A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 31 de diciembre de 2007

Feliz año 2008 para todos.
Que nos llene de paz y amor el corazón.

domingo, 30 de diciembre de 2007

No sé yo...

Poco me importa ya,

la noche que duerme fuera,

si mi noche se ha juntado

con el día…

Si ya no sé si es el sol,

o es la luna la que brilla,

ya no sé si me sostiene

una estrella,

o es el brazo del viento

disfrazado de caricia,

que me abraza,

sobrevolando la llanura

o la montaña,

no se yo,

si sea culpa del silencio

o se me está haciendo jirones

la piel del sueño

entre tus dedos,

cruzo de norte a sur el alba,

y se derrama antes de encontrarla,

se deshace en un instante

y llega la noche,

con la luna inconstante

no sé yo,

si es… o si me importa.

Desalojo.

Hoy me voy a desprender en general,

o sea, de todo lo que alojo…

de la memoria,

de la duda,

de los fuegos fatuos,

de la quimera,

de las mortajas,

hasta voy a desempolvar mi casa,

de los amores de ahora

de los de antes,

hasta de mi “yo” misma

de las cajas, de la negra,

y de la blanca,

pararé los relojes

cuando haya terminado,

luego ya sin equipaje,

sin refugios,

sin cadenas,

sin impedimentos

seguro es que seguiré

sintiendo, lo que siento.

Y después veré,

la montaña de realidades.

viernes, 28 de diciembre de 2007

No me Gusta

No me gusta el silencio hueco

de las mentes vacías,

no me gusta la mentira, ni

los ojos idos, inexpresivos

esos que no derraman luz,

sobreseídos,

no me gustan los puños apretados

ni la sonrisa de plástico,

la verdad que se calla

ni los dolores que no conozco,

no las cosas a trozos

ni el recuerdo doloroso,

ni el llanto de un niño

ni el barro del olvido,

tampoco el recuerdo arrugado

en la memoria,

ni el frío,

ni el perfecto inmaculado,

ni el desierto,

ni me gustan por supuesto,

los labios apretados,

ni ser el error de nadie,

y la intranquilidad,

que no me la contagien,

ni me gusta beberme

las lágrimas de los duendes

que saben a olvido _ eso me han dicho_

ni me gusta el abandono,

ni me gusta el hielo,

prefiero…

los cuarentayocho grados,

de una sonrisa, lisa,

fiel,

ni me gusta el destierro de una piel

y otra piel…

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sabor... a chocolate y a... melón

Regresaron las lluvias y con ella la nostalgia,

la memoria, la distancia y el viento con tu recuerdo.

Y en el lado izquierdo de mi pecho, en un trazo quieto y profundo

te encuentro,

te sitúo, abarcando el abrazo mientras te pienso.

Porque la renuncia es contemplar las estrellas sin ojos,

me quedo sin brazos para tocar la noche, y el refugio

de la luz, serán las palabras que doblo entre mis dedos

arrugadas sin texturas y sabor, que acabaron dentro,

de la boca del amor, sabor revuelto, violento de poemas infinitos,

a manos que no pueden enlazar al unísono el filo del mundo,

sabor, sabor a azahares y romeros teñidos de rojo, sabor…

de dos exiliados del desamor que guardaron todo

para quien no supo quedarse, para los que se quitaron ,

el azúcar de los labios, y los vinos sabor a verde,

a quienes no les llovió en las manos chorros de luz

de los luceros, a los que no logran sembrar uvas,

en el cielo de la boca…

para quienes guardaron lo que nunca entregaron.

martes, 25 de diciembre de 2007

¿hablamos?

Hablemos y descuarticemos

este silencio,

seamos aunque sea demonios

antes que el ángel indiferente

en el duelo,

es más fácil esconderse

tras el beso dulce de un reptil,

que de las garras de la pantera

hiriente,

si acaso, alza mejor

la voz, discutamos, ahondemos,

después, brindemos

como dos sabios

o como dos necios,

deja que las palabras,

se abran paso en la garganta,

aunque acuchillen el alma,

desviste los temores

como desvistes el cuerpo

di hasta cuando me viviste

hasta donde me entregué,

bébete la luna…llena,

emborráchate de luz

para poder estar cuerdo.

Ya no tienes derecho

al silencio.



Un día te encontré,

Un día te encontré,

no sé cuando ni porqué

solo supe que

al mirarte

ya antes, te miré,

que te alimenté

y caminaste en mis pasos

que te adentraste en mi ser

te adueñaste de él y

lo hiciste tan nímio que

ya nunca fui, sino fuiste.

Y hoy como ese siempre,

avanzas, lo arañas y abres

y emerges de él

con la misma luz de ayer,

parece de sueño,

y quizás lo sea,

porque allí en mi gesto,

entras saliendo

metiéndote en él,

y no por mis pupilas,

es algo más que “ver”

puede que sea y sea,

donde el llanto llora,

donde el gozo goza

donde el tu y yo,

se encuentran,

porque es más allá,

más allá de los ojos

donde tu y yo nos vemos

allí donde nace y muere,

todo consuelo…

si acaso en la presencia

del eco, un día…quizá

¿nos vemos?

lunes, 24 de diciembre de 2007

Os deseo a todos cuantos pasáis
por mi blog, amigos y lectores
una feliz navidad junto a las personas amadas.
Desde mi corazón.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Un Viento que lleva.

Hoy voy a beberme los instantes, los minutos, las horas, los días, los veranos, el invierno, las ausencias, las faltas, que todo el tiempo pase veloz mientras yo cierro las compuertas de mis ojos, para que en ese tiempo de eternidad despedazada, yo pudiera salir de este cuento sin palabras. Espero no quedarme enganchada a los vértices resbalosos del cielo de tu boca y mientras te empapo de olvido no me roces con la jaula de tus costillas, asomándose atónita mi tristeza, para que de nuevo –Trepa- invadas mi torre de arena.

