en invierno había que calentar con todos los leños habidos y por haber en la chimenea, se mantiene casi intacto pero ajado, en los techos de adobe y encañado ahora duermen gorriones, golondrinas y toda clase de aves de esas que emigran, aún por el paso de los años, ya empecinados en ser eternos crecen jazmines centenarios y las macetas de barro y algunas de lata, ya solo conservan la tierra donde crecía la yerbabuena, la albahaca y el romero.
Y en el pozo, eco de griteríos niñeros, y de chirriar de grillos se conserva el agua limpia, esa que aún cada noche guarda a la luna de agosto, adornada de reflejos rojos de claveles que adornaban el brocal del bello pozo, a la hora que el sueño hacía callar a las chicharras y a los habitantes de la casa, cuando la brisa suave acariciaba la era y a los campos amarillos de oro que miraban al cielo.
Aquél día.
Se secaron las flores,
Las mariposas se desnudaron
Lentamente de todos sus colores,
Se airó el viento
Poniendo a su paso
todo en movimiento,
La sombra con sus ropajes
Se extendió de bruno
Sobre el paisaje,
Se calló el mar,
Desrizando todas sus olas,
Llovió barro
Sobre los campos pálidos de amapolas,
El arco-iris dejó la bóveda incolora
Y el tiempo clavó sus fauces
Sobre las horas de la tarde…
Y tú pasaste
Cerrando ojos de azules
Como los míos de verdes,
también cerraste
Un día de sol hiriente
Borraste la vida y
Te arrastró la corriente,
Rodeando de grises
Aquello cuanto quisiste,
Nos encontraremos
En el brillante latir
de una estrella imposible.
Lo sé.
Sé que no estás
Como sé que la noche se va
Cuando llega el día,
Siento inevitable tu ausencia
Como siento inevitable la mañana
Que llega y me despierta,
Cuando ya las letras de tu nombre
En mi almohada,
Se han quedado quietas,
Y danza tu sonrisa
Por las rendijas de mis grietas
desangrando tu ausencia,
Desde todas mis puertas.
lunes, 10 de diciembre de 2007
Un Muro.
Un muro nos separa, separa tu caricia presurosa de mi piel y convierte los deseos en pura escarcha, dentro, un temor lento nos reduce en desganas el miedo a perdernos y abierta está la puerta de la espera.
Queriendo romper el silencio con las manos e inundar con el sonido de la vida, tu vida y mi vida, desnudando de lluvias tus dedos y mis dedos.
Un muro de distancia sobrada de sueños nos atrinchera el cuerpo, como perro que ladra embozado por no morder con delirio el borde de unos labios.
Un muro que ennegrece las colinas y acrecienta el letargo de las horas donde yace el alarido en medio de la plegaria de la tarde y nos convierte en ese párpado de hormiga que apenas somos.
Un muro ya acribillado de astillas y estallidos, de truenos y trinos, de fraguas, fragores y fogonazos, que se sabe malherido y nunca derruido, un muro forjado de hierro fundido y de abismos, que golpea la frente de la duda.
Muro inmune al sol, al fuego, al ciclón, al golpe de martillo en las noches de luna y de murciélagos, donde el presente ha hundido su voz y grita “olvido”.
domingo, 9 de diciembre de 2007
Libre _Por Ingrid

Es Horrible la vida que se vive en amenaza,
Libertad dame el trozo de universo
que me ha correspondido
en ese reparto de proyectos
que me hicieron ser futuro,
quiero seguir en el camino,
quiero ser yo sin condiciones,
no me robéis ilusiones,
dejadme ir
dejadme vivir
que estoy tan fatigada
que no sé si es invierno
o primavera,
sacadme de mis huecos alambrados
y dejadme ir con mis silencios.
sábado, 8 de diciembre de 2007
Desvarío
abrazado con fuerza al desvarío
de ver como en otros la cordura
llega a ser horno que hiela de frío.
Hoy mis lágrimas fueron mordedura
de pantera hambrienta y, han sido río
que atrapara en su fondo la ternura
de todas las mariposas del estío.
Hoy mis huesos se han quedado desnudos
emulando versos, siendo puntales
que apenas soportaran mi alma rota,
ya mis ojos serán testigos mudos
de su derrumbe ante los vendavales
del roce de una pluma de gaviota.
@Manuel.
Cuéntame
Cuéntame como vives tus noches,
De qué vistes tus pasiones
Como desvistes mi piel
Hasta donde me sientes
Hasta donde me vives,
Otro día me cuentas
Como se te alargan los días de hambre
A que saben los zumos de luna llena,
Y borracho de luz
Como dices mi nombre,
Como gira mi sombra
En tus sábanas verdes,
Como frenas mi paso
Atravesando las horas..