Hoy el viento que suena desde otros océanos, será un réquiem para los acabados, ese viento que lleva en su silbo un nombre grabado- soledad- ese viento torpe y descoyuntado que anda pululando los corazones desertores de afectos y amores… ese que hiela los besos dejando una sed de escarcha, ese que cierra las venas y enmudece la garganta, ese que te hace llorar, huirte y salir volando como vuela él en todas direcciones sin rumbo y dando tumbos y te niega la entrada al paraíso… aullando de lobos los atrios del alma, el que deja grabada la lástima en los labios cuando se pronuncia su nombre- soledad-.

Hoy voy a abrirle la puerta al olvido, dejaré tu nombre colgado en el tendedero del patio, para que el viento de los acabados borre las letras y no pueda distinguirlo, dejaré un cartel colgado en el vértice izquierdo de mi pecho liberado de tormentos y ausencias que diga: Se ha ido.

Escribiré una nana para que al soplar sea cantada con ida nunca de vuelta.

Mis ojos ya no avistan náufragos en sus orillas.

Hoy de todas las esperas, te debo la mía, y la luna mostrará su cara sin nombre, hoy la luna no te preguntará por mí.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Que Llueva.

Está lloviendo, el agua diluye su azul o verde o transparente sobre el asfalto, y los cuchillos de luz de luna entran por mi ventana a ratos, me abstraigo y mis ojos vislumbran un océano desbordado y entonces cojo el anorak y salgo, sin paraguas, el cielo es de un negro achicharrado, alzo las manos y parece que cobijo el mar entre mis dedos, mis pies chapotean como ladrones de encuentros – no vendrá- me dice la marea sin vuelta , pero sigo… chapoteo entre los charcos, buscándo- te.

Bebo del vaso lleno de esa agua triste, bebo de lo negro de la noche y alguna estrella perdida buscando quien la mire se me clava como garfio, apenas me hizo daño, la estrella fugaz no se para y menos en medio de una noche de pupilas relajadas, con más agua que un mar que reventara, deshabitada y de compuertas cerradas, yo, empapada bajo un cielo abierto llorando a cántaros y mi corazón desorbitado, Buscando-te.

No quiero ir a dormir a la sombra de mi cama, no quiero dejar esta noche con su lluvia, si me voy, se queda mutilada de cielos imposibles, no quiero romper las conexiones, aunque ese océano desbordado tragándose mis zapatos, me inunde también el sueño cansado.

Las gotas de agua con sus trajes verdes, azules o transparentes, bailan a la luna creciente y en algunos tendederos se cuelga la noche del domingo, parece que millones de lágrimas caen sobre este silencio amargo, se oyen pasos corriendo, apresurados, y yo me dejo mojar hasta subir por mis ojos la marea de este océano desbordado.

¡Que llueva, que llueva! Se oye una voz chillona que debe salir de labios descomunales ¡Que torrente! Mientras mis pensamientos hacen cola para salir de mis sienes y en el reloj se paran las agujas, se me escapa con el agua las heridas y sin las heridas aparece la sonrisa y con la sonrisa ríe el corazón, que siga el chaparrón que rompa los cristales de la iglesia mayor.

Lo Confieso.

Lo confieso:

tú eres mi reloj de arena

como el sol cuando baja

y hace trazos sobre ella,

girando a su sombra

abrazándola a su paso,

atravesando los instantes

de las horas, tic-tac,

y el latido

solo reconoce tu ausencia,

acostumbrada inquilina

que el paso del tiempo mira.

Te lo confieso:

Que en ese espacio lento

que recorre el silencio,

he querido hacer el cielo

más azul, allí,

en el cielo de tu boca,

y sentir más cálido el aliento

que suda de las comisuras

flamígeras de tus labios,

néctar de los míos

que rezuman aromas

de azahares y romeros.

Te lo confieso:

que he arremolinado brisas

y vientos,

despeinando caricias

en la yema de mis dedos,

sintiéndome…

tierra y cielo,

poema infinito,

Si, te lo confieso.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Lo que Puede hacer La Musa.

Solo soy…

o me siento

una pasajera del alma,

una loca de la sensibilidad,

a veces pasajera anónima

y otras con identidad propia,

¡Qué más da!

Si igual sienten los poros

de mis dedos,

la caligrafía viva

de la fantasía,

¡Y que suerte la mía!

que desnudo verdades

probablemente,

sin haberlas negado antes,

enfrentándome,

a los fantasmas del presente,

del pasado

y de la imaginación…

a veces crudamente

destrozando el corazón,

y aunque otras también,

sea tristemente inútil

deshabitarme tantas veces

para volver a habitarme

de las extrañas criaturas

de ese espectro lacerante,

de la musa…

que me arrastra como sombra

y que me habla desde el silencio,

como un mártir enlace

del decir y de la crítica,

unas veces ignorado

tantas veces cuestionado

y tan poco valorado.

Pero ahí sigo,

fiel amante de la tinta,

temeraria del fondo de la vida,

que siento y que proclamo

pues si no, me quemo

de fuego interno

entre las manos,

asesina de memoria

termita de historias,

apostando en las palabras

bajo el riesgo y

sobre el húmedo cuaderno

de la gran sabiduría callejera,

para luego ser ella misma,

la que juzga…

mientras yo,

escribiente de tercera

me sumerjo

en noches de estrellas,

sentada en una silla también húmeda,

de locuras y de lunas,

reinventando firmamentos

de alfileres en la nuca.

Ojos negros de noche Blanca

Si te miro a los ojos

Se despliegan

Y desgajan

Como párpados de río

O nudos de agua

En mis aguas…

Brillantes crepúsculos

De estrellas reventadas,

Negros ojos de salamandra

Sobre la noche blanca…

Luciérnagas fecundadas…

Tus ojos,

Que de noche

Hacen el alba,

Y sangran transparentes

Amor a ráfagas…

Para caer al vuelo

Entre mis dedos

Que lo apuñalan,

Y siempre noche

Y parece alba

De abrir de párpados

Sobre azahares cómplices

De madrugadas,

Luciendo de noche negra,

El alba blanca.

De tu mirada,

Haré las alas

Que me arrancaras,

Y también blancas.

martes, 18 de diciembre de 2007

Respirarnos

Respiraste mi nombre

hasta saciarte,

y en tus pulmones germinarme.

Que soy difícil

me confesaste,

mi nombre se te hizo mar de mares

y te ahogaste

entre torrentes de agua

y suspiros de aire.