Mañana me cuentas,
Como vacías tus manos
De mi piel,
Sin siquiera tocarla,
Como suena mi palabra
Que surge entre suspiros
Sin emitir sonido,
Como haces para no sentirme ausente
De ese amor,
Que se queda dormido
Perdido en el recuerdo
O en busca del olvido
Cuéntamelo , pero si no,
Yo te lo digo.
El Banco del Patio.
Entrar en el patio de la casa que fue mía, donde me hice una adolescente, era el auténtico arte del patio andaluz, flores, arriates, bancos hechos por la mano de mi padre, paredes blancas de cal que rompían la mirada al contraste con la multitud de colores de los geranios que la adornaban, arcos de rosas de pitimini, rosas de todos los colores y rematando el arte hacia el cielo, la parra de uvas negras que daba sol y sombra estriando los colores verde y oro del mediodía andaluz, y sobre todas las plantas, la parra, las flores los arriates y los troncos de árboles, reinaba el azahar, la dama de noche y el jazmín que prestaban su aroma en las noches de Mayo y Abril.
Mis padres no eran jardineros, pero desplegaron la belleza en esa casa con sus manos, fueron sus ilusiones el perfume de la flor que su milagro abre, proclamaron su obra de escultores divinos, del que hace surgir de las piedras la dulzura y el aire perfumado.
Las noches de verano y primavera en aquél patio era la mezcla de aromas que embriagan, serenan y refrescan, que suave abandono sentarse en aquél banco al que yo le contaba mis ilusiones, mis alegrías y mis penas, cuanta sal germinó en su piedra y cuantas risas la estremeciera, cuantas noches de fiestas, risas y de amarga espera, olvidarse de mi a ese banco… se le olvidara.
Cuantos poemas escrito en su carne, cuantas caricias de mis dedos y cuantas crispaciones de mis manos ha vivido conmigo ese banco, cuantos soplos de mi aliento y cuantos llantos, cuantos pensamientos de mil voces serenados y cuantos ruegos en silencio, la dulzura de mis 15 años y la amargura de mi primer amor cortado, cuanto sabe el mudo banco de las profundidades de mi alma, sintiendo la cercanía de mi alma, conoció de mí el amor, la paz, la ira, la gracia, la plenitud de su figura que todo lo llenaba, se detuvo en el instante que mi vida palpitaba, quise quedarme para siempre en él, cuando siempre le escuchaba sobre su inmenso silencio: Queda la esperanza.
viernes, 7 de diciembre de 2007
R E C O R D Á N D O T E.
La fiebre del resfriado me ha sumido en una especie de letargo desdibujando mi mundo mágico.
Una cortina de vaho ensucia la ventana por la que estoy mirando, llenando de sombras el sueño que araño, mientras el aire y la lluvia le ponen sonido. Es un día de invierno, consecuencia del frío, la lluvia y de mi resfriado. El trozo de cristal que ocupa mi cara casi aplastada en él, cruje con el peso de mis pensamientos, tengo sed de ti. Una sed seria, alargada, como la de un ciprés solitario que crece adentro, anudándose a mí hasta beberse mi savia y dejándome sin fuerzas. Y en esta sequía te pienso, creyéndome sarmiento y fuego en tu cuerpo.
Sintiéndote vena de savia amarga donde saciar la sed de amor que me provocas.
Sigue lloviendo fuera de mi fortaleza, y cada gota en la ventana moja mis pestañas.
Hay charcos de soledad por todas partes... y me hundo como si fuera un barco, intentando cruzar un mar de olvido que cada vez está más lejos.
Mientras las palabras del cristal escritas con mi dedo se deshacen…
R E C O R D Á N D O T E.
Abrid

Oís?
Apartaos
Y no saturéis las entradas,
¿Me dejáis pasar?
no llevo equipaje,
soy menuda y no ocupo
apenas nada,
si acaso una línea blanca
o abstracta,
y un par de alas
donde guardo
un abrazo,
un te quiero,
una prisa
y un silencio
que dejaré tras la puerta,
una uña larga
entre todas cortas
para arañar la madrugada,
Apartaos
Y no dividais la sombra
en un pentagrama
de sonido y espera
vacíos,
venga daos prisa
que el tiempo tiene medida
y la luna
en las puertas cerradas,
se desangra,
dejad que abra la puerta,
que todo lo cerrado,
se empeña en apretar la rabia,
abrid, abrid,
abrid las puertas, las ventanas,
las manos, la mente
el alma,
que todo lo que cierra,
calla.