Te inundé por dentro

de agua salada y de aire fresco

resucitaste como los muertos.

Y yo no entiendo,

porqué te ahogas

en ese aire que yo te presto,

si es lo único

que hace flotar

la balsa errante de tu cuerpo,

si te sumerjo en el terciopelo

que traen mis vientos.

Así que vamos a respirarnos

mutuamente nuestros nombres

sin trucos, por dentro

aunque sea a lamento,

de rompernos de amor

como vaso en el pecho.

Qué me hizo...

Como a partir del sol

crece la sombra,

a partir de ti

creció mi amor,

y ardió de lumbre

mi corazón…

Con qué rabia destroza

el tiempo,

esta cárcel de ternura

que estoy viviendo,

con qué fuego se quema

mi corazón dolido,

a fuego lento…

Me cabe el universo

en mi tormento.

Qué llama sin vuelo

me fue quemando el pecho,

qué me hizo el amor

que de amor muero,

¡no me cabe la muerte

en estos versos!

lunes, 17 de diciembre de 2007

Aquel Beso.

Qué lejano es el roce

de tu boca en mi boca,

pareciera la sombra que

anhelante me toca,

la luna de la noche

más que tú me roza,

su luz inmensa

se me encerró en el pecho,

y me latió encendido

el pulso con el fuego,

se me rompió el amor

la espera y el tiempo

y en el silencio,

quietos…

se quedaron tus besos.

Y todavía los busco

en las aristas del sueño,

el tiempo amor,

hace piruetas

sobre el anhelo.

Voz Rota

La voz se esparce rota

en la garganta,

y las palabras caen

inertes,

sobre la escarcha,

espera amor, no te vayas,

no borres la madrugada

se hará un puño

que golpee la esperanza,

la luna se ahogará en agua,

y serás memoria, olvido…

¡Ay amor mío serás vacío!

y yo seré silencio, o alarido

y cerraré mis ojos,

acariciando lo quieto,

vuelan las palabras frías,

sobre la escarcha

y la soledad mía,

clavada en los cristales

de mil ventanas

y como ramas,

las alas de una gaviota

yacen cortadas.

Y Qué...



Y qué si huelo a mar

cuando lleva el aire

la sal de mis lágrimas,

cuando me empuja

la nostalgia de la tarde,

inmensa y larga

derramándose

en la ría,

hasta despuntar el alba.

Y qué…

si las tardes callan

y el tiempo pasa

tras algo que se escapa

y en las caricias del viento

tu ausencia se derrama…

Y qué si la luna se para

de mi pecho en una esquina

llenando de luz

los túneles de mi alma,

y qué… si me diluyo en la brisa

mientras camino sin prisa.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Alcanzar la Luz.


Decido pararme

detenerme un instante

darme un poco de tiempo

porque aún tengo

temas conmigo pendientes,

que lanzar al aire,

y no es que no valore

el paso del tiempo,

ni lo sueñes…

pero es que tengo un socavón dentro,

los abrazos abiertos

y los sueños ¡ tan despiertos!

creo que es bueno pararse,

limpiar los restos

de algún dolor descolgado

del ventrículo izquierdo,

y disolverlo en palabras

gritadas al cielo

que endulcen el amargor

que llevo en el pecho.

Y no es que quiera renunciar,

de veras ¡ no es eso¡

solo quiero despedazar dentro

esa mezcla de afectos

que aún no entiendo,

es difícil acertar con los sentimientos

analizar los aciertos,

por aquello de tantos equívocos pasados

localizar dentro

lo que está vivo,

lo dormido o lo muerto,

quiero pararme en lo frugal del momento

y saber si lo que siento,

es soñera o es cierto! Hay tanto en juego¡

viernes, 14 de diciembre de 2007

Tanka

Tengo tu sueño
al lado del pecho
dormido eterno
giran nuestros latidos
en las luces mártires.

Feliz Qué?

Menudas navidades para celebrar se avecinan no? Eso de feliz año nuevo al menos este año no tiene mucho sentido, y no lo digo por algo individual, que también, pero es más bien colectivo, nada que celebrar, Mejor tendremos que decir al 2008… sálvese quien pueda, no es más lógico?

que no está el horno "pa bollos".

Eso de darnos patadas a la inteligencia me molesta cantiduvi porque sino aver díganme : los tipos de interés mientras no paran de subir nos bajan las defensas, los alimentos de primera calidad corren delante de las familias con sueldos irrisorios y familia numerosa, el petróleo está que arde, sube sube que se inflama, el paro aumentará de seguro por la crisis del sector de la construcción, porque quien es el valiente que se mete en hipotecas, así que a todo eso se le sumará el paro nacional y el inmigrante y para colmo el deterioro del medio ambiente y porqué no nombrarlo también el deterioro moral y emocional del mundo, que está perdiendo la fe, la paciencia y lo que es peor los valores , y claro así cualquiera conserva todo eso en medio de tanto sinvergüenza suelto aprovechándose de los que menos tienen, a esos tahúres bienpensantes que ocupan los sillones relevantes, luego la cumbre de Bali, una tomadura de pelo, un “paripé” porque todos sabemos que los todopoderosos no valoran más que el dinero y les da igual un ciclón que un maremoto, y aunque se firmara algo que lo dudo, no se cumplirán los pactos tanto por los países emergentes como por los desarrollados… a quién querrán engañar.

Por eso con este paisaje aver quien me cuenta eso de Feliz Año Nuevo. ¿Como le sienta?

jueves, 13 de diciembre de 2007

Milagro de la Observación.

Cuando era pequeña, me dedicaba a ser niña, era una niña algo( no demasiado ) solitaria y observadora, reconozco que eso se acrecentaba a medida que crecía, me gustaba buscar rincones solitarios donde escribir sobre las cosas y las personas y buscaba siempre el doble fondo a todo, como si en todo hubiera recovecos por donde mi fantasía y mi receptividad me llevara, un algo más, un más allá, una particularidad mía que me hacía leer sin libros y ver paisajes donde todo eran páramos, no sé si era bueno o era malo o sencillamente no tenía importancia pero al cabo de los años aún lo conservo y me ha servido para ver donde no todos pueden hacerlo.