Mira
Mira como encerraste el aire
en una botella,
ese que ensanchaba mis pulmones
regenerándome la vida,
como se envasan las cosas
absurdas, que no se destapan.
Le pusiste una etiqueta,
con nombre equivocado
y la tiraste al fondo
de la alacena,
allí donde esperan los víveres,
para ser consumidos
un día del menú
de la semana.
Y no te culpo por no saber
poner nombre,
a algo vital y necesario,
me culpo yo,
de hacer mía cada letra
que no se equivoca.
Me culpo yo de poner aire
a mis alas y volar
por las palabras
quedándome en ellas
atrapada.
Me culpo yo de derramar ternura
hasta quedar extenuada
por alguien sin tiempo
para nada.
Me culpo yo
por reclamar mucho
a la nada,
por quedar ciega sin luz
dejándola toda en tu mirada,
me culpo de arrastrarte a mis aguas,
sabiendo que tu no tenias brazos
y en ella te ahogabas,
tú no entiendes de mares,
de miradas, de abrazos,
de palabras
solo entiendes de arcilla, de piedras,
y en ellas te abrazas.
Duende de la Noche.
¿Qué haces chica en la ventana de madrugada?
Me preguntó un duende que iluminó de repente, la oscuridad que yo miraba, despertándome la sonrisa dormida de mi cara-
No sé, quizás solo miro o ¿espero?
Mirar en la oscuridad o esperar con la ventana cerrada en plena madrugada…
Ah nada más placentero, me contestó lastimero.
Una luz intermitente, el aire dormido tras mi ventana, la luna y detrás silencio…
Giré la cabeza hacia el reloj y al mirarlo, me hizo un guiño y se paró.
dantesco- pensé, ¿tendré que cerrar los ojos para encontrarme yo?
Será mejor que te duermas niña y recorras los surcos que el sueño deja y así podrás sembrar besos.
Amanece duende ¿dónde vamos?
¿Quieres venir a otra noche? A una que sea de verano, donde los grillos te cuenten cosas cantando y la luna se acerque tanto que brille sobre tu pelo y sonrían tus labios.
Te traslado?
Me resisto… ni la noche se me hace cómplice duende, me cuesta mirar al frente, el aire está muy húmedo y tengo un gran resfriado.
Tengo el pulso bajo, como un hilo azulado de pausa, no es de abandono te lo aseguro.
Ay ¿qué dimensión es esa que te hiere la mirada?
solo es la misma noche empapada de ausencias y por eso la oscuridad, la nada, mañana todo será distinto al alba.
Niña derramarse sobre la noche es un descuido imperdonable, si quieres te pongo alas y así llegamos antes, ¿te animaste?
Abre la ventana y deja pasar el aire, mira las estrellas, son muchos puntos de luz ocupando espacios, y aunque no te lo creas, está en perfecto orden, todo vuelve a su ser y se ordena por si solo, entonces ¿vienes?
Acompáñame un instante al mundo de la ilusión y el abandono, tu expresión cambiará y podrás conocer la sorpresa, la duda, la prisa, la paz, la alegría.
-¿Cuánto tiempo tarda en romperse y cuartearse duende?
- todo eso, duerme o respira?
Crece, se agita, estalla, se esconde, se anula, se acalla, se derrama, se pierde- claro pero tu eres la dueña de esos instantes, podrías alargarlos niña-
La noche se da la vuelta en la esquina duende, se escapa por los barrotes y ya a rastras llega el alba, creo que iré a dormir.
Ahora me reúno con esos instantes de los que me hablabas, mientras alguien empieza su jornada aniquilando de golpe los sueños de todas las caras de arcilla creadas.
Ha pasado… buenas noches duende, muchas gracias, otro día me llevas a la noche de verano que encienda de sol amarillo el alba.
Las Palabras.
Que hermoso, mágico, ignominioso, tierno y provocador es el mundo de la palabra, cuanto bueno, cuanto malo, cuanto tierno, apasionado y mágico… se puede transmitir con tanto vocablo, y sin olvidar su pulido, me quedo con lo mejor.
Es la palabra la susurrante brisa que nos refresca y nos inquieta, sobre los valles y las montañas, da igual de donde venga o a donde vaya, es la ráfaga mensajera de los vientos que las generaciones recorren sin cesar, la portante de mensajes que los vientos arrasan o acarician, confidente de los sueños, saben de ella las tormentas boreales, las australes tempestades y las caricias más tiernas y susurrantes, las mentiras, las verdades, todo está en la palabra...
Me gustan las palabras cortas, esas que tienen pocas letras pero mucho contenido, como fe, cielo, amor, aire, alba, vida etc., es su profundidad la que las define, su grandeza.
Dicen que la palabra amor hoy en día es un lujo al que hay que renunciar, pero yo pienso que al final de todo, es el único lujo que nos quedará, y menos mal.
Me gusta la palabra alba, me hubiera gustado llamarme así, su significado es muy hermoso, dice tanto que me atrapa, es inicio, cuando todo nace, puro, sin escribir, evoca la esperanza de volver a empezar, todos deberíamos escoger nuestro propio nombre, ese hubiera escogido yo.
Aunque la palabra beso no se queda atrás, beso es un bing- bang, su significado es indescriptible, excelso en cualquiera de sus formas, es la muestra universal de todas las formas que contiene el amor, lleva el sonido, el sabor, color y aroma, ¡ cuanto se ha escrito sobre esa divina palabra, tan antigua como el mundo.
Y sobre la fe que puedo decir, se han derramado, gastado, empleado tanta tinta sobre ella, que solo puedo añadir algo similar, ya que se ha escrito todo sobre ella, una increíble unión de dos letras que abarca tanto significado, traspasando tiempo y espacio con su extraordinaria fuerza ante lo desconocido, es como un punto de luz que se va expandiendo hasta mantener al mundo en pie, me emociona solo de pensarlo, solo de sentir su tremenda fuerza, es como la esencia de cada uno de nosotros que nos arrastra al universo, a lo infinito, es la más grande necesidad humana ante nuestra palpable soledad, llenando de paz y luz el camino que hemos de recorrer, sabiendo además que hay un final.
No puedo extenderme más pero por último me postro ante la palabra gracias, es una palabra dulce, prodigiosa, duradera, que traspasa fronteras, que enriquece provocando una conexión de sentimientos, una palabra natural que debería estar siempre a flor de labios como un susurro… gracias, gracias … por entrar en el claustro de mi alma.
jueves, 6 de diciembre de 2007
En mi Ventana
Que lento pasa el tiempo cuando estás enclaustrada por vacaciones obligadas, hoy es fiesta y no hubiera ido a trabajar, pero llevo tres día con esta pelma fiebre griposa que me ha elegido para pasar sus vacaciones, después de haberlo pasado un poco fastidiada, ahora tengo que terminar de curarme por aquello de no recaer y ala a chupar casa, tele, pc, libros y no sé cuantas cosas más, claro que fuera hace un frío que te cala y aquí estoy yo mirándolo por la ventana claro.
Bueno tampoco es para tanto, no es la primera vez que me pasa, nada cambia, en ninguna puerta de la plaza a la que miro se airean sueños, en ninguna ventana ni en ningún corazón se arreglan grietas, y seguro que no todas las lumbres calientan sonrisas, ni el viento de la calle apaga dudas, y en ningún rincón se olvida la guerra y las miserias… y yo aquí quejándome por un gripazo.
Mientras más miro por la ventana más cosas veo que no están a la vista, y más impotencia me domina, hace frío y hace mal día, el silencio duele en la calle y en mi casa nada sale del contexto, tranquilidad, jarabe para la tos, paracetamol para la fiebre, en la mesa un libro, folios llenos de escritos inconcretos y un termómetro.
Ha sonado el tf, de nuevo la misma petera, pobrecito que podré decirle la próxima vez, si ya le dije todo, no le valió con el “estoy enferma, no puedo salir” no, tuve que recurrir a explicarle lo que haría si él fuera quien tendría que ser, no sé como me salieron todas esas razones que le dije, creo que sería la fiebre que me deja algo fuera de la conciencia como si hubiera bebido y eso hiciera que se me salieran las palabras como a los ebrios, pero le solté la perorata y creo que cuando colgó sin más, sería porque entendió, bueno y dije yo:” Verás si fueras tú, te aseguro que no me importaría estar enferma, creo que aún así cruzaría la ciudad entera, me comería una caravana, pasaría por una manifestación, me mojaría a pesar de la gripe, andaría miles de kms, si fueras tú la persona con la que podría bailar, reír, charlar y muchas cosas más, pero no, no lo eres, algo más?”
Me recorrió un frío por la espalda, me volvía a subir la fiebre, ahora cogería un cigarrillo pero no puedo respirar y la melancolía sube por los tejados vecinos, no sé porque es tan difícil entender cosas como esas.
Se hace de noche, nunca antes quise beberme el tiempo y quedar ebria de tu ausencia, nunca antes quise que la noche pasara eterna mientras cerraba mis ojos.
Agarrar ese instante de eternidad rota en los que andabas descalzo de amor y exento de vida, en ese baile al que asomabas atónito tu tristeza mientras buscabas la voz rota del olvido, intentando otras caricias.