Cuando ya me hice mayor, me fui desparramando en los caminos, y me gustaba quedarme sin quedarme en todas las cosas, las retenía y las anotaba en mi cuaderno de anotar la vida, cuaderno que aunque se acabe, siempre es nuevo, hay cosas que solo se reconocen desde los mismos poros de los que nacen y fluyen y permanecen en el eco transparente de la escritura, soy una mujer libre y sencilla y por eso mismo pienso que hay que anotar las cosas que la montan, todas esas cosas que aunque no sean vitales si son importantes, una mirada, una sonrisa, una sensación, un ángel al vuelo, toda la magia, todas aquellas cosas que aunque no sean evidentes se sienten, es como capturar la esencia de la brevedad de la vida y capturarlas.

He conocido a muchas personas, no todas las que son, pues aún me quedará que conocer, ya que pienso y espero que aún me quede mucha vida, pero las suficientes para poder clasificar, he conocido personas corrientes, normales, buenas, malas, ni buenas ni malas, especiales, mágicas, personas locas maravillosas, misteriosas, bondadosas, en fin, supongo que muchos adjetivos me faltarán por poner, pero me voy a quedar hoy en mi escrito con una persona especial, que reúne todos los adjetivos buenos habidos y por haber, y no es una exageración ni tampoco una perfección, pero le pondré el adjetivo “especial”.

Hay personas que en las calles vacías se emborrachan de sueños, que se beben los sentimientos propios y ajenos, que le llaman otro nombre y le dan otro significado a cosas que otros valoran por lo material que les pueda aportar, hay personas que llaman dinero a la ayuda, que llaman sonrisa a las que pueda ver dibujada en otros labios que no en la suya, que desprecian las normas que le impidan ser lo que sienten o quieren ser, los que van siempre en pos de la riqueza interior, que cuidan a otras personas sin tener ni derecho ni obligación, personas que dan, personas que en el horizonte de sus vidas dejan el corazón, la ternura, el amor, el tiempo compartido, sus manos que enlazan otras, la esperanza sumergida en el fondo de sus ojos a pesar quizá incluso de sentirse solos, que gozan de esa soledad valiente que impide otras soledades, hay personas, que para hacer feliz o ayudar a otros, incluso mienten…

Hay personas que son tan especiales e originales que son capaces de inventarse hasta un premio en la lotería… yo sé lo de lo que hablo.

A esas personas, aunque quieran disfrazar los gestos bondadosos con disfraces frívolos por no verse azorados, son los que yo siempre he captado, a los que en mi cuaderno de anotar la vida, los dejo inmortalizados, para algo me debió servir mi observación, ya en otro escrito dije que mi abuelo en la casa del campo, en medio de una naturaleza brutal, me enseñó a observar como duermen los pájaros ¡milagro de la observación¡

Nadie Sabe

Cuando la luna pase

y se derrame

sobre mi talle,

me moriré en tus labios

perdiéndome en los brazos

ligeros del aire,

hasta alcanzarte.

Mientras tanto,

la luz se desvanece

en los huecos de tu ausencia

y se hace carne

reencarnándose,

y nadie sabe

hasta qué adentros llegas

y me invades,

si el amor se hace luz

invade mis ojos

y no dejes de alumbrarme.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Perdóname si no Pude.


Querías uno de mis cabellos

para quizás guardarlo

en el cajón de los sueños,

y entre las manos de la soledad

anudarlo

en el silencio absoluto

de tu cuarto,

no pude darlo,

porque cuando

yo doy algo,

es con algún significado

y si no es gemelo

no vale nada, o vale poco,

salvo para el corazón que lo guarda

pero mejor no guardarlo

si no lleva implícito

lo que se va buscando.

Cuando no es el momento de los sueños,

brota ceniza de los ojos,

y es que esos hechos,

no son voluntarios,

el mundo no nació en mayo

y para ser más exactos,

ni verde ni esperando.

Pedacito de desmayo

ya mi risa, mi metáfora,

mi llanto estaba ocupado

lo decían mis versos

amontonados,

quizá no te hayas percatado

de mi nudo en la garganta

como muestra

de oxígeno recalentado,

pero claro…

nadie tiende su mirada

hacía otros ojos, hacía otras lágrimas

en el lenguaje de los sueños que cabalgan,

nadie atiende si está obcecado

en su circunstancia,

y es casi lógico,

nadie está preparado

para saber qué hacer

cuando el pecho se nos abra,

y es que todo en el amor,

tiene la forma de un mundo,

de un nudo,

de un hecho inacabado.

No quise que mis ojos

fueran lanza de corazones,

ni yerbabuena en el rostro

ni que mis manos fueran

escarchas de oro y plata,

sobre las tuyas cálidas,

solo quise ser y lo aclaraba,

bocanada de alma blanca

para tus lágrimas.

martes, 11 de diciembre de 2007

La Casa de la Era.

De vez en cuando me paso por la antigua casona del campo donde antes mis bisabuelos segaban trigo dorado en las mesetas infinitas que unían la tierra y el cielo, en los que se secaban el sudor de la frente con pañuelos hechos de yerba dorada y verde.

Ya son caminos en desuso, veredas calladas llenas de vivencias e historia, una fuente vieja que ya no conserva el gorjeo del agua al lado de las estancias de cal y ladrillo grana que rompe la sincronía de los amarillos secos que rodean la casa.

Al lado de la ventana trasera cuelgan aún restos de raíces de parra ya seca donde en su día verde esmeralda, servía de techo para el sol que sin ella te abrasaba y también de suelo para el paseo acostumbrado de la gata parda que traía amargadas a las ratas y demás inquilinos que compartían según que zonas de la casa.

Las sillas de enea, las mesas de madera de los olivos que los guardeses hicieron con sus manos, donde tomaban los tazones de café de cebada, aún conservan la compostura aunque ya no el brillo que les caracterizaba.

Terminando de andar el patio, al final a la derecha está aún la escalera que te lleva al granero, ya no hay trigo, ni maíz ni garbanzos con sus cáscaras amarillas a punto de ser preparados para meter en los sacos, también siguen ahí las ánforas de latón que ya no relucen como antaño, donde vaciaban el zumo de olivo verde transparente traído recién del molino, que por cierto ya es un laberinto de tiempo y telarañas, cargado de baúles, muebles inservibles y cacerolas, sogas y sacos con restos aún de harina y de cebada, ¡cuanta historia duerme en los arcones¡ cuantas vivencias de generaciones y un sinfín de objetos dignos de colección, cera de abejas, relojes de campana, de aquellos que clavaban su sonido en las dobleces del sueño.

La mecedora de todas las abuelas está triste y lisiada, ahora yace arrinconada y a oscuras, antes su sitio era al lado de los arriates de pilistras y siempre verdes, a su lado un búcaro que ya suda el agua de agrietado, un piporro como les llamaban sus antiguos dueños andaluces.

La piedra grana del suelo que antes mantenía fresca la casa en verano y que en invierno había que calentar con todos los leños habidos y por haber en la chimenea, se mantiene casi intacto pero ajado, en los techos de adobe y encañado ahora duermen gorriones, golondrinas y toda clase de aves de esas que emigran, aún por el paso de los años, ya empecinados en ser eternos crecen jazmines centenarios y las macetas de barro y algunas de lata, ya solo conservan la tierra donde crecía la yerbabuena, la albahaca y el romero.

Y en el pozo, eco de griteríos niñeros, y de chirriar de grillos se conserva el agua limpia, esa que aún cada noche guarda a la luna de agosto, adornada de reflejos rojos de claveles que adornaban el brocal del bello pozo, a la hora que el sueño hacía callar a las chicharras y a los habitantes de la casa, cuando la brisa suave acariciaba la era y a los campos amarillos de oro que miraban al cielo.

Aquél día.

Se secaron las flores,

Las mariposas se desnudaron

Lentamente de todos sus colores,

Se airó el viento

Poniendo a su paso

todo en movimiento,

La sombra con sus ropajes

Se extendió de bruno

Sobre el paisaje,

Se calló el mar,

Desrizando todas sus olas,

Llovió barro

Sobre los campos pálidos de amapolas,

El arco-iris dejó la bóveda incolora

Y el tiempo clavó sus fauces

Sobre las horas de la tarde…

Y tú pasaste

Cerrando ojos de azules

Como los míos de verdes,

también cerraste

Un día de sol hiriente

Borraste la vida y

Te arrastró la corriente,

Rodeando de grises

Aquello cuanto quisiste,

Nos encontraremos

En el brillante latir

de una estrella imposible.


Lo sé.

Sé que no estás

Como sé que la noche se va

Cuando llega el día,

Siento inevitable tu ausencia

Como siento inevitable la mañana

Que llega y me despierta,

Cuando ya las letras de tu nombre

En mi almohada,

Se han quedado quietas,

Y danza tu sonrisa

Por las rendijas de mis grietas

desangrando tu ausencia,

Que entra y nunca sale

Desde todas mis puertas.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Un Muro.

Un muro nos separa, separa tu caricia presurosa de mi piel y convierte los deseos en pura escarcha, dentro, un temor lento nos reduce en desganas el miedo a perdernos y abierta está la puerta de la espera.

Queriendo romper el silencio con las manos e inundar con el sonido de la vida, tu vida y mi vida, desnudando de lluvias tus dedos y mis dedos.

Un muro de distancia sobrada de sueños nos atrinchera el cuerpo, como perro que ladra embozado por no morder con delirio el borde de unos labios.

Un muro que ennegrece las colinas y acrecienta el letargo de las horas donde yace el alarido en medio de la plegaria de la tarde y nos convierte en ese párpado de hormiga que apenas somos.

Un muro ya acribillado de astillas y estallidos, de truenos y trinos, de fraguas, fragores y fogonazos, que se sabe malherido y nunca derruido, un muro forjado de hierro fundido y de abismos, que golpea la frente de la duda.

Muro inmune al sol, al fuego, al ciclón, al golpe de martillo en las noches de luna y de murciélagos, donde el presente ha hundido su voz y grita “olvido”.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Libre _Por Ingrid


Es Horrible la vida que se vive en amenaza,

Libertad dame el trozo de universo

que me ha correspondido

en ese reparto de proyectos

que me hicieron ser futuro,

quiero seguir en el camino,

quiero ser yo sin condiciones,

no me robéis ilusiones,

dejadme ir

dejadme vivir

que estoy tan fatigada

que no sé si es invierno

o primavera,

sacadme de mis huecos alambrados

y dejadme ir con mis silencios.


sábado, 8 de diciembre de 2007

Desvarío

Hoy me quedé rozando la locura,
abrazado con fuerza al desvarío
de ver como en otros la cordura
llega a ser horno que hiela de frío.

Hoy mis lágrimas fueron mordedura
de pantera hambrienta y, han sido río
que atrapara en su fondo la ternura
de todas las mariposas del estío.

Hoy mis huesos se han quedado desnudos
emulando versos, siendo puntales
que apenas soportaran mi alma rota,

ya mis ojos serán testigos mudos
de su derrumbe ante los vendavales
del roce de una pluma de gaviota.


@Manuel.

Cuéntame

Cuéntame como vives tus noches,

De qué vistes tus pasiones

Como desvistes mi piel

Hasta donde me sientes

Hasta donde me vives,

Otro día me cuentas

Como se te alargan los días de hambre

A que saben los zumos de luna llena,

Y borracho de luz

Como dices mi nombre,

Como gira mi sombra

En tus sábanas verdes,

Como frenas mi paso

Atravesando las horas..

Mañana me cuentas,

Como vacías tus manos

De mi piel,

Sin siquiera tocarla,

Como suena mi palabra

Que surge entre suspiros

Sin emitir sonido,

Como haces para no sentirme ausente

De ese amor,

Que se queda dormido

Perdido en el recuerdo

O en busca del olvido

Cuéntamelo , pero si no,

Yo te lo digo.

El Banco del Patio.