Qué lejos quedaron las noches en las que me utilizabas de pañuelo de lágrimas a miles de kms y con el alma disfrazada de harapos y recuerdos.
La misma música que suena que nos hace danzar con desequilibrio hasta abandonarnos en esquinas distintas, como dos extraños, las preguntas sin respuestas abren inútiles surcos en el corazón, y ahora desde mi ventana, me angustian los relojes y te imagino en el mismo mar de palabras buscando un puerto donde encallarte, un reino de caracolas mudas y el desamor que trepa como musgo invasor tu barco de arena, ocupando las grietas de tu corazón cuarteado.
Ahora desde mi mirada larga en la ventana, te he imaginado, y no quería imaginarte, me retiro a mi buhardilla a recortar trozos de papel de celofán, con los que envolveré con cuidado mis pensamientos, apago la luz y en la última mirada, he visto un beso colgado en la ventana, ¿qué imagen tienen los besos colgados de una ventana?, ya lo explicaré un día en que por ella entren los vientos en los que quiero enredarme. De momento mientras no sean ellos, tengo que resguardarme para curarme este fastidio griposo.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Al vuelo.
El viento es un pañuelo azul
que vuela en el adiós,
el silencio
retiene a las gaviotas
que vuelan por el aire,
buscando el sol,
aves sabias
que sobrevuelan
sobre los mares
de las batallas,
surcándolos de sueño en sueño
robándole al aire
las lágrimas de sal
y haciéndolos besos
de agua,
para abordar el olvido,
y curarse de toda la distancia
que despeina el arco-iris
y viste de lluvias
la última caricia,
desde su vuelo,
la tierna gaviota
contempla la tristeza irregular
de todos los charcos,
mientras cae una lágrima
estancada,
en sus ojos ahogados.
Estoy Bien.
Estoy bien,
Nunca estuve mejor,
Mi interior y yo estamos sanos,
Alejada de alguna mirada
He podido ver cuanta luz de candil
Me cegaba.
Mis cabellos danzan al aire,
Y mis manos tranquilas
Escriben en la paz del sauce.
Que no, que no nos una
Nada,
Ni las palabras acordes
De poemas que nunca nos leímos
Al oído,
La nada de las palabras
Que nunca en la piel, sin tinta,
Nos escribimos,
Vocablos inútiles
Que nunca se leyeron
En las autopistas de mis muslos
Desnudos,
Vocablos que nunca explotaron
en los labios,
Porque no estuvieron,
Donde las gaviotas vuelan bajo,
Donde el mar se besa con la tierra
Recogiendo las pisadas esperadas,
Poemas,
Que no se recogieron
A la hora convenida,
Pasiones escritas que el tiempo,
Recoge ya con mano inmaculada.
Al mirar en el desván de tu memoria,
Trasladándote de nuevo al mundo
De los sueños,,,
Encontrarás, un poema
Roto.
A la orilla de tus ojos.
lunes, 3 de diciembre de 2007
No Digo
Escribo cuando callo
lo ya perdido
y reconozca el tacto
Todos mis sueños.
Tenía una Ría...
El abnegado sol en su descanso…
surcando los rompientes
la ría muere.
sábado, 1 de diciembre de 2007
Y sin Embargo.
Que llegué tardía
A tu ya vivida primavera,
He llegado a poner
Besos olvidados
A tus cansados labios,
Aunque yo invente
Colores nuevos
Para el arco iris de mis sueños,
Llegué tarde si,
A pesar de ser cómplice
De tu abandonada sonrisa,
Que acuna tu corazón maltrecho,
Sé que te duele el alma
De no sentir ni tus pasos,
Del vacío sin remedio
De tus brazos.
Yo soy la libertad
En la cárcel de tus sueños,
El hilo con que coser
Los jirones que te dejaron
Los daños,
Y sin embargo,
Te llega tarde mi respaldo
Silencio de tu silencio,
De tu secreto guardado.
Huir.
Cuando no quiero ver,
Se hace de noche
Tras la cárcel de mis pestañas,
Por eso huyo
De tu mirada,
No quiero germinar
En las cuencas húmedas
De tus lágrimas,
Y quedarme ciega
Sin el sol,
Que enciende mis ojos,
Esos chorros de luz
Que forman un arco iris
Caprichoso,
No soporto ojos de miedo
Agónicos,
No me reproches
Si no me encuentra tu mirada,
Que anda buscándome.
No desnudes razones
Para que yo te razone,
Cierra las compuertas de tus ojos,
Para que no haya espacio
Donde me guardes.