Entrar en el patio de la casa que fue mía, donde me hice una adolescente, era el auténtico arte del patio andaluz, flores, arriates, bancos hechos por la mano de mi padre, paredes blancas de cal que rompían la mirada al contraste con la multitud de colores de los geranios que la adornaban, arcos de rosas de pitimini, rosas de todos los colores y rematando el arte hacia el cielo, la parra de uvas negras que daba sol y sombra estriando los colores verde y oro del mediodía andaluz, y sobre todas las plantas, la parra, las flores los arriates y los troncos de árboles, reinaba el azahar, la dama de noche y el jazmín que prestaban su aroma en las noches de Mayo y Abril.

Mis padres no eran jardineros, pero desplegaron la belleza en esa casa con sus manos, fueron sus ilusiones el perfume de la flor que su milagro abre, proclamaron su obra de escultores divinos, del que hace surgir de las piedras la dulzura y el aire perfumado.

Las noches de verano y primavera en aquél patio era la mezcla de aromas que embriagan, serenan y refrescan, que suave abandono sentarse en aquél banco al que yo le contaba mis ilusiones, mis alegrías y mis penas, cuanta sal germinó en su piedra y cuantas risas la estremeciera, cuantas noches de fiestas, risas y de amarga espera, olvidarse de mi a ese banco… se le olvidara.

Cuantos poemas escrito en su carne, cuantas caricias de mis dedos y cuantas crispaciones de mis manos ha vivido conmigo ese banco, cuantos soplos de mi aliento y cuantos llantos, cuantos pensamientos de mil voces serenados y cuantos ruegos en silencio, la dulzura de mis 15 años y la amargura de mi primer amor cortado, cuanto sabe el mudo banco de las profundidades de mi alma, sintiendo la cercanía de mi alma, conoció de mí el amor, la paz, la ira, la gracia, la plenitud de su figura que todo lo llenaba, se detuvo en el instante que mi vida palpitaba, quise quedarme para siempre en él, cuando siempre le escuchaba sobre su inmenso silencio: Queda la esperanza.

viernes, 7 de diciembre de 2007

R E C O R D Á N D O T E.

La fiebre del resfriado me ha sumido en una especie de letargo desdibujando mi mundo mágico.

Una cortina de vaho ensucia la ventana por la que estoy mirando, llenando de sombras el sueño que araño, mientras el aire y la lluvia le ponen sonido. Es un día de invierno, consecuencia del frío, la lluvia y de mi resfriado. El trozo de cristal que ocupa mi cara casi aplastada en él, cruje con el peso de mis pensamientos, tengo sed de ti. Una sed seria, alargada, como la de un ciprés solitario que crece adentro, anudándose a mí hasta beberse mi savia y dejándome sin fuerzas. Y en esta sequía te pienso, creyéndome sarmiento y fuego en tu cuerpo.

Sintiéndote vena de savia amarga donde saciar la sed de amor que me provocas.

Sigue lloviendo fuera de mi fortaleza, y cada gota en la ventana moja mis pestañas.

Hay charcos de soledad por todas partes... y me hundo como si fuera un barco, intentando cruzar un mar de olvido que cada vez está más lejos.

Mientras las palabras del cristal escritas con mi dedo se deshacen…

R E C O R D Á N D O T E.

Abrid


Oís?

Apartaos

Y no saturéis las entradas,

¿Me dejáis pasar?

no llevo equipaje,

soy menuda y no ocupo

apenas nada,

si acaso una línea blanca

o abstracta,

y un par de alas

donde guardo

un abrazo,

un te quiero,

una prisa

y un silencio

que dejaré tras la puerta,

una uña larga

entre todas cortas

para arañar la madrugada,

Apartaos

Y no dividais la sombra

en un pentagrama

de sonido y espera

vacíos,

venga daos prisa

que el tiempo tiene medida

y la luna

en las puertas cerradas,

se desangra,

dejad que abra la puerta,

que todo lo cerrado,

se empeña en apretar la rabia,

abrid, abrid,

abrid las puertas, las ventanas,

las manos, la mente

el alma,

que todo lo que cierra,

calla.

Mira

Mira como encerraste el aire

en una botella,

ese que ensanchaba mis pulmones

regenerándome la vida,

como se envasan las cosas

absurdas, que no se destapan.

Le pusiste una etiqueta,

con nombre equivocado

y la tiraste al fondo

de la alacena,

allí donde esperan los víveres,

para ser consumidos

un día del menú

de la semana.

Y no te culpo por no saber

poner nombre,

a algo vital y necesario,

me culpo yo,

de hacer mía cada letra

que no se equivoca.

Me culpo yo de poner aire

a mis alas y volar

por las palabras

quedándome en ellas

atrapada.

Me culpo yo de derramar ternura

hasta quedar extenuada

por alguien sin tiempo

para nada.

Me culpo yo

por reclamar mucho

a la nada,

por quedar ciega sin luz

dejándola toda en tu mirada,

me culpo de arrastrarte a mis aguas,

sabiendo que tu no tenias brazos

y en ella te ahogabas,

tú no entiendes de mares,

de miradas, de abrazos,

de palabras

solo entiendes de arcilla, de piedras,

y en ellas te abrazas.

Duende de la Noche.

¿Qué haces chica en la ventana de madrugada?

Me preguntó un duende que iluminó de repente, la oscuridad que yo miraba, despertándome la sonrisa dormida de mi cara-

No sé, quizás solo miro o ¿espero?

Mirar en la oscuridad o esperar con la ventana cerrada en plena madrugada…

Ah nada más placentero, me contestó lastimero.

Una luz intermitente, el aire dormido tras mi ventana, la luna y detrás silencio…

Giré la cabeza hacia el reloj y al mirarlo, me hizo un guiño y se paró.

dantesco- pensé, ¿tendré que cerrar los ojos para encontrarme yo?

Será mejor que te duermas niña y recorras los surcos que el sueño deja y así podrás sembrar besos.

Amanece duende ¿dónde vamos?

¿Quieres venir a otra noche? A una que sea de verano, donde los grillos te cuenten cosas cantando y la luna se acerque tanto que brille sobre tu pelo y sonrían tus labios.

Te traslado?

Me resisto… ni la noche se me hace cómplice duende, me cuesta mirar al frente, el aire está muy húmedo y tengo un gran resfriado.

Tengo el pulso bajo, como un hilo azulado de pausa, no es de abandono te lo aseguro.

Ay ¿qué dimensión es esa que te hiere la mirada?

solo es la misma noche empapada de ausencias y por eso la oscuridad, la nada, mañana todo será distinto al alba.

Niña derramarse sobre la noche es un descuido imperdonable, si quieres te pongo alas y así llegamos antes, ¿te animaste?

Abre la ventana y deja pasar el aire, mira las estrellas, son muchos puntos de luz ocupando espacios, y aunque no te lo creas, está en perfecto orden, todo vuelve a su ser y se ordena por si solo, entonces ¿vienes?

Acompáñame un instante al mundo de la ilusión y el abandono, tu expresión cambiará y podrás conocer la sorpresa, la duda, la prisa, la paz, la alegría.

-¿Cuánto tiempo tarda en romperse y cuartearse duende?

- todo eso, duerme o respira?

Crece, se agita, estalla, se esconde, se anula, se acalla, se derrama, se pierde- claro pero tu eres la dueña de esos instantes, podrías alargarlos niña-

La noche se da la vuelta en la esquina duende, se escapa por los barrotes y ya a rastras llega el alba, creo que iré a dormir.

Ahora me reúno con esos instantes de los que me hablabas, mientras alguien empieza su jornada aniquilando de golpe los sueños de todas las caras de arcilla creadas.

Ha pasado… buenas noches duende, muchas gracias, otro día me llevas a la noche de verano que encienda de sol amarillo el alba.

Las Palabras.

Que hermoso, mágico, ignominioso, tierno y provocador es el mundo de la palabra, cuanto bueno, cuanto malo, cuanto tierno, apasionado y mágico… se puede transmitir con tanto vocablo, y sin olvidar su pulido, me quedo con lo mejor.

Es la palabra la susurrante brisa que nos refresca y nos inquieta, sobre los valles y las montañas, da igual de donde venga o a donde vaya, es la ráfaga mensajera de los vientos que las generaciones recorren sin cesar, la portante de mensajes que los vientos arrasan o acarician, confidente de los sueños, saben de ella las tormentas boreales, las australes tempestades y las caricias más tiernas y susurrantes, las mentiras, las verdades, todo está en la palabra...

Me gustan las palabras cortas, esas que tienen pocas letras pero mucho contenido, como fe, cielo, amor, aire, alba, vida etc., es su profundidad la que las define, su grandeza.

Dicen que la palabra amor hoy en día es un lujo al que hay que renunciar, pero yo pienso que al final de todo, es el único lujo que nos quedará, y menos mal.

Me gusta la palabra alba, me hubiera gustado llamarme así, su significado es muy hermoso, dice tanto que me atrapa, es inicio, cuando todo nace, puro, sin escribir, evoca la esperanza de volver a empezar, todos deberíamos escoger nuestro propio nombre, ese hubiera escogido yo.

Aunque la palabra beso no se queda atrás, beso es un bing- bang, su significado es indescriptible, excelso en cualquiera de sus formas, es la muestra universal de todas las formas que contiene el amor, lleva el sonido, el sabor, color y aroma, ¡ cuanto se ha escrito sobre esa divina palabra, tan antigua como el mundo.

Y sobre la fe que puedo decir, se han derramado, gastado, empleado tanta tinta sobre ella, que solo puedo añadir algo similar, ya que se ha escrito todo sobre ella, una increíble unión de dos letras que abarca tanto significado, traspasando tiempo y espacio con su extraordinaria fuerza ante lo desconocido, es como un punto de luz que se va expandiendo hasta mantener al mundo en pie, me emociona solo de pensarlo, solo de sentir su tremenda fuerza, es como la esencia de cada uno de nosotros que nos arrastra al universo, a lo infinito, es la más grande necesidad humana ante nuestra palpable soledad, llenando de paz y luz el camino que hemos de recorrer, sabiendo además que hay un final.

No puedo extenderme más pero por último me postro ante la palabra gracias, es una palabra dulce, prodigiosa, duradera, que traspasa fronteras, que enriquece provocando una conexión de sentimientos, una palabra natural que debería estar siempre a flor de labios como un susurro… gracias, gracias … por entrar en el claustro de mi alma.

jueves, 6 de diciembre de 2007

En mi Ventana

Que lento pasa el tiempo cuando estás enclaustrada por vacaciones obligadas, hoy es fiesta y no hubiera ido a trabajar, pero llevo tres día con esta pelma fiebre griposa que me ha elegido para pasar sus vacaciones, después de haberlo pasado un poco fastidiada, ahora tengo que terminar de curarme por aquello de no recaer y ala a chupar casa, tele, pc, libros y no sé cuantas cosas más, claro que fuera hace un frío que te cala y aquí estoy yo mirándolo por la ventana claro.

Bueno tampoco es para tanto, no es la primera vez que me pasa, nada cambia, en ninguna puerta de la plaza a la que miro se airean sueños, en ninguna ventana ni en ningún corazón se arreglan grietas, y seguro que no todas las lumbres calientan sonrisas, ni el viento de la calle apaga dudas, y en ningún rincón se olvida la guerra y las miserias… y yo aquí quejándome por un gripazo.

Mientras más miro por la ventana más cosas veo que no están a la vista, y más impotencia me domina, hace frío y hace mal día, el silencio duele en la calle y en mi casa nada sale del contexto, tranquilidad, jarabe para la tos, paracetamol para la fiebre, en la mesa un libro, folios llenos de escritos inconcretos y un termómetro.

Ha sonado el tf, de nuevo la misma petera, pobrecito que podré decirle la próxima vez, si ya le dije todo, no le valió con el “estoy enferma, no puedo salir” no, tuve que recurrir a explicarle lo que haría si él fuera quien tendría que ser, no sé como me salieron todas esas razones que le dije, creo que sería la fiebre que me deja algo fuera de la conciencia como si hubiera bebido y eso hiciera que se me salieran las palabras como a los ebrios, pero le solté la perorata y creo que cuando colgó sin más, sería porque entendió, bueno y dije yo:” Verás si fueras tú, te aseguro que no me importaría estar enferma, creo que aún así cruzaría la ciudad entera, me comería una caravana, pasaría por una manifestación, me mojaría a pesar de la gripe, andaría miles de kms, si fueras tú la persona con la que podría bailar, reír, charlar y muchas cosas más, pero no, no lo eres, algo más?”

Me recorrió un frío por la espalda, me volvía a subir la fiebre, ahora cogería un cigarrillo pero no puedo respirar y la melancolía sube por los tejados vecinos, no sé porque es tan difícil entender cosas como esas.

Se hace de noche, nunca antes quise beberme el tiempo y quedar ebria de tu ausencia, nunca antes quise que la noche pasara eterna mientras cerraba mis ojos.

Agarrar ese instante de eternidad rota en los que andabas descalzo de amor y exento de vida, en ese baile al que asomabas atónito tu tristeza mientras buscabas la voz rota del olvido, intentando otras caricias.

Qué lejos quedaron las noches en las que me utilizabas de pañuelo de lágrimas a miles de kms y con el alma disfrazada de harapos y recuerdos.

La misma música que suena que nos hace danzar con desequilibrio hasta abandonarnos en esquinas distintas, como dos extraños, las preguntas sin respuestas abren inútiles surcos en el corazón, y ahora desde mi ventana, me angustian los relojes y te imagino en el mismo mar de palabras buscando un puerto donde encallarte, un reino de caracolas mudas y el desamor que trepa como musgo invasor tu barco de arena, ocupando las grietas de tu corazón cuarteado.

Ahora desde mi mirada larga en la ventana, te he imaginado, y no quería imaginarte, me retiro a mi buhardilla a recortar trozos de papel de celofán, con los que envolveré con cuidado mis pensamientos, apago la luz y en la última mirada, he visto un beso colgado en la ventana, ¿qué imagen tienen los besos colgados de una ventana?, ya lo explicaré un día en que por ella entren los vientos en los que quiero enredarme. De momento mientras no sean ellos, tengo que resguardarme para curarme este fastidio griposo.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Al vuelo.

El viento es un pañuelo azul

que vuela en el adiós,

el silencio

retiene a las gaviotas

que vuelan por el aire,

buscando el sol,

aves sabias

que sobrevuelan

sobre los mares

de las batallas,

surcándolos de sueño en sueño

robándole al aire

las lágrimas de sal

y haciéndolos besos

de agua,

para abordar el olvido,

y curarse de toda la distancia

que despeina el arco-iris

y viste de lluvias

la última caricia,

desde su vuelo,

la tierna gaviota

contempla la tristeza irregular

de todos los charcos,

mientras cae una lágrima

estancada,

en sus ojos ahogados.

Estoy Bien.

Estoy bien,

Nunca estuve mejor,

Mi interior y yo estamos sanos,

Alejada de alguna mirada

He podido ver cuanta luz de candil

Me cegaba.

Mis cabellos danzan al aire,

Y mis manos tranquilas

Escriben en la paz del sauce.

Que no, que no nos una

Nada,

Ni las palabras acordes

De poemas que nunca nos leímos

Al oído,

La nada de las palabras

Que nunca en la piel, sin tinta,

Nos escribimos,

Vocablos inútiles

Que nunca se leyeron

En las autopistas de mis muslos

Desnudos,

Vocablos que nunca explotaron

en los labios,

Porque no estuvieron,

Donde las gaviotas vuelan bajo,

Donde el mar se besa con la tierra

Recogiendo las pisadas esperadas,

Poemas,

Que no se recogieron

A la hora convenida,

Pasiones escritas que el tiempo,

Recoge ya con mano inmaculada.

Al mirar en el desván de tu memoria,

Trasladándote de nuevo al mundo

De los sueños,,,

Encontrarás, un poema

Roto.

A la orilla de tus ojos.

lunes, 3 de diciembre de 2007

No Digo

Escribo cuando callo

Así al sellar mis labios,

Invoco al olvido

No digo,

Pero rescato,

lo ya perdido

Por eso escribo.

Dejo atrás el camino

Las manos, el cuerpo

Los labios atrapados.

Recordar es eso, un tremendo silencio

Decir con la boca callada

Conteniendo las palabras,

Dolerse, vivir, tentar la esperanza

Atraer el momento abandonado.

Callo y escribo,

Y así sin ahogos digo

Para cuando ya sea silencio

De olvido,

Traerlo conmigo

Y concretarlo,

Volverá a mí

Desde el abismo

Y lo escribo

Por si viene el amor

Desde mi olvido,

y reconozca el tacto

De mis dedos,

Entonces se hará pasión

Amor y fuego.

Se harán milagro,

Todos mis sueños.

Tenía una Ría...

El abnegado sol en su descanso…


Llora en la ría


suspira la gaviota


gime la guitarra


sucumbe el aire,


ni un alma aparece


ya no izan velas


surcando los rompientes


la ría muere.










sábado, 1 de diciembre de 2007

Y sin Embargo.


Yo creo que sí,

Que llegué tardía

A tu ya vivida primavera,

He llegado a poner

Besos olvidados

A tus cansados labios,

Aunque yo invente

Colores nuevos

Para el arco iris de mis sueños,

Llegué tarde si,

A pesar de ser cómplice

De tu abandonada sonrisa,

Que acuna tu corazón maltrecho,

Sé que te duele el alma

De no sentir ni tus pasos,

Del vacío sin remedio

De tus brazos.

Yo soy la libertad

En la cárcel de tus sueños,

El hilo con que coser

Los jirones que te dejaron

Los daños,

Y sin embargo,

Te llega tarde mi respaldo

Silencio de tu silencio,

De tu secreto guardado.

Huir.

Cuando no quiero ver,

Se hace de noche

Tras la cárcel de mis pestañas,

Por eso huyo

De tu mirada,

No quiero germinar

En las cuencas húmedas

De tus lágrimas,

Y quedarme ciega

Sin el sol,

Que enciende mis ojos,

Esos chorros de luz

Que forman un arco iris

Caprichoso,

No soporto ojos de miedo

Agónicos,

No me reproches

Si no me encuentra tu mirada,

Que anda buscándome.

No desnudes razones

Para que yo te razone,

Cierra las compuertas de tus ojos,

Para que no haya espacio

Donde me guardes.